Martorell

Emotivo adiós a las mercedarias tras 164 años en Martorell

Redacción | Lunes 20 de octubre de 2025

La comunidad de Martorell se despidió este sábado de las últimas mercedarias misioneras, Antònia Maria Tobella y Núria Moragas, en una emotiva ceremonia celebrada en la Església de Santa Maria. Con su marcha, se cierra un capítulo de 164 años de presencia religiosa en el municipio. El acto, presidido por el rector mossèn Francesc Tirado y con la asistencia del alcalde Xavier Fonollosa, reunió a numerosos vecinos, exdocentes y representantes de diversas entidades locales. Durante la misa, se destacó la labor educativa y social que las mercedarias han realizado desde su llegada en 1861, cuando fundaron el Col·legi La Mercè. La marcha de las últimas Mercedarias de Martorell se inscribe en el marco de la reducción de comunidades religiosas por falta de vocaciones y reorganización interna de la congregación.



La comunidad de Martorell se reunió el pasado sábado para rendir un emotivo homenaje a las últimas mercedarias misioneras que han residido en la localidad durante 164 años. La ceremonia tuvo lugar en la Església de Santa Maria, donde se celebró una misa solemne en agradecimiento a la labor de Antònia Maria Tobella y Núria Moragas, quienes se trasladan a la comunidad de Sant Gervasi de Cassoles, en Barcelona.

Este evento marca el final de una era, ya que las mercedarias llegaron a Martorell en 1861 con el propósito de fundar el actual Col·legi La Mercè, brindando acceso a la educación a niñas que, en aquel entonces, solo podían trabajar en fábricas. Durante la misa, el rector mossèn Francesc Tirado destacó el compromiso y servicio de las hermanas hacia la comunidad.

Envejecimiento y falta de relevo generacional

Con la partida de las dos religiosas, la comunidad de las Mercedarias Misioneras pone fin a una larga etapa de compromiso con Martorell. La decisión responde al proceso de reorganización interna que la congregación está llevando a cabo en toda España, motivado por el envejecimiento de sus miembros y la falta de relevo generacional. En los últimos años, las mercedarias han tenido que concentrar sus recursos humanos en menos comunidades para poder garantizar la atención y el acompañamiento de sus hermanas mayores, así como mantener vivas sus obras educativas y sociales en otros lugares.

Fuentes vinculadas a la congregación explican que este tipo de cierres se están produciendo en numerosos municipios del país, como consecuencia directa de la disminución de vocaciones religiosas. En el caso de Martorell, la presencia se mantenía gracias a la dedicación de las dos últimas hermanas, que durante décadas habían continuado el legado educativo y pastoral de la orden. Su marcha simboliza, más que un adiós, el cierre de un ciclo histórico para la ciudad.

Un legado imborrable

El acto de despedida de Antònia Maria Tobella y Núria Moragas contó con la presencia del alcalde de Martorell, Xavier Fonollosa, así como exdocentes, exalumnos y representantes de diversas entidades vinculadas al colegio y a la labor pastoral de las hermanas, entre ellas la ONG Mans Mercedàries. La iglesia se vio desbordada por los vecinos que quisieron acompañar este momento histórico.

Durante su intervención, el presidente de Mans Mercedàries, Ton Tosset, recordó cómo las mercedarias han sido una parte fundamental del tejido social y educativo del pueblo. Además, los asistentes cantaron juntos los Goigs de la Mare de Déu de la Mercè, bajo la dirección de Carme Miró, exalumna del colegio.

Agradecimientos y reconocimientos

Los momentos culminantes incluyeron la entrega de placas cerámicas conmemorativas a las dos hermanas por parte del alcalde y el rector, como símbolo del agradecimiento del pueblo. El director del Col·legi La Mercè, Dani Moll, también hizo entrega a las mercedarias de una libreta que recoge la historia del centro educativo. En sus palabras, Moll enfatizó que las hermanas han sido “el corazón y el alma” del colegio, transmitiendo valores como la sencillez y el trabajo bien hecho.

Aparte de estos gestos simbólicos, miembros de Mans Mercedàries obsequiaron a las hermanas con un regalo especial: una plateta representativa. Asimismo, tanto el AMPA como el Club de Bàsquet La Mercè les ofrecieron un ramo de flores a cada una.

Permanencia del espíritu mercedario

Montse Torras, miembro de Mans Mercedàries y exprofesora del colegio, subrayó que este adiós no es solo para Núria y Antònia Maria, sino para todas las mercedarias que han servido con dedicación y amor durante más de un siglo. “Aunque físicamente ya no estén aquí, su legado perdurará en nuestra escuela y en nuestro pueblo”, afirmó Torras. Torras también recordó los inicios de la congregación y cómo muchas misioneras partieron hacia países como Perú o Mozambique para llevar consigo un mensaje marcado por la cercanía y la justicia social.

Como parte del reconocimiento a esta larga trayectoria, se ha programado colocar una placa permanente en la fachada del Col·legi La Mercè el próximo 22 de noviembre. Esta placa llevará inscrito: “Mercedàries Missioneres de Barcelona a Martorell · 1861–2025”, perpetuando así su influencia sobre varias generaciones. A pesar de la despedida, el espíritu mercedario seguirá presente en el Col·legi La Mercè, donde el equipo docente y la comunidad educativa mantienen vivo el ideario fundacional. Desde el centro se ha destacado el compromiso de las religiosas con la formación integral de varias generaciones de martorellenses y su aportación al desarrollo social del municipio.

TEMAS RELACIONADOS: