Lluis Mª Estruch

Margarita Robles, nieta del ‘Manducu’

LOS INCÓMODOS

Lluis M Estruch | Sábado 10 de enero de 2026
La menuda figura de la Ministra de Defensa, la Robles tiene a sus 69 años un sesgo de irritable, sobre todo cuando habla y suelta algún dicterio político, en alguna de las muchas crisis de gobierno en las cuales ha aprendido a sobrevivir como pocos. En las últimas investigaciones provocadas por el caso Ábalos su persona ha sido motejada de “pájara” y de que “duerme con uniforme”, en las conversaciones reveladas entre Sánchez-Ábalos. Ella ha quitado importancia a este menosprecio. Sin embargo, cuando a raíz de los escándalos de corrupción, Yolanda Díaz demanda un giro total en el equipo gobernante del PSOE, la Robles, oportuna, la invita a trabajar hasta por cuatro veces.

No esta afiliada al PSOE y sí a la Asociación de Jueces para la Democracia, que ha sido su peana para mejorar muy rápido con sus ambiciones profesionales en el rígido escalafón judicial.

Nacida en León, de padre abogado, a su vez hijo de un maletero de la estación Central de Oviedo, conocido por “Manducu”, -un hombre alto y fuerte-, y que según su nieta oyó, supo intermediar entre los dos bandos asturianos enfrentados en el 34 y en el 36, en una escasa información que la Robles facilita sobre su vida personal. Sabemos que está soltera y que tiene un hermano menor médico. Se dice creyente y admira a Santa Teresa de Jesús, su patrona, y hasta los 12 años estudio en las Teresianas de León. Las teresianas tienen fama de elitistas y hasta de “intelectualistas” y que forman bien a sus alumnas. Lo cierto es que su padre se trasladó a Barcelona en razón de su trabajo de abogado, residiendo la familia en el acomodado barrio de Bonanova. Tuvo infancia feliz, según reconoce. Sobre los centros donde estudió su Secundaria, telón. ¿Tal vez por afinidad en las Teresianas de Ganduxer? Es mucho suponer. En la Universitat de Barcelona (UB) cursó Derecho con brillantez, tras dudar sobre Medicina.

Con 25 años se convirtió en la primera de su promoción, con destinos en Balaguer y Sant Feliu de Llobregat; luego presidió un tribunal contencioso-administrativo siendo la primera mujer en hacerlo. Presidiendo la Audiencia de Barcelona cometió un grave error judicial en 1992. Un albañil marroquí y su compañero fueron condenados a 24 años por violación de una menor en Cornellá, pero sin esperar los informes de la policía científica que demostraban su inocencia. En 2023 se revocó el error. Lo malo es que uno de ellos murió de infarto en la prisión. Es justo reconocer que al ser una de las primeras juristas en acceder a cargos de gran responsabilidad se precipitó en sentenciar y con mucho rigor a dos inocentes de un delito muy condenable y que posteriormente ha evolucionado en su tratamiento penal. Seguía siendo impenetrable en su esfera personal. Tal vez un pequeño atisbo en un viaje organizado a Siria antes de la revolución de 2011, en que ella y sus amigas apenas se relacionaron con el resto de los viajeros, manteniendo espacios separados en todo el viaje, los escoltas, la seguridad. Distancia y una cierta altivez son recordados por los que coincidieron en el viaje a Siria.

En el período más decadente del gobierno de González, Robles entró como subsecretaria a sustituir a Garzón un juez estrella que salió escaldado. Juan Alberto Belloch, otro juez compañero suyo e hijo de un gobernador franquista, fue nombrado ministro de Interior. Robles hurgó en el caso Lasa-Zabala, etarras eliminados en una balsa de cal viva en Alicante. Puso fin al Gal y acusó a Luis Roldán. Y claro llegó Aznar que recogió la repulsa popular de los escándalos socialistas.

Volvió a la carrera judicial y fue recusada por Garzón cuando éste fue cesado como juez. Entre 2004 y 2016 fue jueza del Tribunal Supremo, pero tomó de nuevo las puertas giratorias y fue ya número 2 de la lista del PSOE por Madrid con Pedro Sánchez que la recuperó para el Ministerio de Defensa, en la ya tradición de que fuera regido por una mujer, hasta encinta, como la Chacón. El ejército ahíto de mimos y prebendas era ya “el gran mudo” como se comprobó con el Covid-19 y las comparecencias de tres generales que nos explicaban las “incidencias nimias” de la jornada en la TVE.

La Margarita Robles pequeña y envuelta en brillantes ropajes, estaba a gusto en el cargo y las intrigas en contra de ella, fracasaban. Rendir cuentas sobre el espionaje al “procés” se hizo necesario; tanto como sacrificar a su jefa de los espías por hacerlo. Luego con Ucrania aportó mínimas ayudas (tanques Leopard reparados) y un mendaz regateo del 2% de incremento de gastos para la OTAN. Siempre a flote y hasta habla catalán, según dice, sin haber perdido esa avidez provinciana por conquistar y asentarse en la villa y corte de Madrid, lo más alto posible.

Ella ha participado en el repliegue militar de cuarteles de las ciudades, -a la España vaciada-, pero cada cesión, forzada por pactos con (PNV-ERC-Junts) lo ha obstaculizado en todo lo posible.

Y es el caso del acuartelamiento de Santa Eulalia de Sant Boi que con 25 años reclamado por razones urbanísticas y por necesidades de viviendas de renta limitada, solo cuenta con acuerdos de intenciones, sin más trascendencia, firmados entre alcaldes y ministros/as de Defensa. Pronto llegaremos al final de la legislatura estatal y municipal, con todo el poder en manos socialistas y el proyecto cuartelero publicitado en cada ciclo electoral, sigue sin plasmarse en hechos.

Ocurre todo esto en plena euforia inmobiliaria y con unos precios inasequibles para nuestros jóvenes. El cuartel y la Central Endesa siguen siendo planes, proyecciones, alguna maqueta tal vez, y muchas alusiones en discursos pero ninguna realidad plausible hasta hoy.

Se habla de un traslado posible a las pistas de atletismo “Constantino Miranda” un área que encaja con las necesidades actuales de Defensa. Pero atención se habla de -traslado, de permuta de terrenos-, no de una cesión pura y simple con un pago razonable, casos de los cuarteles de Berga, Remonta de L’Hospitalet, Artillería de Gavà y diversos acuartelamientos barceloneses, que discretamente han sido entregados a los ayuntamientos respectivos.

En el caso de Sant Boi, el penúltimo cuartel de la provincia, se insiste en la permuta, en la necesidad de no abandonar Sant Boi, en la utilidad del emplazamiento actual (ahora la UME está alojada) y de su futuro.

Se habla de la logística para la OTAN y tropas ONU de ultramar, por la proximidad al puerto y aeropuerto del acuartelamiento Santa Eulalia. Se reconoce por los bien informados que será un proceso lento… Sin embargo Robles ha cedido en Mallorca y San Sebastián en contra de su parecer. Lla han forzado los pactos y las realidades de un gobierno en minoría que sobrevive cediendo. Ahora tanto en Madrid como Barcelona, -Generalitat, Diputación de Barcelona y Ayuntamiento de Sant Boi- están en manos socialistas, todos los centros de poder son socialistas.

Y es ahí donde la Robles, que suele relajarse paseando a su perrita yorkshire “Luna”, según ella explica en alguna rara confesión sobre su vida personal. Vale en su vida privada ser secreta, pero su hermeticidad sobre un tema que nos concierne a todos los samboyanos y comarcanos, nos la convierte en un personaje incómodo, ambicioso seguramente pero que no resuelve un tema viejo, muy estudiado y conveniente para una ciudad de 86.000 hab. con fuerte inmigración y falta de viviendas.
Su abuelo asturiano maletero, -facilitó el ascensor social a sus descendientes-, ahora la conciencia social de la Robles debería facilitar vivienda a jóvenes y familias sin promoción social posible en una ciudad suburbana. Aún invisible. III

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