Crisis institucional
miércoles 23 de julio de 2014, 13:48h
El pasado mes de diciembre el Banco Central Europeo inyectó aproximadamente medio billón de euros en las entidades financieras europeas con la finalidad de que fluya el crédito a empresas y particulares; no obstante, el objetivo difícilmente se cumplirá si no existe un organismo regulador eficaz que lo garantice, y que impida la utilización de dichos recursos para sanear sus propios balances internos.
Además, la rebaja del precio oficial del dinero en un cuarto de punto hasta situarlo en el uno por ciento, ha permitido a los Bancos solicitar préstamos a bajo interés al Banco Central Europeo, ampliando su plazo de devolución a tres años, además de las garantías ofrecidas por las entidades para su concesión.
El negocio resulta sustancioso, puesto que los Bancos con las cantidades recibidas en préstamo compran deuda pública a los Estados y conceden préstamos a sus clientes a un elevado tipo de interés.
Por otra parte, el Boletín del mes de noviembre publicado por el Banco de España cifraba en alrededor de 176.000 millones de euros el valor de los activos inmobiliarios problemáticos o susceptibles en poder de las entidades financieras.
Recientemente, entre las medidas sugeridas para dar salida a dichos activos tóxicos se ha sugerido la fórmula de la creación del llamado “Banco Malo”. Consiste en la venta de los mismos al Estado que, para su adquisición, estaría obligado a emitir deuda pública, con el consiguiente aumento del déficit público, que con el déficit acumulado podría incluso alcanzar el veinte por ciento.
De lo expuesto, se deduce que las medidas económicas tienen como objetivo prioritario sanear los balances bancarios sin considerar los enormes perjuicios que comporta para las economías domésticas.
Se antoja necesaria la creación de una banca pública eficaz, que vele por los intereses de los ciudadanos, así como el control por parte del Banco de España de los fondos inyectados en las distintas entidades.
Asimismo, en aquellas Cajas intervenidas total o parcialmente se deben exigir responsabilidades penales a los directivos de las mismas que con dinero público se han asignado cuantiosos planes de pensiones. En este caso, el Banco de España no puede actuar como un mero espectador, sino como actor plenamente implicado en las operaciones ocultas que se han tejido en las entidades nacionalizadas.
En el escenario europeo, el sistema para evitar pánicos financieros consiste en que el Banco Central Europeo compre deuda de forma masiva de los países en situación crítica. El tratado de la Unión Europea impide el préstamo directamente a gobiernos o instituciones públicas; sin embargo, la alta institución puede actuar a través de intermediarios como el Fondo Monetario Internacional o el Fondo Europeo de Estabilidad.
Sea como fuere, y a pesar de existir mecanismos para resolver de forma temporal los problemas de solvencia, la intransigencia de Alemania impide desarrollarlos. Para ello, argumenta los perjuicios que comportaría para la inflación, la exigencia a los países de efectuar las reformas que garanticen el crecimiento, la seguridad de que ante déficits insostenibles el salvador alemán acudiría en su rescate, y por supuesto, costes sociales y políticos.
A modo de resumen, indicar que los organismos reguladores en el escenario económico deben ejercer su labor de forma eficaz, asegurando que las ayudas concedidas por el BCE y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria permitan reactivar el crédito a empresas y particulares. ||