Fabían Fiorito (FOTO: David Llada)
Por Leontxo García, periodista especializado en ajedrez de EL PAÍS.
El Llobregat es uno de los torneos españoles de mayor prestigio, como ha reconocido el Club Abierto de Editores (CLABE) al premiarlo como “mejor evento de 2024 en España”. Entre los atractivos de la 6ª edición está la familia argentina Fiorito. El padre -también juegan dos de sus hijos- firmó esta joyita en la ronda inicial.
En la ronda inaugural, el maestro argentino firmó una auténtica joya en una Española Cerrada, demostrando una comprensión profunda de la iniciativa y el ataque. Tras una fase inicial equilibrada, las blancas sorprendieron con una novedad teórica en el centro, pero las negras respondieron con un plan directo en el ala de rey. Mientras la dama blanca quedaba descolocada, Fiorito acumuló piezas cerca del monarca rival y creó las condiciones ideales para un ataque demoledor.
El punto de inflexión llegó con un espectacular sacrificio de caballo en h3, un golpe que las máquinas evalúan como “jugable”, pero que en manos humanas resulta de una peligrosidad enorme. La defensa blanca titubeó, lo que permitió al argentino encadenar un segundo sacrificio inmediatamente después, esta vez dirigido a abrir líneas decisivas contra el rey enemigo.
Con la estructura defensiva blanca colapsando y todas las piezas negras coordinadas al máximo, Fiorito mantuvo la presión con una precisión quirúrgica. Las blancas intentaron reorganizarse, pero cada intento era castigado con una nueva combinación táctica. La posición final —con un peón pasado imparable y la defensa blanca completamente rota— obligó a su rival, Gupta, a abandonar tras una lucha intensa.
La partida no solo destacó por su belleza estética, sino también por la valentía práctica: Fiorito eligió complicaciones que, aunque objetivamente igualadas según los módulos, resultaban extremadamente difíciles de defender sobre el tablero. Una muestra de creatividad y cálculo que ya se perfila como una de las mejores miniaturas del torneo.
El debut de Fiorito, brillante y combativo, no pudo ser un mejor anticipo del espectáculo ajedrecístico que promete esta nueva edición del El Llobregat Open.




