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Los padres del colegio de educación especial Virolai de Cornellà reclaman mejoras

jueves 18 de febrero de 2016, 04:22h
El colegio de educación especial presenta un aspecto deteriorado y no puede responder a las necesidades de niños discapacidad. La escuela cuenta con 65 niños con multidependencias, con un ratio superior a lo que permite la ley

“Lo único que queremos es que nuestros hijos vayan a un colegio que les permita desarrollarse con dignidad”. Esto es lo que piden Eva García y Pili Tomás, presidenta y secretaria de la Asociación de Madres y de Padres de la Escuela de Educación Especial Virolai de Cornellà. Recientemente, el AMPA de este centro ha demandado al Ayuntamiento por la falta de un ascensor. “En este centro, todos los alumnos tienen pluridiscapacidad y muchos necesitan sillas de ruedas, nos parece increíble que un centro dedicado a educación especial no esté adaptado y que seamos los propios padres los que tengamos que pedir un ascensor. Hasta ahora, el colegio dispone de una plataforma para transportar a los niños de una planta a otra, pero esa plataforma se estropea cada dos por tres y nuestros hijos necesitan mecanismos para poder moverse”, explica Eva. A raíz de la denuncia, el consistorio ha aprobado una partida de, aproximadamente, 100.000 euros para instalar el elevador.

“Pero no es sólo el ascensor, nuestros hijos también necesitan baños adaptados, al igual que material escolar. Y cuando hablamos de material escolar no nos referimos a libros o lápices, nos referimos a sillas y mesas preparadas para que este tipo de alumnos puedan estar cómodos. Mi hija, por ejemplo, tiene una silla hecha con tablas de madera más o menos adaptada a su situación porque el fisioterapeuta del centro se la ha construido”, confiesa Eva. “También necesitamos más profesionales.

Alumnos dependientes
En este colegio hay 65 niños, como decíamos antes, con multidependencias, y el ratio de las aulas es más elevado de lo que permite la ley. En cada clase hay una profesora y una educadora para 5 ó 8 niños, dependiendo de la edad.

Esto es insuficiente porque son niños que, en muchos casos, no pueden hacer nada por sí solos. No saben sentarse, no saben coger un lápiz porque sencillamente no pueden mover las manos… Las profesoras tienen que estar a cada instante por ellos y no dan abasto”, critica Pili. “De la misma manera, también necesitaríamos más profesionales porque ahora mismo sólo disponemos de un logopeda, un psicólogo y un fisioterapeuta. Es totalmente insuficiente porque, especialmente el fisioterapeuta, es esencial para las problemáticas de nuestros hijos”, añada Eva.

Eva y Pili son dos madres de Cornellà con hijas matriculadas en el colegio Virolai. En el caso de Eva, su hija tiene 12 años y sufre una severa epilepsia que le hace convulsionar prácticamente todo el día. Pili tiene una hija de 10 años con el síndrome de Rett. Esta niña tiene una autonomía muy limitada y a su edad, no habla, no puede coger cosas con sus manos y apenas puede caminar fuera de casa. “Nuestras hijas son un ejemplo del tipo de alumnos que hay en este colegio. Un tercio de estos niños va en silla de ruedas y necesitan un ascensor, además de terapias que les permitan mejorar en su autonomía”, explica Eva.

Esta escuela de educación especial es un colegio municipal que, a efectos prácticos, parece estar en el limbo entre un centro público y un centro concertado. Según explica la AMPA, el Ayuntamiento de Cornellà es el responsable del edificio y de su mantenimiento y el resto, recaería más en el Departament d’Ensenyament de la Generalitat. “Sin embargo, en la revista municipal hemos podido leer que el ayuntamiento dice que ‘a pesar de no ser competencia municipal, nos instalarán el ascensor’… A ver, es que el ascensor es responsabilidad del Ayuntamiento, al igual que el estado de las aulas.”, denuncia la secretaria del AMPA.

El centro está dividido en dos pisos y presenta un aspecto deteriorado y anticuado. Lejos de presentar las últimas tecnologías para desarrollar las terapias de estos alumnos, hay mesas y sillas como en cualquier otro colegio, acompañados, en algunas aulas, por camillas viejas. Lo mismo sucede con los baños: tienen un aspecto más deteriorado que en muchos colegios de educación infantil y primaria de Cornellà, sin adaptadores para sillas de ruedas o para personas con movilidad reducida. En algunos hay camillas para que las propias maestras se encarguen de cambiar los pañales de los niños.

A por recursos
El AMPA del colegio Virolai está dispuesto a luchar hasta conseguir lo que se proponen: un colegio adaptado a las necesidades de todos sus alumnos. Para ello, se están moviendo entre fundaciones y entidades, para conseguir subvenciones de todo tipo. Recientemente, por ejemplo, organizaron una ‘masterclass’ de zumba para recaudar fondos.

El objetivo era abaratar los costos de las terapias de sus hijos. “Es que tenéis que pensar que a nosotros nos han afectado tres tipos de recortes: los de educación, sanidad y servicios sociales. Antiguamente, nuestro hijos realizaban dos sesiones al mes de hípica, ahora sólo hacen una y estas terapias no deberían reducirse, sino ampliarse porque a mi hija, por ejemplo, le iba muy bien conseguir equilibrio a lo alto del caballo”, apunta Pili. “Lo que pasa es que todo lo que tiene que ver con la discapacidad es muy caro. Piensa que no sólo es pagar la sesión de hípica, sino que también es el transporte adaptado, que es mucho más caro que cualquier otro transporte escolar, y así con todo…. Nuestros hijos necesitan ordenadores especiales, con teclados especiales. Simplemente el ratón de un ordenador, para nuestros hijos debe ser especial y sin embargo, tenemos un aula de informática que parece el cementerio de los ordenadores rotos del ayuntamiento…”, critica la presidenta del AMPA.

Según estudios de la Generalitat de Catalunya, desde el 2001 ha aumentado un 98% el número de niños con discapacidad. Resulta, por lo tanto contradictorio que ante esta situación, se haya recortado en este sector.

En el caso del Virolai, antes de los famosos recortes, los alumnos no sólo eran de Cornellà, sino que también procedían de localidades vecinas. Ahora, con los recortes en la escuela inclusiva, muchos niños de la localidad han sido matriculados en el Virolai, dejando sin plaza a los alumnos, también multidiscapacitados, de otros municipios del Baix Llobregat. Es más, según informa el AMPA, este curso 6 alumnos de Cornellà han quedado fuera del Virolai y siguen matriculados en centros ordinarios, sin el tratamiento adecuado. La escuela inclusiva era una idea viable cuando profesionales de la docencia podían acompañar a alumnos con ciertas dependencias durante todo el día.

De esta manera, estos niños podían estudiar en colegios ordinarios, reforzando sus necesidades. Hoy en día, esta opción parece haber desaparecido porque los servicios del CDIAP, Centros de Desarrollo Infantil y Atención Precoz, han desaparecido en prácticamente todas las localidad del Baix Llobregat –en Cornellà, en cambio, se mantienen-. Esto hace que niños con cualquier dependencia o con cualquier discapacidad, hayan de recurrir a colegios como el Virolai para continuar con sus vidas recibiendo un tratamiento adecuado. Y es que, a pesar de que el colegio de educación especial de Cornellà tiene aún muchas carencias, al menos existe, cosa que en otras localidades, alarmantemente, no sucede. III

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