A partir del lunes, los vecinos ya no podrán depositar sus voluminosos junto al contenedor: deberán llamar al 93 732 82 84 o usar la aplicación Viladecans&Tu para concertar la retirada de lunes a sábado. El servicio, que empleará a personas en situación de vulnerabilidad, aceptará muebles desmontados, colchones y restos de jardinería de gran tamaño; la hierba y las hojas pequeñas seguirán yendo al contenedor orgánico. El consistorio recuerda que seguirá vigente la red de puntos específicos para ropa (62 contenedores naranjas), aceite de cocina usado (26 contenedores amarillos) y medicamentos y pilas (farmacias y comercios).
La medida es la primera fase del plan de recogida selectiva 2025-2030, que prevé:
Porta a porta domiciliario en barrios de casas unifamiliares.
Contenedores inteligentes con tarjeta identificativa para medir la separación hogar por hogar.
Porta a porta comunitario en edificios con cuarto de residuos colectivo.
El objetivo es elevar la tasa de reciclaje del 33 % actual al 55 % en 2025 y al 60 % en 2030, alineándose con las metas europeas. Quien recicle mejor pagará menos, gracias a la futura “tasa justa” que bonificará la buena separación.
El mismo 7 de julio abrirá la Oficina de Gestión de Residuos (av. de la Roureda, 60) para atender dudas cuatro días por semana y dos tardes. Allí se informará del calendario de despliegue y de la logística para comunidades de vecinos. Iniciativas similares en Elche o Girona han reducido los vertidos un 30 % y generado más de 1,5 millones de kilos de poda gestionada de forma correcta en un año, según datos municipales.
Con estas acciones, Viladecans aspira a liderar la gestión circular en el Baix Llobregat y a mejorar el paisaje urbano: “evitar montañas de sofás y ramas en plena calle es cuestión de civismo, economía social y salud pública”, subrayan fuentes municipales.