Hubo unos tiempos no tan lejanos, en los que Sant Boi era un lugar escogido por la clase media urbana barcelonesa para pasar los veranos. Eran los veraneantes o “fiambreras”. Estos forasteros se superponían al campesinado local y trabajadores del textil, muchos oriundos, que en muchos casos alternaban ambas dedicaciones, en una situación en general no muy próspera, por el sistema de sueldos fabriles y de arrendamientos de los grandes propietarios.
¿Tienes experiencia agrícola?
Sí, desde los 16 años. En Cuba, cumplimos un tipo de servicio social (un mes al año) que nos comporta participar en la zafra de la caña de azúcar, desherbar caminos y colaborar en tareas del campo. En definitiva, somos movilizados para apoyar la economía agraria, la principal de Cuba.
¿Cómo está la situación actual en la isla?
Mi madre se ha quedado en Cuba y en las visitas que podemos hacerle,compruebo de manera directa los problemas de subsistencia de los cubanos. Hay que ayudar con envíos de paquetes, medicamentos y vituallas y, por supuesto, dólares. Falla la nueva dirigencia, incapaz de las reformas necesarias. La magia de los discursos de cuatro horas de Castro, en los que el país entero se paraba y le escuchaba, ya no existe.
¿Cuándo saliste de Cuba?
Salí de Cuba en 1999, con 25 años, sin grandes problemas, porque mi generación se ha expatriado en buena parte.
¿Cómo lograste vía tus estudios, exiliarte y no regresar?
Fui elegida para formarme en el ICTP Abdus Salam, de Física teórica de Trieste, es un organismo de la ONU que busca la relación y formación de físicos de países en desarrollo. Después, siempre becada, estuve en Zurich, seguí en Universidad de Cornell (en la Costa Este) y acabé en la Universidad de Berkeley (California) durante 15 años. Es un gran centro de estudios de Física, con varios Nobel. Allí di clases. Y en Google trabajé y experimente el intensivo ritmo de los trabajadores de la empresa, puedes pasarte el día trabajando allí, comer e incluso dormir ocasionalmente. También jugar al billar y demás atracciones, pero las exigencias son altas y los sueldos también. Aunque las pensiones son bajas en relación al coste de la vida de San Francisco, el lugar deseado para retirarse de muchos informáticos del “Silicon Valley”. Y llegó el Covid-19 con mi huerto de 150 m2 y unos años de reflexión sobre el futuro.
¿Y qué ocurrió tras la reflexión?
En el 2022, en el post-covid, decidí trasladarme a Barcelona, donde tengo un hermano y un sobrino, y me empleé en el Centro de Esade de Sant Cugat, donde doy clases de IA. EE UUesta cambiando a peor en algunas cosas y todo influyó.
La faceta de agricultora, explícala.
Me propongo aplicar técnicas agroforestales de regeneración del suelo, en base a la plantación de determinados árboles que favorezcan el desarrollo y abonado del terreno. Es la llamada agricultura sintrópica (del suizo-brasileño Ernst Götsh), que preconiza unos árboles próximos, con talas frecuentes y el aprovechamiento de los restos vegetales para el abonado y recuperación de los suelos degradados.
Mientras hablamos, nos muestra una serie de porciones de restos de humus compacto que le servirán como abono orgánico y para el desarrollo de lombrices, las obreras de la regeneración de los suelos agotados. A la vez nos enseña una horca de doble mango útil para oxigenar la tierra. Pero también utiliza la IA para consultas.
¿No temes que te consideren una pijoprogre”?
Espero que el probar una nueva técnica no contaminante y que puede ahorrar toda la costosa agroquímica de la agricultura intensiva no se me tome así. Pido ayuda a todos los que estén en esta sintonía y que puedan colaborar conmigo a yannet@gmail.com y se lo agradeceré.
Uno piensa en Jonás, Keita, Olivier, Laila, Ferrán, Ramón y tantos otros que tal vez tengan a bien echarle una mano. El precio de la urea aumenta un 50% y el estiércol y los purines parece que van usarse más. Habrá cambios y el cultivo sintrópico podrá ser uno de ellos.