El primer año y medio del alcalde David Quirós al frente del Ayuntamiento de L’Hospitalet puede resumirse con una nota que cualquier estudiante reconocerá y que, casi con total seguridad, firmaría antes de empezar la época de exámenes: "un aprobado justo", pero aprobado a fin de cuentas. Con un 5,3 sobre 10 de nota en su gestión personal y un 5,5 de media para el Ayuntamiento, el nuevo alcalde se ha consolidado en su primer año y medio con la vara de mando con un margen de mejora evidente, pero con un 67,1% de vecinos que respaldan su trabajo. Estas son las principales conclusiones del nuevo Barómetro municipal de 2025 que perfila una ciudad que se siente orgullosa de si misma. Entre planes urbanísticos, aumento de policías y remodelaciones de mercados, la ciudad parece darle un voto de confianza a su primer edil, aunque sin quitar el ojo a lo que todavía queda por mejorar como la inseguridad, la integración de la inmigración o la limpieza.
El primer año y medio de mandato del alcalde David Quirós (PSC) al frente del Ayuntamiento de L’Hospitalet ha dejado huella en la ciudadanía y una nota final en el boletín de calificaciones que agradaría a cualquier padre de un joven en edad escolar, aunque no le acabaría de satisfacer del todo: un “aprobado justo”. Según el Barómetro de Opinión Pública 2025 (elaborado a partir de 1.500 entrevistas realizadas entre el 1 y el 15 de diciembre de 2025), la gestión de Quirós ha recibido una nota media de 5,3 sobre 10, mientras que el Ayuntamiento, en su conjunto, logra unas calificaciones algo mejores: un 5,5 de media. Eso sí, las notas escolares globales han sido bien recibidas en casa: un 67,1% de ciudadanos que aplauden la gestión del alcalde y su equipo.
Un primer análisis somero de las cifras podría concluir que David Quirós obtiene un aprobado ajustado, pero progresa adecuadamente, lo que marca una tendencia positiva y un amplio margen para de mejora, ya que el periodo analizado no deja de ser un año todavía de transición en el gobierno municipal. Eso sí, las primeras decisiones que llevan el sello personal del nuevo primer edil han sido muy bien recibidas por sus conciudadanos.
Es el caso del Plan del Samontà, que busca regenerar social y urbanísticamente los barrios del norte de la ciudad: Collblanc, La Torrassa, Pubilla Cases, La Florida y Les Planes. Llama la atención que el 84,8 % ve con buenos ojos el prometido aumento de los recursos policiales y los agentes de convivencia que prevé el proyecto y el 73,9 % está convencido de que las tres principales operaciones urbanísticas del plan –la remodelación del Mercat de Collblanc, la mejora del entorno de la estación de metro de Pubilla Cases (L5) y la reurbanización de la avenida Cataluña– contribuirán en buena medida a mejorar cualitativamente los barrios.
La publicación de los resultados de la encuesta de 2025 permite poner un momento el retrovisor y mirar hacia atrás, con el objetivo de comparar cómo han evolucionado la percepción y las opiniones de la ciudadanía con respecto a la anterior alcaldesa socialista, Núria Marín. Y la comparativa prácticamente iguala a ambos alcaldes, aunque con una ligera ventaja de la antecesora: el 5,3 de Quirós es superado por el 5,7 de Marín cosechado en el barómetro de 2023. Lo mismo ocurre en cuanto a satisfacción ciudadana con la gestión de ambos, que arroja prácticamente un empate técnico: 67,2% de aprobados para la exalcaldesa y 67,1% para el nuevo primer edil. Eso Sí, Núria Marín tuvo resultado peores (como el nimio 47,5% de 2022) y también notables, sobre todo cuando se consolidó su mandato como certifica el un 6,4 del ejercicio 2016/2017, aunque por esas fechas la ciudadanía no estaba tan contenta con la gestión municipal y la suspendía, al no superar el 47,5% de aprobación. Aunque también fue un suspenso por los pelos, fácilmente recuperable como se vio después.
Volviendo al presente, el barómetro de 2025 constata que los vecinos de L’Hospitalet se sienten mayoritariamente satisfechos de vivir tanto en el conjunto de la ciudad como en sus barrios concretos. El 57,5% de los ciudadanos dice estar muy o bastante satisfecho de vivir en L’Hospitalet, mientras que el 65,8% está igualmente satisfecho de residir en su barrio. También resulta halagador que el 58,5% de la ciudadanía se siente orgullosa de vivir en la segunda ciudad de Cataluña, reforzado con el 64,3% considera que la ciudad tiene identidad propia. Y esto con independencia de la ideología, pues el 47,2 % de los entrevistados se considera de izquierda (36,5%) o de centro-izquierda (10,7%) frente al 9,7% que dice ser de centro, el 5,1 %, que se siente de centro-derecha y el 10 % que comulga con la derecha. Un 10,7 % se declara apolítico, el 17,2 % no sabe o no contesta y un rutilante 64,9 % de la población se declara independentista mientras que solo 16,8 % de los encuestados defiende lo contrario.
El amor por la ciudad no quita que sus habitantes sean consencientes de lo que no funciona tan bien y eso queda patente cuando expresan sus preocupaciones. Así, la inseguridad ciudadana encabeza la lista de problemas que padece la ciudad, con un 47,4% de menciones, seguida por la inmigración (8,5%) y la limpieza, con un 7,1%. En los barrios, la inseguridad alcanza el 39,5% y la limpieza el 8,5%. En el plano personal, el principal quebradero de cabeza para las familias de L’Hospitalet es también la inseguridad ciudadana (21,3 %), seguida por los problemas con la vivienda (13,5 %), la salud (9,4 %), la crisis económica (8,7 %) y el paro (5,2 %).
En el otro extremo, los aspectos positivos de vivir en L’Hospitalet se cimientan en una buena convivencia ciudadana (un aspecto destacado por el 13,3% de los encuestados), el transporte público (con un 12,5%) y las infraestructuras y comunicaciones (con un 7,2%), manteniendo tendencias similares a años anteriores. En lo que respecta a la percepción que se tiene de los servicios municipales, todos obtienen notas por encima del aprobado, con las bibliotecas (con un 7,4) y los mercados (6,7) a la cabeza.
La oferta deportiva recibe un 6,5, mientras que los servicios culturales y de ocio y el alumbrado público se sitúan en un 6,4. Les siguen en orden de calificaciones, el mantenimiento de parques y jardines (6,2), la recogida de basura (6) y ya en el rango del “aprobado”, los servicios sociales (5,9), la Guardia Urbana (5,7) y la limpieza de las calles (5,4).
En líneas generales, dos terceras partes de los vecinos de L’Hospitalet son relativamente optimistas respecto a su futuro: un 33,1% (es decir, uno de cada tres) cree que el año que viene su situación económica será mejor y otro 33,1% está convencido de que todo seguirá igual. Solo un 23,4 % de los ciudadanos opina que en 2027 las cosas irán todavía peor.