La T2 del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, la terminal que durante más de cuatro décadas fue la principal puerta de entrada aérea de Barcelona, volverá a recuperar protagonismo y a situarse en el centro de la transformación del complejo aeronáutico barcelonés. Aena ha anunciado este viernes que destinará 153,4 millones de euros entre 2027 y 2031 para modernizar de forma integral la histórica T2, inaugurada en 1968 y relegada a un segundo plano tras la apertura de la T1 en 2009. Se trata de la mayor remodelación desde su construcción y renovará completamente sus espacios interiores y exteriores, recuperará el módulo A para la operativa habitual, incorporará tecnología de última generación en los controles de seguridad y reforzará la intermodalidad con Metro y la futura línea ferroviaria R-Aeroport, con el objetivo de convertir de nuevo la veterana terminal en una infraestructura preparada para las próximas décadas. Y todo ello sin renunciar a su identidad arquitectónica y a su singular personalidad.
La Terminal T2 del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, que durante décadas fue la principal puerta de entrada aérea de Barcelona y Cataluña hasta que fue relevado por la T1 en 2009, se prepara para vivir una segunda juventud. Aena ha anunciado este viernes en un contacto con la prensa que invertirá 153,4 millones de euros entre 2027 y 2031 para acometer la remodelación más ambiciosa desde que comenzó a construirse en 1963, un proyecto que permitirá modernizar completamente sus instalaciones, mejorar la experiencia de los pasajeros y "adaptar la infraestructura a las necesidades operativas, comerciales y de movilidad de las próximas décadas", ha destacado la directora del aeropuerto, Eva Valenzuela. El objetivo es que la modernizada terminal esté operativa entre 2031 y 2032.
La intervención en la T2, que ya está en licitación y solo está pendiente de recibir el visto bueno definitivo del consejo de Ministros en septiembre, va a consistir básicamente en “una renovación integral” tanto de los espacios interiores como exteriores de la terminal, con la intención de dotar de coherencia arquitectónica a un edificio que ha ido creciendo a impulsos sucesivos y muy heterogéneos durante más de sesenta años, adaptándose a las necesidades de cada momento, lo que ha ido perfilando su aspecto actual. "No pretendemos modificar la esencia arquitectónica ni la personalidad de la terminal, sino recuperar la unidad de un conjunto que ha evolucionado mediante ampliaciones sucesivas a lo largo de más de sesenta años. Se trata de coser todas estas piezas para ofrecer a los pasajeros la percepción de una terminal completamente renovada, moderna, coherente y plenamente integrada ", ha recalcado Valenzuela.
La directora de El Prat ha asegurado que la actuación anunciada es "la más profunda desde la realizada con motivo de los JJ OO de Barcelona 1992. La remodelación permitirá que la antigua terminal principal del aeropuerto, relegada a un segundo plano tras la apertura de la T1 hace más de quince años, recupere protagonismo con unas instalaciones completamente renovadas. “La T-2 ya no será una sucesión de piezas sino una unidad con mayor calidad”, que actualmente utilizan 20 millones de pasajeros al año (el 35% de la actividad global de El Prat), ha reiterado Valenzuela.
La inversión permitirá renovar la fachada sin renunciar a su estética, ganando espacio para los pasajeros hasta el límite del actual voladizo. Además, se modernizarán los sistemas electromecánicos y se adaptará el sistema de inspección de equipajes, entre otras actuaciones de mejora. Los trabajos se desarrollarán de forma escalonada para garantizar el funcionamiento habitual del aeropuerto y minimizar las molestias a los pasajeros. “El reto será ejecutar la obra manteniendo la operatividad y la capacidad de la T2”, ha incidido la directora.
La renovación de la fachada principal simplificará la imagen del edificio y potenciará la entrada de luz natural. Además, se incorporarán nuevos materiales para los acabados con un diseño contemporáneo, siempre respetuoso con la arquitectura original. Al mismo tiempo, todo el entorno exterior cambiará por completo para convertirse en una nueva puerta de entrada a Barcelona naturalizada; con un gran eje paisajístico con vegetación mediterránea —palmeras, olivos, cipreses y romero—, nuevos espacios peatonales, iluminación renovada y mobiliario urbano homogéneo que unificará visualmente todo el recinto.
La transformación también modificará profundamente la experiencia de los viajeros. La conocida como Rambla de la T2, concebida en su origen como el gran eje vertebrador del edificio, recuperará protagonismo gracias a una renovación integral de acabados, iluminación, señalización y mobiliario. Se crearán nuevas zonas de descanso, espacios de trabajo y áreas de exposición para hacer más confortable la estancia de los pasajeros. "El objetivo no es eliminar la complejidad inherente a un aeropuerto moderno, sino ordenarla para que los pasajeros perciban espacios más amplios, luminosos y fáciles de interpretar", ha descrito Valenzuela.
La remodelación también ampliará notablemente la zona previa a los controles de seguridad gracias a la reorganización de los accesos ferroviarios y la construcción de un nuevo voladizo en la fachada. Además, se instalarán nuevos filtros de seguridad de última generación que permitirán mantener líquidos y dispositivos electrónicos dentro del equipaje de mano durante la inspección. La actuación incorporará además señalización digital, mapas interactivos, ascensores modernizados, recorridos interiores más intuitivos y nuevos sistemas de información para facilitar la orientación de los usuarios
Una de las actuaciones más relevantes será la recuperación del módulo A, que desde la entrada en servicio de la T1 había quedado destinado únicamente a llegadas. "La reapertura y plena integración del módulo A será una de las actuaciones más transformadoras", ha incidido Eva Valenzuela, tras recordar que el espacio ha estado parcialmente desvinculado de la operativa habitual de la T2 durante los últimos años. Su reincorporación permitirá aumentar la capacidad operativa de la terminal, recuperar el aparcamiento situado frente a esta fachada y facilitar el desarrollo del futuro hotel aeroportuario de cuatro estrellas y cerca de 300 habitaciones adjudicado recientemente.
Otro de los pilares del proyecto será el refuerzo del carácter intermodal de la T2 “mediante la integración completa de las estaciones de Metro y de la futura línea R-Aeroport en el conjunto terminal", ha señalado la directora. La sostenibilidad será otro de los ejes de la intervención. La terminal reducirá su consumo energético mediante iluminación LED, una mejor gestión de la luz natural y soluciones constructivas más eficientes. También se ampliarán las zonas verdes, se reorganizarán los itinerarios peatonales y ciclistas y se instalarán nuevos puntos de recarga para vehículos eléctricos.
El proyecto de modernización de la terminal T-2 no afectará al icónico mural de mosaicos de Joan Miró de la fachada, convertido en un símbolo del aeropuerto y de la ciudad. Aunque está previsto que en un futuro se traslade a la T-1, continuará en su situo habitual pero donde del recinto de la ampliación del vestíbulo protegido por la nueva fachada acristalada. Valenzuela ha confirmado que el destino final del mural será la T-1 pero ha precisado que el traslado “es muy complejo y diversos especialistas están analizando su viabilidad”. Para la directora, el proyecto de modernización de la veterana terminal representa el inicio de una nueva etapa para una infraestructura que forma parte de la memoria colectiva de millones de viajeros.