La Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat han firmado este jueves el convenio definitivo que garantiza la financiación y el impulso del soterramiento de la Granvia, en el tramo que afecta al barrio de Bellvitge, una de las transformaciones urbanas más esperadas del municipio. El acuerdo, rubricado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de L’Hospitalet, David Quirós, supone el paso administrativo clave para iniciar las obras de este ambicioso proyecto en 2027.
El convenio garantiza una financiación total de 130 millones de euros, repartidos entre la Generalitat (40 millones), el Ayuntamiento (28,4 millones) y los propietarios privados afectados. Esta inyección permitirá ejecutar la obra en dos fases: la primera, centrada en el soterramiento, se desarrollará entre 2027 y 2030, mientras que la segunda, dedicada a la reurbanización de los espacios públicos, está prevista entre 2029 y 2031. Con esto, L’Hospitalet completa la transformación urbana de la Granvia y su integración en el llamado “pentágono metropolitano de la prosperidad”, que incluye el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, el Port de Barcelona, la Zona Franca, la Fira de Barcelona y el BioClúster de Innovación y Salud.
Durante la firma, el alcalde David Quirós ha subrayado la relevancia del convenio: “Hoy no presentamos una obra, presentamos una oportunidad, convertir un muro en una puerta”. Quirós ha destacado que la firma no solo tiene un valor simbólico, sino también práctico, al garantizar la ordenación jurídica, la financiación y la ejecución del soterramiento. “Firmar este convenio con el Consorci de la Gran Via tiene un valor enorme. Se está decidiendo el futuro urbano y social de la ciudad de L’Hospitalet”, ha afirmado el primer edil de la segunda ciudad de Cataluña.
El alcalde ha relatado que el proyecto permitirá transformar una barrera urbana en un espacio de conexión entre barrios, generar zonas verdes, mejorar la movilidad y potenciar la investigación y el talento. David Quirós ha vinculado también la intervención al Bioclúster de Bellvitge, incluyendo instituciones como el IDIBELL, el Hospital Universitario de Bellvitge (HUB)O, el Institu Català d'Oncologia (ICO) y la Universidad de Barcelona (UB). “El soterramiento de la Gran Vía da aire, espacio y proyección a este bioclúster, que también está en las últimas fases de aprobación de sus estatutos para caminar de la mano”, ha señalado.
Por su parte, Salvador Illa ha resaltado que el proyecto no solo beneficiará a L’Hospitalet, sino a toda el área metropolitana y al conjutno de Catalunya. “Hoy ha sido un día relevante para L’Hospitalet, pero también para Catalunya y para toda la región. Hemos firmado un convenio importante para soterrar un tramo relevante de la Granvia”, ha reafirmado. El president ha incidido en que la obra conectará barrios, generará espacios verdes, mejorará la movilidad y reforzará centros de referencia en sanidad e investigación.
Illa ha puesto de relieve el impacto económico del proyecto que entra a formar parte de un estratégico “pentágono de prosperidad” que abarca el puerto de Barcelona, la Zona Franca, la Fira, el aeropuerto y el Bioclúster de innovación, y que podría llegar a generar casi 50.000 empleos y un impacto conjunto de 7.000 millones de euros, el equivalente a un 8,5% del PIB de Catalunya. Además, Salvador Illa ha hecho hincapié en la importancia que el proyecto va a tener también para la integración social en L’Hospitalet: “La ciudad ha tenido siempre una tradición acogedora, integradora, que no ha tenido miedo a mirar adelante y a cambiar”, ha aplaudido el President e la Generalitat.
El soterramiento se enmarca dentro del Pla Director Urbanístic Biopol-Granvia, que contempla la reordenación de 104 hectáreas del sur de L’Hospitalet. El plan busca crear un nuevo corredor urbano pensado para el peatón, con zonas verdes, equipamientos y vivienda, al tiempo que impulsa la consolidación del Biopol y del Bioclúster de innovación en salud. La actuación pretende consolidar L’Hospitalet como una ciudad moderna, accesible y estratégica, que genere oportunidades económicas, sociales y científicas, al tiempo que refuerza la cohesión territorial en el área metropolitana.
Pero la operación va más allá de la cobertura de la Granvia pues todo el proyecto se enmarca dentro de un marco de coordinación más amplio, gestionado por el Consorci per a la Reforma de la Granvia i del Samontà. La nueva amplitud de miras de la intervención queda patente en la ampliación del ámbito de actuación del Consorci, que ahora incluye tanto la Granvia como la regeneración del territorio del Samontà, los barrios del norte de L'Hospitalet más degradados urbanísticamente. Esta entidad, formada por el Ayuntamiento de L’Hospitalet y la Generalitat de Catalunya, será el garante de que se desarrolle una planificación jurídica, financiera y técnica de todo el ámbito de actuación y también coordinará las actuaciones urbanas y sociales complementarias.
Resulta de vital importancia para el futuro de la ciudad que iniciativa que se desarrollará en la Granvia y en el entorno del BioPol se va a vincular definitivamente y con todas las consecuencias con la regeneración urbana del Samontà, un plan que busca resucitar los barrios de Collblanc, La Torrassa, La Florida, Pubilla Cases y Les Planes, a base de ganar espacios públicos de calidad y de generar oportunidades para los vecinos que más lo necesitan. Como ha recordado el alcalde David Quirós, la combinación de ambos proyectos va a convertir “un muro en una puerta, y una puerta en un futuro compartido”, porque la actuación va a reforzar la cohesión territorial y el desarrollo urbano sostenible de L’Hospitalet.
Según el acuerdo, las obras comenzarán a principios del año 2027, con una primera fase centrada en el soterramiento hasta 2030. Posteriormente, se abordará la reurbanización de la superficie liberada, que se prolongará hasta 2031. Una vez finalizada, la intervención se traducirá en nuevos espacios verdes que actuarán de pulmón, en una mejora de la movilidad y en una conexión física y peatonal entre barrios históricamente separados, proyectando un futuro más que esperanzador para la segunda ciudad de Catalunya.