El Llobregat

El legado rural de L’Hospitalet, en peligro: apenas están en pie un 7% de sus masías históricas

Àlex Aragonés | Viernes 06 de febrero de 2026

Ireneu Castillo rescata la historia viva de las casas ‘pairales’ que aún resisten entre hormigón en la segunda ciudad de Cataluña. De los 339 inmuebles originales, apenas resisten 25 masías en pie, un 7% del total: “Si no se hace nada por asegurarlas, las acabaremos perdiendo”, vaticina.



"Pasamos por delante de ellos y no los vemos”. La segunda ciudad más grande de Cataluña esconde entre sus calles un pasado agrícola que le llevó a ser considerada “la huerta de Europa” hasta bien entrado el siglo XX. Un pasado que ha quedado en el olvido entre el hormigón de la gran ciudad, borrando casi cualquier rastro de las masías, símbolo de un legado rural que se sostiene a través de 25 masos o masías que siguen resistiendo en la actualidad en L’Hospitalet. “De las 339 masías originales, apenas resisten un 7% del total”, explica a El Llobregat Ireneu Castillo, escritor, historiador y divulgador del patrimonio histórico que ha puesto nombre, contexto y memoria a cada una de ellas con el objetivo de preservarlas a través del conocimiento, bajo la premisa de que “lo que no conoces no lo puedes amar, y si no lo puedes amar no lo puedes proteger”. Su libro Las últimas masías de l’Hospitalet: Memoria histórica en peligro recupera la historia, arquitectura y el papel en la construcción del territorio, a través de las decenas de masías que siguen en pie y permiten reivindicar un patrimonio “a menudo ignorado” y en peligro de extinción: “El objetivo del libro es crear conciencia. Si no se hace nada por asegurarlas, las acabaremos perdiendo”.

Ireneu Castillo

El libro explica el origen, la evolución y las características de cada mas, ofreciendo una mirada crítica sobre la transformación urbana que ha borrado gran parte del pasado agrícola de la ciudad. “Es una obra necesaria para entender de dónde venimos y para valorar lo que todavía podemos preservar”. Para ello, Ireneu Castillo viaja a través de los últimos testimonios rurales de un territorio que fue hasta hace poco una de las huertas más fértiles de Cataluña: “L’Hospitalet, hoy ciudad densamente urbanizada, había sido un inmenso mosaico agrícola con cientos de masías que estructuraban el paisaje y la vida cotidiana”. La última pérdida entre los centenares de masos que han quedado en el olvido ocurrió hace un par de años. “En la Zona Franca, de las 65 que había, solo quedaba una y en 2024 se la cargaron. Todas acaban doliendo porque algunas eran muy bonitas o grandiosas, y otras, aunque modestas, no tenían por qué haber sufrido un derribo”, afirma el historiador, quien ha centrado su foco en aquellas masías que todavía se mantienen en pie en L’Hospitalet: “Llama mucho la atención que están a un nivel más bajo. Ves la masía y te preguntas qué hace ahí, pero es que esa casa está al nivel original y ha sido el resto de la ciudad la que ha cambiado de posición. Eso explica la transformación de la ciudad. También las historias particulares: las casas más ricas solían estar hacia el sur y las de payeses más pobres estaban donde podían”.

Ejemplos singulares que explican la historia

Cada espacio es “de un padre diferente” y son ejemplos singulares de unas construcciones rurales históricas, típicas de Cataluña, que fueron fundamentales para la producción agrícola y ganadera autosuficiente desde la Edad Media. “Casi todas están orientadas hacia el sur para buscar la máxima insolación y ahorrar leña para calentar las casas, ya que cuando se construyeron era un periodo muy frío”. L’Hospitalet Centre es el lugar que concentra más masías, con 11 de las 25 que siguen en pie, lo que convierte esta parte del municipio en el kilómetro cero para enseñar el origen de estos masos: “ La gente no sabe cuántas quedan ni a qué corresponden. Durante 2025 hice un par de rutas. Empezaba en la que está en medio de la Rambla Just Oliveras, que es Ca l’Esquena Cremat. Es una masía del siglo XIX que ha pasado por varias vicisitudes y ha sido rehabilitada. Me sirve de ejemplo porque está rodeada de pisos a un nivel diferente y te permite explicar toda la historia del centro y de las masías en general”.

Ca l'Esquena Cremat

Muchas de ellas ahora son bibliotecas o centros culturales. Una de ellas es Can Colom, en Santa Eulàlia, que pasó de ser una masía señorial en los años treinta a una ruina en los setenta. El Ayuntamiento de L’Hospitalet la rehabilitó y en la actualidad es un equipamiento: “Un ejemplo más de las ‘rehabilitaciones’ que hacen del patrimonio una anécdota anacrónica. Donde existía una masía señorial, ahora hay un edificio impersonal y descontextualizado. Habría que ver el patrimonio con la óptica de la memoria histórica”.

La pérdida de rentabilidad abonó el abandono

Por ello, el historiador afirma que un patrimonio que no se utiliza se acaba perdiendo: “Cuando el mundo agrícola dejó de ser rentable, los propietarios abandonaron las casas. El hecho de que el 60% de las masías que quedan sean de titularidad pública, como Can Sumarro o Can Colom, ha permitido que aguanten hasta ahora. Lo ideal sería que mantuvieran su espíritu original, pero teniendo en cuenta que de las 2.000 hectáreas dedicadas al cultivo en L’Hospitalet solo quedan 40, pedir que tengan la misma utilidad que al principio es un poco ilógico”.

La casa dels finestrals gòtics

Entre las que siguen manteniendo vivo el legado, no todas gozan de buen estado. Un estado que Ireneu Castillo ha tratado de evidenciar con la portada de su libro, donde aparece Cal Masover Nou, que está al lado del Hospital de Bellvitge: “Está protegida, pero resulta que se está cayendo a trozos. No sabemos cuánto tiempo durará. Si no hacemos nada y no se trabaja para asegurarla, la acabaremos perdiendo. Este patrimonio ha llegado hasta ahora, pero nadie te garantiza que se pueda mantener”.

Campos en el Centre hasta los años 80

Un legado histórico bajo mínimos, que pasa desapercibido para los vecinos de L’Hospitalet, una de las ciudades con mayor densidad de población de Europa, que era considerada el huerto de esa misma Europa: “A un joven esto le debe sonar más a Harry Potter que a otra cosa porque no lo ha vivido. Las masías son el vínculo entre un pasado no tan lejano y la actualidad. Yo soy de 1968 y recuerdo haber visto campos en el Centre hasta mediados de los años ochenta. La masacre agrícola fue progresiva desde finales de los setenta hasta mediados de los noventa, cuando se abrió la ronda y se expandió la urbanización industrial. Entre L’Hospitalet y Cornellà, antes de la ronda, todo eran campos”, apunta Ireneu Castillo que, con su libro invita al lector a mirar con nuevos ojos unas construcciones tradicionales que a menudo pasan desapercibidas entre las calles de la ciudad. Es el caso de Ca l’Esquerrer, construida en 1572 junto al río: “Hasta la construcción de la Ronda estaba rodeada de campos. Hoy, aislada en medio de un infame parking de camiones, es una de las joyas que sale en mi último libro”, reivindica el autor.

Masía de Can Riera

Lugares que son un auténtico patrimonio histórico de Cataluña. “Que la gente sepa que venimos de algún sitio, que tenemos una historia. Lo que pasa es que no se ha explicado y no somos ningún suburbio de Barcelona. No simplemente que parezca que la historia comienza en los años 60. Aquí ha venido gente de todo el mundo desde hace siglos. Algunos incluso tienen prejuicios o vergüenza de decir que es de L’Hospitalet, y no, aquí hay mucha historia que no se ha explicado y la gente tiene derecho a conocerla para saber hacia dónde vamos”, añade el historiador, quien rescata la memoria de las masías que aún resisten entre avenidas y bloques, evocando historias de trabajo, familias y paisajes desaparecidos de la segunda ciudad de Cataluña.

Un viaje nostálgico a una tierra de campos

Su obra se convierte en una lectura imprescindible para quienes aman la historia, el patrimonio y la memoria del territorio. “Es un viaje nostálgico por las últimas huellas rurales de una ciudad que un día fue tierra de campos, agua y silencio”, culmina Ireneu, orgulloso de una memoria histórica que “está en peligro” y “aún están a tiempo de recuperarla” con la preservación de 25 de 339 masías que siguen latiendo bajo el asfalto de la gran ciudad. III

Portada del libro ‘Els últims masos de L'Hospitalet’ de Ireneu Castillo

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