Imaginar cómo será el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) dentro de 25 años ya no requerirá un ejercicio de ciencia ficción sino sumergirse en los entresijos del recién aprobado Pla Director Urbanístic Metropolità (PDUM). Un documento que fija las directrices de la ciudad del 2050 y sus retos políticos, sociales y urbanísticos. En un momento en que la vivienda se ha convertido en la principal preocupación ciudadana y la crisis climática obliga a repensar el modelo de ciudad, el AMB ha decidido mover ficha con un m ovimiento largamente trabajo y enriquecido con aportaciones de todo aquel que se ha interesado por el proyecto. Este es el origen de que este martes se haya aprobado inicialmente. por segunda vez el PDUM, algo así comoel esqueleto de una gran transformación: una metrópolis más habitable, más verde, más cohesionada y con 220.000 nuevas viviendas, pensada para dar respuesta a las necesidades de una población en constante cambio. Un proyecto de largo alcance que aspira a redefinir no solo el urbanismo, sino también la forma de vivir, desplazarse y convivir en la Barcelona metropolitana del año 2050.
El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha dado este martes 10 de febrero un paso histórico hacia la planificación del territorio para las próximas décadas, trazando las líneas maestras de la ciudad supramunicipal del futuro. El Consell Metropolità ha aprobado por segunda vez de forma inicial (una fórmula poco frecuente) el Pla Director Urbanístic Metropolità (PDUM), el instrumento que orientará el desarrollo urbanístico del territorio hasta el año 2050 y que sustituirá al obsoleto Plan General Metropolitano (PGM) de 1976, el que rige en la actualidad. El nuevo plan fijará el modelo de desarrollo urbano de los próximos 30 años, con especial énfasis en la creación de vivienda, la movilidad y la sostenibilidad.
Posiblemente, lo más destacado del PDUM, al menos de cara a la ciudadanía que puede ser la más beneficiada a medio plazo, es que prevé la creación de alrededor de 220.000 nuevas viviendas, con un rango que podría oscilar entre 167.800 y 262.000 unidades, dependiendo de la combinación que adopte cada municipio a la hora de fijar el espacio destinado a suelo residencial y a actividad económica. Esta oferta se estima que “será suficiente para absorber el crecimiento de población proyectado hasta 2050, que se estima en 184.000 nuevos habitante”, han explicado fuentes metropolitanas.
Sin embargo, el hecho de que las familias metropolitanas estén cada vez compuestas por menos miembros y el considerable aumento de las personas que viven solas va a requerir una inyección adicional de 131.377 viviendas adicionales, no contabilizadas inicialmente.
Si se cumplen las previsiones, a mediados de siglo XXI, la población metropolitana podría alcanzar los 3,58 millones de habitantes, con cerca de 1,57 millones de residentes ocupados y 1,76 millones de puestos de trabajo localizados. El PDUM también propone garantizar que más del 10 % de estas viviendas principales (lo que significaría unos 166.060 hogares) sean de precios “asequibles y estables”, han corroborado las mismas fuentes.
La segunda aprobación inicial del PDUM es un hecho insólito ya que tras la aprobación inicial no se abre un nuevo plazo de alegaciones, sino que se aprueba provisionalmente a la espera de ser ratificado por la autoridad urbanística superior, de ámbito autonómico. La adopción de esta fórmula puede considerarse una respuesta política a la necesidad de incorporar al texto definitivo las alegaciones recibidas y, de esta forma, hacer el PDUM más participativo, abierto y plural.
Repasar cuál ha sido el proceso de aprobación del proyecto ayuda a asimilar este singular giro. Los trabajos de redacción del Plan comenzaron con la aprobación del Avance en marzo de 2019, momento en el que se abrió un primer periodo de información pública que se extendió hasta enero de 2020. Durante ese tiempo, se recibieron sugerencias de particulares, entidades y asociaciones, así como informes de ayuntamientos y organismos públicos. Posteriormente, se incorporaron documentos del Servicio de Planes y Programas de la Generalitat de Catalunya, la Comisión Territorial de Urbanismo del Área Metropolitana y la Subcomisión de Urbanismo de Barcelona, entre otros.
El 21 de marzo de 2023, el Consell Metropolità aprobó inicialmente el PDUM, dando paso a un segundo periodo de información pública extraordinario. Durante este trámite se recibieron 528 documentos con 5.184 peticiones y alegaciones concretas, que fueron analizadas y respondidas individualmente, dando lugar a modificaciones en la propuesta original. Esta revisión ha permitido que el documento sea más flexible y refleje mejor las necesidades de todos los municipios y colectivos de la metrópolis. “La mayoría de las peticiones se han aceptado y, por lo tanto, han comportado modificaciones en el documento aprobado inicialmente”, han ratificado fuentes metropolitanas.
Pero el plan va más allá de la construcción de vivienda. El PDUM busca equilibrar la actividad económica y residencial, crear tejidos urbanos mixtos y reducir la necesidad de desplazamientos motorizados, fomentando la movilidad sostenible. También incorpora al planeamiento criterios de descarbonización, ahorro energético, gestión eficiente del agua y preservación de espacios verdes, con el objetivo de reducir hasta un 24 % las emisiones de gases de efecto invernadero frente al escenario actual.A la vez se aboga por un modelo territorial más cohesionado con 3.147 hectáreas de equipamientos y 5.748 hectáreas de espacios públicos libres. Con estas premisas, el PDUM busca reorganizar el crecimiento urbano sin consumir más suelo: más de 1.850 hectáreas de suelo urbano y urbanizable que dejarían de estar disponibles, pasando a ser no urbanizables gracias a una concentración de crecimiento en áreas estratégicas.
Esta forma de actuar a partir de ahora en el territorio responde a un enfoque cuya filosofía es proteger con mayor intensidad los espacios libres y naturales pero, a la vez, favorecer la construcción de las 220.000 nuevas viviendas, lo que daría forma a una ciudad más esponjada. En términos numéricos, el porcentaje de espacios libres disponibles por cada 100 m2 de techo residencia en la metrópolis del futuro se situará en un generoso índice de 25,6 m2, es decir, casi un 20% más del baremo de 20 m2 que establece la legislación vigente y que rige en la actualidad,
Si se explora con detenimiento el contenido del PDUM se comprueba que el plan apuesta por un sistema de movilidad sostenible muy ambicioso. De entrada, contempla ampliar las “avenidas metropolitanas” (que comunican la red de municipios) con hasta 240 nuevos kilómetros, de forma que estas arterias principales funcionen como ejes de transporte colectivo y movilidad activa. Las avenidas se complementarán con 735 km de calles estructurantes, 140 km de viales conectores y casi 1.000 km de ejes verdes. La idea es que la planificación urbanística “favorezca que la mayoría de los desplazamientos sean a pie, en bicicleta o en transporte público”, han apuntado las mismas fuentes.
El concepto que mejor define a la organización territorial que propone el PDUM es su enfoque policéntrico, que va a permitir desarrollar hasta 16 nuevas áreas “de centralidad metropolitanas”, diseñadas para desbloquear el desarrollo económico y residencial en zonas periféricas de la metrópolis y evitar la concentración exclusiva en Barcelona capital.