El Prat

La Guardia Civil despliega un escudo invisible para cazar drones que amenazan la seguridad de El Prat

Xavier Adell | Lunes 27 de octubre de 2025

El cielo metropolitano no es territorio de libre acceso para los drones curiosos guiados a distancia por temerarios propietarios particulares. Al contrario. Con sensores capaces de detectar un aparato a kilómetros de distancia, desde su base operativa en el aeropuerto de El Prat, la Guardia Civil mantiene blindado el espacio aéreo de las terminales barcelonesas y de otros puntos críticos de la ciudad de Barcelona, por su interés turístico. En solo unos días, el Equipo de Pilotos y Especialistas en Gestión Aérea de Seguridad Operacional (PEGASO) -que es como se denomina la unidad operativa del Instituto Armado- ha cazado a varios pilotos imprudentes: uno mientras su aparato sobrevolaba la zona de aproximación del aeropuerto (a 500 metros de altura) y otro grabando desde el cielo la Sagrada Familia de forma remota desde más de un kilómetro de separación del lugar donde se hallaba el operador. Ambos infractores se enfrentan ahora a sanciones por poner en riesgo la seguridad aérea.



El espacio aéreo de toda el área metropolitana de Barcelona está cada vez más controlado y capaz de detectar hasta al intruso volante más pequeño. La Guardia Civil, a través de su especializado Equipo PEGASO, ha reforzado un despliegue de vigilancia con sistemas capaces de detectar, identificar e incluso neutralizar drones no autorizados a kilómetros de distancia. Su base de operaciones está en el aeropuerto Josep Tarradellas–El Prat, un punto especialmente sensible donde cualquier vuelo ilegal puede poner en riesgo la seguridad aérea del segundo mayor aeropuerto de España y uno de los principales hubs del sur de Europa y del Mediterráneo.

En las últimas semanas, la unidad Pegaso ha levantado varias actas de infracción. En uno de los casos, fue sorprendido por los agentes de control un operador furtivo cuando hacía volar su dron a 500 metros de altura en la zona de aproximación a las pistas del aeropuerto de El Prat, una maniobra que la Guardia Civil califica de “grave peligro para la seguridad aérea”. En otro de los incidentes destacados de los últimos días, desde Pegaso se identificó a un piloto que operaba su dron a más de un kilómetro de distancia y fuera de su control visual para grabar imágenes del monumento de la Sagrada Familia. Ambos casos, por su singular peligrosidad, han sido propuestos para sanción.

Tecnología de última generación contra vuelos irregulares

El Equipo PEGASO (Pilotos y Especialistas en Gestión Aérea de Seguridad Operacional) es una unidad especializada integrada en la Comandancia de Barcelona. Su misión: proteger el espacio aéreo frente a intrusiones y vuelos no autorizados. Para ello emplea avanzados sistemas de detección que permiten identificar cada dron, conocer su marca, modelo y número de serie, y rastrear al operador responsable.

Además de la vigilancia permanente en el aeropuerto, los agentes del PEGASO participan también en el control desde las alturas de eventos de gran afluencia, como el Gran Premio de Motociclismo de Montmeló o la Copa América de Vela, donde el uso de drones está doblemente restringido para garantizar la seguridad del público y de las infraestructuras. Esta unidad del Instituto Armado cuenta también con tecnología para inhibir o neutralizar drones en caso de que supongan una amenaza inminente. “El objetivo es evitar riesgos antes de que se materialicen”, han explicado a El Llobregat fuentes de la Guardia Civil.

261 denuncias en 2024 por incumplir la normativa

El auge del uso particular de los drones ha traído consigo un aumento de los vuelos irregulares. Solo en 2024, el Instituto Armado interpuso en la provincia de Barcelona 261 denuncias por incumplimientos de la normativa. Los lugares más habituales de infracción son los puntos turísticos más emblemáticos y visitados de la capital catalana, como la Sagrada Familia, el barrio de la Barceloneta, el Parque Güell, el Tibidabo y Montjuïc. Las causas más comunes de las infracciones son la falta de registro del operador, la ausencia de coordinación con ENAIRE —la entidad responsable de la gestión del espacio aéreo en España— en el vuelo del dron y no comunicar la operativa al Ministerio del Interior.

La benemérita ha aprovechado para recordar que el uso de cualquier tipo de drones "está regulado por la normativa aeronáutica", y ha reiterado que hacerlos volar en determinadas zonas requiere una autorización expresa. Antes de despegar, es recomendable que los pilotos u operadores de los artefactos consulten las plataformas oficiales de ENAIRE o la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) para verificar si la ruta prevista invade el espacio restringido y conocer qué requisitos se aplican en cada caso Saltarse estas exigencias no es baladí pues "Un vuelo ilegal no solo puede acarrear sanciones económicas, sino poner en riesgo la seguridad de aeronaves y personas”, han subrayado desde la Comandancia de la Guardia Civil. Con la vigilancia reforzada del Equipo PEGASO desde su base aeroportuaria, el mensaje del cuerpo es claro: el cielo de Barcelona está bajo control, así que quienes incumplan las normas y vuelen sus drones de forma ilegal o temeraria serán detectados y sancionados.

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