El Llobregat

Descubre la tienda que está revolucionando la moda en L’Hospitalet. La sostenibilidad nunca vistió mejor

Sonia Algaba Benito | Viernes 04 de julio de 2025
La Fundació Formació i Treball impulsa un modelo de consumo consciente que da un paso adelante hacia la reutilización textil. El innovador proyecto fusiona la venta de ropa de segunda mano, el diseño industrial y la inserción laboral de colectivos vulnerables.

En el número 45 del Carrer Pareto, en pleno corazón del barrio de Santa Eulàlia en L’Hospitalet, ha abierto sus puertas una tienda que trasciende el mero acto de vender ropa. Re-market, la nueva iniciativa de la Fundació Formació i Treball junto a la marca Moda re-, impulsa un modelo de consumo consciente, responsable y con un claro impacto social. La tienda da un paso adelante hacia la reutilización textil y la inserción laboral de colectivos vulnerables.

Este proyecto innovador fusiona moda de segunda mano, diseño industrial y compromiso ambiental. Pero, sobre todo, Re-market es un punto de encuentro entre sostenibilidad e inclusión social. Allí se ofrece ropa con pequeñas imperfecciones, talleres de reparación y formación, así como oportunidades laborales para personas en riesgo de exclusión. Cada prenda, cada actividad, cada detalle en la tienda está pensado para reforzar la conciencia sobre el valor de lo reutilizable y la importancia de no dejar a nadie atrás.

Segunda vida para las prendas

Desde su inauguración el pasado 31 de enero, su propósito ha sido ir más allá del intercambio comercial. Su misión es ofrecer una segunda vida a prendas que, pese a presentar pequeños defectos, conservan su funcionalidad y estilo. “Nos dimos cuenta de que muchas piezas estaban en perfecto estado, pero tenían alguna tara mínima. Sería una lástima que no pudieran reutilizarse”, explica Maria Cañedo, jefa de retail de la Fundació Formació i Treball.

La selección de las prendas se realiza en la planta de triaje de la fundación en Sabadell, donde un equipo especializado determina que textiles merecen una nueva oportunidad. Los criterios de selección se ajustan de forma dinámica, atendiendo a la respuesta del público y a la estacionalidad. “Estamos en fase de prueba, experimentando qué funciona y qué no, incluso con ideas como cambiar botones o personalizar detalles”, añade Cañedo.

Inserción socio-laboral

Más allá del producto, el alma del proyecto reside en las personas. Actualmente, siete personas trabajan en la tienda, de las cuales seis forman parte de un itinerario de inserción socio-laboral. Son perfiles derivados desde servicios sociales, con trayectorias marcadas por la dificultad de acceder al mercado laboral. “Nuestra razón de ser es darles estabilidad y herramientas para que puedan ser independientes”, afirma Maria.
El modelo incluye acompañamiento laboral, formación en habilidades técnicas y sociales, y evaluación continua de competencias. La idea es empoderar a las personas, no solo en el ámbito profesional, sino también en el personal, facilitando su autonomía y su autoestima.

El diseño del local responde a una filosofía coherente con los valores que promueve. Construido con materiales reciclados y mobiliario recuperado de otros espacios de la fundación, el proyecto ha contado con la colaboración de la entidad Recursos Urbans y la Universitat Politècnica de Catalunya. El resultado es un entorno de estética industrial y moderna que invita a reflexionar sobre la reutilización y la creatividad.
Uno de los elementos más singulares del espacio es su aula polivalente, concebida para albergar talleres de reparación y sensibilización. Desde aprender a coser un botón hasta customizar prendas, estas actividades buscan recuperar habilidades textiles que se han perdido con el paso del tiempo.

Implicar al barrio en la transformación

El objetivo es claro: implicar al barrio, a su tejido asociativo y a las escuelas en una experiencia transformadora. La tienda no solo espera recibir visitas, sino también salir a la comunidad, especialmente a los centros educativos. Ya han colaborado con escuelas como los Maristas, que han incorporado la sostenibilidad textil a su currículum. La fundación ha facilitado formación específica y materiales didácticos para que el profesorado transmita al alumnado la importancia de reducir residuos textiles y frenar en cierta medida el consumo fast fashion de marcas que incluyen políticas poco éticas.

En paralelo, Re-market ha iniciado contactos con entidades culturales y asociaciones vecinales para organizar eventos conjuntos, como mercadillos solidarios, sesiones de storytelling sobre el origen de las prendas o exposiciones artísticas que integren el textil reutilizado. De este modo, el proyecto se convierte en un nodo dinamizador del barrio y en un agente activo en la promoción de una cultura del cuidado y la colaboración.
La oferta de Re-market abarca ropa para mujer, hombre e infantil. En sus percheros conviven prendas básicas con artículos de marcas reconocidas como Zara, Mango o incluso algunas de moda rápida que pasan a una segunda vida. “No vetamos ninguna marca. Lo que llega a nuestros contenedores refleja el consumo general. Si la prenda está en buen estado, se le da una segunda oportunidad”, asegura Maria Cañedo.

Tallas para todos los cuerpos y estilos

En cuanto a las tallas, la selección responde a la diversidad del consumo local. Hay prendas para todos los cuerpos y estilos. Los precios son accesibles y varían según el estado y calidad de las prendas, manteniendo siempre una relación justa y honesta con el consumidor. “Queremos que cualquier persona pueda entrar y encontrar algo que le guste, sin importar su presupuesto”, destaca Cañedo.

Además, la tienda actúa como punto de recogida de ropa. Cualquier persona puede donar prendas usadas directamente en el local, siempre que estén en condiciones adecuadas para su reutilización. El proceso de donación incluye una valoración previa para garantizar que las prendas puedan ser efectivamente recuperadas, reduciendo así también el volumen de residuos textiles que acaba en vertederos.

Experiencia pionera en Cataluña

Re-market es, por el momento, una experiencia pionera en Cataluña y en el conjunto del Estado. Su puesta en marcha ha sido posible gracias a la subvención de 30.000€ otorgada por la Agència de Residus de Catalunya en el marco de la convocatoria de Economía Circular 2022.

A diferencia de otras marcas impulsadas por la fundación, como Moda re- o Beyondwear, Remarket no responde a un modelo previamente replicado. Se trata de un laboratorio real donde se pone a prueba un enfoque novedoso: ofrecer ropa con taras mínimas y apelar a la implicación del consumidor en su reparación. Paralelamente, se trabaja en el fortalecimiento de alianzas con el tejido social, educativo y cultural del entorno.

Una iniciativa escalable

Si el modelo demuestra ser eficaz, la fundación contempla su extensión a otras ciudades, adaptándolo a las particularidades de cada territorio. “Estamos aprendiendo mucho. Quizás dentro de un año veamos qué ubicaciones son más idóneas o qué estrategias debemos modificar. Pero la idea es escalar esta iniciativa, porque la cantidad de ropa con pequeñas imperfecciones que recibimos es enorme y no puede quedarse sin una salida digna”, concluye Cañedo.

De hecho, la Fundació Formació i Treball se plantea la posibilidad de replicar el modelo en ciudades con contextos socioeconómicos similares, donde la necesidad de empleo inclusivo y soluciones sostenibles en el ámbito textil sea una prioridad. El éxito de Re-market podría marcar un antes y un después en la manera en que las ciudades abordan el consumo de moda y la gestión de residuos textiles.
Desde la Fundació Formació i Treball lo tienen claro: Re-market no es solo un establecimiento comercial. Es una herramienta de transformación social, educación ambiental e inclusión laboral. La experiencia de compra se convierte en una ocasión para repensar nuestros hábitos y conectar con los principios de la economía circular.

Consumo inteligente y responsable

El mensaje es contundente: “La moda de segunda mano no es sinónimo de menor calidad. Al contrario. Es una forma inteligente y responsable de consumir. Queremos que la gente entre y diga: ‘¡Vaya tienda más chula!’, sin ni siquiera darse cuenta de que todo es reutilizado, desde las perchas hasta la ropa”, afirma Maria.

Con horario comercial habitual y abierto al público general, Re-market aspira a consolidarse como un referente educativo y social en L’Hospitalet. No se trata solo de ofrecer una alternativa al fast fashion, sino de lanzar una declaración de intenciones: cuidar el planeta, dar oportunidades a las personas y demostrar que la moda puede tener muchas vidas. En un contexto global donde la industria textil es responsable de cerca del 10% de las emisiones de carbono y millones de toneladas de residuos, iniciativas como Re-market son más necesarias que nunca. Invitan a la reflexión, promueven el cambio y, sobre todo, construyen futuro desde el ámbito local. III

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