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EL LECTOR EMPEDERNIDO

Descubre cómo el poder ha moldeado la historia de la humanidad desde Julio César hasta la actualidad

Descubre cómo el poder ha moldeado la historia de la humanidad desde Julio César hasta la actualidad
Por José A. Garrido
lunes 08 de junio de 2026, 11:00h

Quienes se dedican a estudiar los entresijos de nuestro planeta convienen en situar a los más de 8.200 millones de personas que lo habitamos en unos espacios vitales que conformarían lo que durante la guerra Fría se dio en llamar 1er mundo, 2º mundo y 3er mundo. Básicamente utilizaron para tal clasificación la pertenencia al bloque capitalista, al soviético o a los no alineados para ubicar a cada país en uno de los escalones del supuesto pódium. Desaparecido desde 1991 el bloque soviético, hoy sería más simple la división planetaria en dos: países desarrollados (1er mundo) o en vías de desarrollo (3er mundo); ricos o pobres…como siempre

Sin embargo, a buen seguro que en cada uno de esos mundos también se podría establecer una clasificación de sus habitantes y claramente necesitaríamos de muchos más peldaños para situar a cada una de las realidades que conviven en cada país o región del planeta. La homogeneidad no es un parámetro que pueda contemplar a tantas realidades que conviven en los mismos espacios.

Puestos a encontrar puntos en común en todos esos mundos, tal vez haya uno que converge en todos ellos: el PODER ejercido sobre quienes pertenecen a cada ámbito de convivencia es el factor que mueve el desarrollo o el retraso de todas las comunidades poblacionales, Quienes controlan el PODER establecen el orden en que cada estrato de ciudadanos se ubicará para vivir, prosperar o, sencillamente, subsistir. Y en todas partes es así: el PODER, en su más amplio sentido, determina en qué mundo habitará cada uno de nosotros. Y sí, podremos rebelarnos, luchar por cambiar el estatus y modificar las reglas…pero al final se cumple la máxima que es tan antigua como la Humanidad misma: los poderosos controlan el mundo, todos los mundos…y solo permiten cambios que no alteren sustancialmente el orden establecido y conveniente para ellos… Pero seguiremos intentando alterar ese control, aparentemente inquebrantable.

Nada nuevo en un mundo tan viejo y trasteado por todos aquellos pueblos y civilizaciones que ejercieron desde los orígenes del ser humano el dominio de unos sobre otros: dominar o ser dominados. Así ha sido…y sigue siendo.
En una nueva revisión histórico/literaria de los tiempos pretéritos anteriores a nuestra era (S. I AC) SANTIAGO POSTEGUILLO (Valencia, 1967) nos propone acompañar a los próceres omnipotentes del Imperio Romano en su incesante empeño por controlar los mundos que coexistían con la todopoderosa Roma: la Galia, los Germanos, Britannia, Egipto…los escenarios en los que JULIO CÉSAR buscaba ensanchar los dominios del imperio para controlar el mundo, para establecer el PODER incuestionable e incontenible de quienes querían ser los dueños absolutos del Mundo.

Posteguillo, doctor por la Universidad de Valencia es el autor más vendido de novela histórica en lengua española. Desde que publicó en 2016 ‘Africanus, el hijo del cónsul’, ha escrito varias trilogías con un denominador común: la antigua y esplendorosa Roma. Entre los numerosos premios y distinciones obtenidos por sus obras destaca el Premio Planeta con que fue galardonado en 2018 por su novela ‘Yo Julia’, a la que siguió en 2020 ‘Y Julia retó a los dioses’.

En LOS TRES MUNDOS (Penguin Random House, 2025) nos sitúa en el año 58 a. C. y nos propone acompañar a Julio César en su ambicioso propósito de conquistar los otros dos mundos questa de germanos y británicos. Colosal empeño sin duda que ejemplariza de forma magistral el ancestral deseo de tener el PODER sobre todos los demás… y ejercerlo con mano de hierro.

De esta magnífica novela histórica me ha interesado, además, constatar la vigencia de algunas máximas que permanecen inalterables al paso de los tiempos:

DIVIDE ET IMPERA, divide y vencerás (Julio César) o las famosas comisiones que los partidos se “lanzan” unos a otros en el Senado: “Las comisiones en el Senado nunca han resuelto nada en el pasado, no resuelven nada en el presente y no resolverán nada en el futuro. Crear una comisión en el Senado es la mejor forma de que un asunto quede olvidado in aeternum.” (Cicerón). Pues sí, sigue plenamente vigente la máxima de Marco Tulio Cicerón.

Y un último apunte para recomendar a l@s lector@s empedernid@s Los tres mundos de Santiago Posteguillo: allá por la página 396 (perdón por el spoiler) la referencia, el “guiño” que el autor nos hace, sin mencionarlos de forma explícita, a Astérix, Obélix…e Idéfix. Los amantes entregados de los personajes míticos creados por René Goscinny y Albert Uderzo lo agradecemos y aplaudimos. Como ellos, aspiramos a ser también irreductibles in aeternum. III

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