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¡Aquí sí hay playa! Pero, ¿hasta cuándo?

miércoles 05 de julio de 2017, 22:03h
El Llobregat de enero de 2016 recogía, en portada, el reportaje ‘Si seguimos contaminando como hasta ahora… podríamos volver a ser la antigua Roma’, haciendo referencia al antiguo puerto que tenía Sant Boi en la época.

Y es que hasta esta ciudad podría llegar el agua, en 2100, si se da el aumento de la temperatura media de la Tierra, con la correspondiente subida del nivel del mar. Nuestras playas están en peligro y su protección ha sido –lejos de presentar nuevos servicios- el ‘late motiv’ de la campaña de verano de Área Metropolitana de Barcelona.

La administración supramunicipal estima que el 50% de su litoral podría desaparecer para entonces. “Nos tenemos que reinventar la protección y prevención de lo que nos viene encima”, exclama Xavier Segura, director de Servicios del Espacio Público. “Es un cambio climático muy potente biológicamente que, con el incremento del nivel del mar, las playas sufrirán y llegarán temporales más agresivos como los de este invierno. Las playas tienen un enorme valor para el litoral catalán y nos tenemos que esforzar todo lo que podamos. Y no se trata de tirar arena solo; tenemos que coordinarlo todo”.

Con este objetivo, el Área Metropolitana de Barcelona ha celebrado, por primera vez, en colaboración con los ochos municipios de costa, el primer congreso ‘LitoMet’ con el que se han podido dar los primeros pasos para definir las políticas públicas para la protección del litoral. Un centenar de expertos han puesto el valor en la proximidad y, por tanto, apuntan a los gobiernos locales como actores clave. Aun así, en el marco metropolitano, han detectado problemas competenciales, dado que éstas están muy fragmentadas y, por tanto, el actual modelo dificulta la gestión: “Algunos de los obstáculos más importantes a la hora de gestionar la zona del litoral son la atomización de las competencias, así como los problemas derivados de los diferentes regímenes de propiedad del territorio, público y privado”, ha dicho el secretario de la Asociación Española de Técnicos Urbanistas: Pablo Molina.

El congreso ha concluido que es necesario un nuevo plan integral basado en criterios científicos y de participación ciudadana. Redefinir, pues, el actual modelo de gestión para conseguir un modelo de protección más eficiente a corto, medio y largo plazo. Y es que, la actuación se tiene que dar con las particularidades de cada playa o zona.

No caer en los mismos errores
Nada tiene que ver el Baix Llobregat con el norte metropolitano, más castigado e irrecuperable que no el sur: “En total, el 35% del territorio cuenta con playas de dunas. Aquí en el Baix ya pasamos el 40%, pero tendremos que inventar más cosas como, por ejemplo, lagunas interiores para amortiguar las olas”, dice Segura destacando el valor natural y de protección de las dunas, que se están recreando artificialmente. “En el norte, no funcionaría porque la agronometría es diferente. La duna la puedes hacer si el material de base es el correcto. En el norte es más difícil por el estado de degradación al que ha llegado”.

En este sentido se manifiesta el coordinador de conservación y promoción del Espacio Público, Jordi Bordanova: “En el norte, los sedimentos son menores, porque tenemos el país más edificado, además de la situación de los ríos y las rieras. Después de infraestructuras como, básicamente, los puertos, se está condicionando toda la corriente litoral mayoritaria que va de norte a sur y que trae sedimentos en esta dirección”. La solución tendrá que ir por otro lado como diques sumergidos paralelos a la costa, espigones más largos para proteger las playas o, incluso, estudiar la implantación de unos inflables de arena paralelos a la costa de tal manera que la ola los rompa y se sedimente el material (algo que ya se está haciendo en México). Todas estas medidas, tal y como apunta Segura, son también de difícil gestión, puesto que, en ocasiones, se puede dañar el fondo marino u otras especies.

Con el ejemplo del norte, la hoja de ruta del Baix es simple: no caer en el mismo error y, por tanto, seguir protegiendo, entre otras medidas, las dunas como principal protector de la costa. “Hemos plantado Ammophilas Arenarias, que son autóctonas y expertas a sobrevivir en las dunas. Ayuda, pues, a mantener el ecosistema para aguantar los envistes del mar; y se han retirado unos 30.000 kg de plantas invasoras”, explica Segura, que sentencia: “contra más construidas están las playas, más se estropean”.

Nuestras playas, como exponemos a continuación, están más de moda que nunca; pero no olvidemos que, por ejemplo, en el caso de El Prat, no era apta para el baño antes del 2000. No caigamos, pues, en errores del pasado y así proteger nuestra costa, en palabras de Bordanova, “un elemento vital para nuestro futuro”. III

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