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La receta del éxito lleva ingredientes de Castelldefels

La receta del éxito lleva ingredientes de Castelldefels
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sábado 06 de junio de 2026, 10:59h

El balance del The Food Capitals Summit 2026 puede resumirse perfectamente en una sola frase: éxito total para Castelldefels. Éxito de participación, de organización, de proyección internacional y de visión estratégica. Durante cuatro días, la ciudad ha conseguido situarse en la cúspide de la conversación gastronómica mundial reuniendo a representantes de 27 ciudades de 20 países, chefs internacionales, expertos en turismo, responsables públicos y profesionales de referencia del sector alimentario. Y hasta el estreno de una estrella en su paseo de la fama para Ferran Adrià, que se inició en la cocina en un restaurante de la playa del municipio. Pero el mayor logro no ha sido la magnitud del evento. El verdadero triunfo ha sido demostrar que Castelldefels tiene un modelo propio que ofrecer al mundo.

Durante décadas, la capital turística del Baix Llobregat ha construido su prestigio alrededor de la playa, el deporte y su privilegiada ubicación junto a Barcelona. Sin embargo, el Summit ha destapado que la ciudad cuenta con un nuevo gran activo capaz de reforzar y ampliar su posicionamiento internacional: la gastronomía. No como complemento turístico, sino como uno de los pilares sobre los que construir la marca Castelldefels del futuro. El propio concejal de Turismo y Hostelería, Guillermo Massana, ha resumido perfectamente el espíritu del encuentro al afirmar que “la gastronomía ha dejado de ser un complemento de la oferta turística de Castelldefels para convertirse en uno de sus pilares fundamentales”. Los hechos le están dando la razón.

Lo ocurrido estos días no ha sido únicamente una sucesión de showcookings, ponencias o encuentros entre profesionales. Ha sido la puesta en escena de una estrategia de ciudad. Castelldefels ha presentado sus credenciales en la Champions League de la gastronomía internacional: un ecosistema que integra restauración, agricultura, formación, innovación y promoción turística. Un modelo en el que el Parc Agrari del Baix Llobregat, la Escola d’Hostaleria, la Universitat Politècnica de Catalunya, el tejido empresarial y las administraciones colaboran bajo una misma narrativa. Como también ha destacado Massana, el evento ha permitido dar a conocer Castelldefels ante responsables y ciudades con capacidad de influencia internacional y “abrir puertas a nuevos mercados”. A eso se le llama aprovechar estratégicamente un evento.

El alcalde, Manu Reyes, ha sabido interpretar la dimensión de lo que estaba ocurriendo cuando ha afirmado, sin exagerar, que Castelldefels estaba acogiendo una auténtica “asamblea mundial gastronómica”. La presencia de algunas de las ciudades más influyentes de la red internacional Food Capitals by Délice confirma que Castelldefels ha entrado en una liga donde hasta hace poco parecía difícil imaginarla. Una visibilidad internacional que no llega por casualidad, sino gracias a años de trabajo para consolidar un sector que hoy cuenta con más de 400 establecimientos vinculados a la restauración, la hostelería y la alimentación.

Además, la apuesta gastronómica llega en un momento favorable para el municipio. Los datos turísticos avalan la fortaleza de la ciudad: la ocupación hotelera superó el 87% durante la última Semana Santa y la temporada estival del 2025 cerró con medias cercanas al 86%. Sin embargo, el reto ya no es únicamente llenar hoteles. El objetivo pasa por atraer visitantes durante todo el año, incrementar la estancia media y captar un perfil interesado en la cultura, el territorio y las experiencias auténticas. La gastronomía encaja perfectamente en esta estrategia. Permite combatir la estacionalidad, diversificar la oferta y generar un valor añadido que otros destinos difícilmente pueden replicar.

Otro de los grandes aciertos es que Castelldefels ha sabido explicar que detrás de cada plato hay un territorio, unos productores, una tradición y una historia compartida. El ejemplo del Arròs de Castelldefels es la mejor demostración de ello: una propuesta que conecta el mar, la huerta del Parc Agrari y la restauración local en un relato reconocible y exportable. En un mundo turístico cada vez más competitivo, esa autenticidad es una ventaja enorme.

Tampoco debe pasarse por alto la capacidad de generar oportunidades futuras. Los intercambios de cocineros previstos con otras ciudades y las colaboraciones internacionales anunciadas son la prueba de que el Summit no termina con su clausura. Al contrario. Empieza ahora una nueva etapa en la que Castelldefels podrá aprovechar la red de contactos y el prestigio adquirido para seguir creciendo como destino gastronómico de referencia.

Así, el The Food Capitals Summit deja un saldo positivo indiscutible. Castelldefels ha entendido hacia dónde evolucionan las ciudades turísticas más competitivas del mundo y ha decidido adelantarse. La gastronomía no es solo una fortaleza del municipio, se ha convertido en una herramienta de transformación económica, construcción de identidad y proyección internacional. Y si algo ha demostrado esta cumbre es que la ciudad está preparada para jugar ese papel. No como aspirante, sino como protagonista. III

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