Mientras miles de vecinos y visitantes de Castelldefels continúan soportando la presión de un sistema sanitario cada vez más saturado, especialmente durante los meses de verano, el Govern de la Generalitat, que preside Salvador Illa, ha vuelto a cerrar la puerta -vía veto en los presupuestos autonómicos- a una de las principales reivindicaciones de la capital turística del Baix Llobregat: la construcción de un hospital propio. La negativa a incorporar la inversión a los presupuestos de la Generalitat para el ejercicio en curso ha desatado la indignación del alcalde, Manu Reyes, quien ha acusado al Ejecutivo catalán de ignorar la realidad de una ciudad que supera los 70.000 habitantes y que prácticamente duplica su población en temporada alta por su condición de principal destino turístico de la comarca.