Investigadores del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Sant Boi trabajan en la integración de los psicodélicos con la psicoterapia. La combinación es una solución a depresión, adicciones, estrés postraumático, trastorno de la conducta alimentaria y ansiedad.
Acabó siendo el titular más comentado de la popular entrevista. Sabino Méndez dijo una vez: “Las drogas tienen un problema terrible: están muy ricas”. Uno de los mejores letristas de la historia del rock español hizo referencia al poder hedonista de las drogas en el texto publicado en un diario de tirada nacional el año 2017. Aunque el letrista de Loquillo también hablara en las mismas líneas de la naturaleza humana, la cultura, el futuro del rock... su políticamente incorrecta referencia al delicioso ‘sabor’ de las drogas acabó titulando la entrevista. ¡Y mira por dónde! El autor de Cadilac solitario, Autopista, En las calles de Madrid o Rock ’n’ Roll Star parecía tener algo de razón. Si no están ricas, al menos las drogas pueden ser curativas.
Un equipo de investigadores del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, en Sant Boi, trabaja en la integración de los psicodélicos con la psicoterapia. Y el artículo que en esta línea de investigación han escrito los psiquiatras Genís Oña y Óscar Soto ha sido publicada por la prestigiosa revista médica The Lancet. Pero, doctor, ¿los psicodélicos no eran malos? “Están vinculados a la contracultura, el movimiento pacifista e históricamente han soportado una campaña ideológica contraria”, responde Óscar Soto investigador del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y del grup ANIMA, que también matiza entre el un uso terapéutico o recreativo de los mismos.
La combinación de la psicoterapia con substancias como la psilocibina, el 5-MeO-DMT o el MDMA proporcionan respuestas rápidas y estables en el tiempo en casos de depresión, trastornos de estrés postraumático o de conducta alimentaria, ansiedad y adicciones. “Son una ventana de neuroplasticidad”, añade el doctor Soto, que el mundo de la psiquiatría está a punto de abrir. La brisa de cambio en la literatura e investigación psiquiátricas podrían favorecer nuevos procedimientos, fármacos y tratamientos para aligerar los males del alma y el cerebro. O incluso curarlos porque sus efectos se pueden mantener estables en el tiempo ya que algunos pacientes “ cambian las actitudes aprendidas”.
Los nuevos fármacos no están comercializados y las investigaciones que se están llevando a cabo se encuentran en una fase embrionaria, con resultados “aún preliminares”. Óscar Soto es un de los expertos que forma parte de los ensayos multicéntricos, con cientos de participantes, que dirige la investigadora principal, Rosa Dueñas. Barcelona forma parte de esta red de talento y el próximo mes de septiembre retomará los ensayos.
En todo caso, los resultados preliminares de los ensayos clínicos avanzan en una dirección prometedora. Podrían convertirse en una alternativa terapéutica eficaz en muchos pacientes que no responden a tratamientos convencionales; o bien, no mejoran de manera significativa después de años de atención psiquiátrica. ¿Cómo lo harán? “En un contexto terapéutico de acompañamiento personalizado. Se requiere una visión monitorizada”. Algunos de los participantes asisten a una sesión; otros acuden a cuatro.
Los psicodélicos del futuro no actuarán como una pastilla milagrosa que en una única toma borrará de la memoria las causas y circunstancias que provocan el dolor, pero sí pueden convertirse en una herramienta eficaz de curación. Es un prometedor paso hacia adelante. III
| Una nueva perspectiva |
| “Los pacientes abordan los síntomas desde una perspectiva nueva”, destaca Soto. Y para ello, para abrir esa ventana de oportunidad, los pacientes “atraviesan un estado inconsciente en el marco de una experiencia intensa y transformadora”, afirma.. “Nada de esto es fácil”, advierte el investigador del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu, por lo que se debe preparar al paciente y éste debe tomar consciencia del complejo paso que va a dar. En este sentido, la administración del fármaco debe ir acompañado de acompañamiento psicológico. De otra manera se pondría en riesgo de la eficacia del tratamiento. También los prejuicios y el marco legislativo pueden comprometer el futuro de la nueva vía terapéutica. Suiza, Alemania y la República Checa han promovido la regulación de los psicodélicos. Pero las cosas en Europa están adoptando una velocidad menor en comparación a Estados Unidos o Australia donde el marco jurídico avanza a un mayor ritmo. Los psicodélicos podrían ayudar en un futuro a los pacientes psiquiátricos a ir “soltando lastre”, tal como reza en otra canción de Loquillo, y hacerlo desde una método experimental y atrevido, que combina fármaco y palabra. Todo ello para deshacerse del lastre del dolor. III . |