La inmigración está transformando la demografía del territorio formado por L’Hospitalet y el Baix Llobregat, aunque de una forma sustancialmente diferente, aunque complementaria. Según datos hechos públicos este jueves por el Observatori Comarcal del Baix Llobregat (OCBL), en 2025, la población extranjera del Baix creció un 5,2%, alcanzando los 110.819 habitantes (12,9% del total). En paralelo, en la segunda ciudad de Cataluña, si se contabilizan todos los residentes nacidos en el extranjero, el año pasado el 42% de la población era de origen foráneo. América lidera el crecimiento en ambos lugares (con Colombia, Perú y Venezuela) a la cabeza, aunque el país que aporta más habitantes es Marruecos. Además, el aumento de censados procedentes de Asia y Oceanía también registra aumentos significativos. La inmigración no solo compensa la caída de la natalidad local, sino que se ha consolidado como el principal motor del crecimiento demográfico en todo el espacio territorial.
La transformación demográfica del territorio avanza a dos velocidades. De un lado, el conjunto del Baix Llobregat mantiene un crecimiento sostenido pero constante de la población extranjera mientras que L'Hospitalet concentra una intensa afluencia de foráneos y ya se sitúa ya entre los grandes municipios con mayor diversidad del país. Los últimos datos de 2025, hechos públicos este jueves por el Observatori Comarcal del Baix Llobregat (OCBL), dibujan un escenario claro: la inmigración no solo está impulsando el crecimiento total de la población ante la caída de la natalidad local, sino que se está consolidando ya como un factor estructural que explica la evolución metropolitana.
En el Baix Llobregat, la población extranjera ha crecido un 5,2% (5.337 individuos) en el último año y ya alcanza las 110.819 personas, lo que ya supone el 12,9% del total. Se trata de un aumento significativo, aunque moderado en comparación con el de L’Hospitalet. La segunda ciudad de Cataluña –con cerca de 293.000 habitantes– tiene censados a 79.873 residentes extranjeros, lo que representa el 27,3% de la población. Es decir, más del doble que en el Baix Llobregat. La media metropolitana alcanza el 21% mientras que el porcentaje de extranjeros en Catalunya se sitúa en el 18,7%, lo que significa que el Baix está por debajo de ambos porcentajes mientras que L’Hospitalet está bastante por encima.
El análisis del padrón de L’Hospitalet confirma la singularidad de la segunda ciudad catalana. Y es que si a la población extranjera, se le suma el número de vecinos empadronados que han nacido fuera de España (aunque tengan la nacionalidad española), la tasa de vecindad foránea crece hasta el 42%, lo que significa que, prácticamente, uno de cada dos habitantes tiene origen migrante. El fenómeno no es nuevo, sino que se acentúa con el paso del tiempo. En los últimos cuatro, la proporción de población extranjera no nacionalizada ha pasado del 22,1% de 2021 al 27,3% en 2025, un incremento de más de cinco puntos porcentuales.
No obstante, de estos datos puede hacerse una lectura que va más allá del origen de las personas que residen en el territorio. La inmigración no solo está compensando el envejecimiento general, sino que se está convierte en el principal motor del aumento de habitantes tanto en L’Hospitalet como en el Baix Llobregat, como confirman los datos l recién publicados por el OCBL
Y es que, en el Baix Llobregat también evoluciona hacia una mayor diversidad de sus habitantes, aunque a un ritmo más contenido que el de la vecina L’Hospitalet. En la comarca, la población extranjera sigue creciendo y presenta un perfil más joven —con una edad media de 36,5 años frente a los 44,6 de la población española—, lo que contribuye a suavizar de forma notable el envejecimiento.
El origen de los nuevos residentes también está cambiando, según el informe del Observatori Comarcal: América lidera el crecimiento y ya representa cerca del 39% del total de extranjeros, por delante de África y Europa. Nacionalidades como la colombiana, peruana o venezolana son las que han protagonizado los mayores incrementos. Aun así, la comarca muestra fuertes diferencias internas. Municipios como Castelldefels (24,2%), Cornellà (18,5%) y Martorell (16,8%) concentran los porcentajes más elevados: de europeos en el caso de Castelldefels (italianos, rumanos y franceses principalmente) y de africanos, asiáticos y latinoamericanos en el caso de las otras dos ciudades. No obstante, la población de origen marroquí es la primera nacionalidad extranjera en 20 de los 30 municipios del Baix y también en L’Hospitalet, ciudad en la que en los últimos años se ha multiplicado la presencia de hondureños, pakistanís y colombianos.
Ahondando algo más en el perfil de los nuevos residentes se puede concluir que la población extranjera residente en la comarca es muy heterogénea en cuanto a su procedencia y el comportamiento demográfico varía según los distintos colectivos, por lo que el crecimiento positivo no se distribuye de manera uniforme entre todas las nacionalidades. Por continentes, América (+8,6%) y Asia y Oceanía (+9,1%) son los que en 2025 han registrado los incrementos de vecinos más destacados respecto a 2024. En términos absolutos, los países que más han crecido en el último año son Colombia (1.162 personas, +14,2%), Perú (805, +15%) y Venezuela (516, +12,9%). Por el contrario, se observa una disminución de la población procedente de Ucrania (240 habitantes menos y caída del 9,1%) y Bolivia (86 inmigrantes menos que supone un descenso del 5,9%.
Esta evolución sigue la tendencia iniciada en 2020, cuando las nacionalidades americanas comenzaron a recuperar en la comarca el peso que habían perdido desde 2009. Como resultado de este fenómeno, los residentes extranjeros procedentes de América representan a día de hoy casi cuatro de cada diez integrantes de la población foránea del Baix (concretamente el 38,9%), superando a los de África (21%) y Europa (21%). Además, en el último año ha aumentado sustancialmente la población proveniente de Asia y Oceanía (+9,1%), del resto de la Unión Europea (+3,0%) y de África (+1,7%), mientras que la población de otras partes de Europa ha disminuido (-1,9%).