La presión social por ser feliz durante la Navidad puede desencadenar malestar emocional, aumentando síntomas como ansiedad y tristeza. La psicóloga Mireia Martí ofrece pautas para afrontar estas fiestas con mayor bienestar, enfatizando la importancia de ajustar expectativas y cuidar de uno mismo. Resumen: La psicóloga Mireia Martí advierte sobre el impacto emocional de la Navidad y sugiere estrategias para gestionar la presión social. Recomienda ajustar expectativas y priorizar el autocuidado para vivir unas fiestas más saludables.
La Navidad puede ser un periodo complicado para muchas personas, ya que la presión social por "ser feliz" durante estas festividades a menudo genera un malestar emocional. La discrepancia entre las expectativas de unas fiestas perfectas y la realidad que se vive puede intensificar síntomas como la ansiedad, la tristeza o problemas de sueño.
Según la psicóloga clínica Mireia Martí, del Programa de Terapia Familiar del Parque Sanitario San Juan de Dios, el aumento de la presión para mostrar felicidad y compartir momentos alegres puede llevar a sentimientos de frustración, culpa o tristeza, especialmente en aquellos que enfrentan situaciones difíciles como el luto o conflictos familiares.
Martí advierte que la Navidad no es una solución mágica para la depresión ni para otros malestares emocionales, pero sí puede amplificar las emociones existentes. Escuchar y dar espacio a estos sentimientos es fundamental para evitar desbordamientos emocionales.
Para afrontar mejor esta época, la especialista sugiere adoptar un enfoque más flexible y compasivo. Algunas recomendaciones incluyen ajustar las expectativas, simplificar los planes y respetar las necesidades individuales. Por ejemplo, reducir o acortar encuentros sociales, disminuir estímulos y crear rituales personalizados en memoria de seres queridos pueden ayudar a adaptar las celebraciones al momento vital de cada persona.
Poner límites asertivos es también esencial. Cuidarse no implica rechazar a los demás, sino proteger el propio bienestar emocional. Se recomienda establecer expectativas realistas y tener herramientas para gestionar el estrés, como técnicas de respiración o pausas activas.
Si el malestar persiste o se agrava con síntomas de ansiedad o depresión, es crucial buscar ayuda profesional. En casos donde surjan pensamientos suicidas, se debe actuar con urgencia y solicitar asistencia inmediata.
"No hace falta que la Navidad sea perfecta para ser significativa", recuerda Mireia Martí. Reducir las expectativas ideales y cuidar de uno mismo también es una forma valiosa de cuidar a los demás.