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Manoli Rodríguez: “Si eres un niño te apuntan a fútbol por inercia, ni piensan que te guste bailar”

Manoli Rodríguez: “Si eres un niño te apuntan a fútbol por inercia, ni piensan que te guste bailar”

Por Marina Sánchez Tabuenca
Manoli Rodríguez Gálvez (Elche, 1967) es el claro ejemplo de que para triunfar hay que arriesgarse. Llegó a Catalunya hace más de 30 años sin nada y ha construido, con gran pasión y talante, una carrera brillante que le ha llevado a dirigir “Ses Dansa”, asociación de danza en Sant Esteve Sesrovires, en la que, entre una larga lista de alumnos, se formó la mismísima Rosalía.

Aunque Manoli no tiene claro si enseñar le gusta más que bailar, está segura de que su papel en este mundo es ayudar a las nuevas generaciones a brillar, como hizo ella. Defensora a ultranza de la danza y su jazz, trabaja entre bambalinas para llevar el baile a lo más alto.

Manoli, eres profesora de jazz en Ses Dansa.
Soy profesora y la dirijo. Es una asociación de danza, sin ánimo de lucro, no una escuela privada. La formamos en 2012. El gimnasio en el que trabajaba cerró y empecé a trabajar para el ayuntamiento. Ahí, los dos primeros años, era imposible contratar a nadie y me propusieron montar esta asociación. Como mi afán era, y es, promover la danza en el pueblo y en la comarca, me lancé. Los beneficios a final de año se usan para reformar o construir cosas.

¿Cómo empiezas en el mundo de la danza?
A mí siempre me gustó bailar. En los años 80 me presentaba a los concursos de baile de las discotecas que eran muy populares y siempre ganaba o quedaba segunda, y siendo autodidacta. Me gustaba mucho, así que me apunté a una escuela de danza con 18 años. En ese momento cosía zapatos en una fábrica y decidí que quería hacer la carrera de ballet clásico, así que salía de trabajar a las cinco de la tarde y me iba a estudiar danza. Me examiné en el Conservatorio Óscar Esplá, en Alicante, y seguía con el jazz, que era lo que me gustaba. Hasta que un día un profesor de Barcelona, Víctor Rodrigo, vino a Elche, vio el estilo de jazz que hacía y me vine a Barcelona. Fui a la Escuela Ballet Eulàlia Blasi hice el curso para profesionales de danza, y ya me quedé aquí. Me enteré de que en San Esteve abrían un gimnasio y necesitaban una profesora y me vine aquí en el año 92 de los Juegos Olímpicos. Y hasta ahora.

¿Y cómo entra ballet en tu vida?
En realidad, siempre ha estado presente. Siempre me gustó bailar. Desde pequeña me ponía música en el comedor de mi casa y me creía una gran bailarina. Luego, a los 18 años, decidí hacer clases de danza, clásica y moderna. En danza moderna iba con gente de mi edad pero en danza clásica, cuando me examiné a los 19 años, lo hice con niñas de 9-10 años.
¿Y cómo das el paso de bailar a enseñar a bailar?
En la escuela en la que empecé a bailar en Elche, las profesoras vieron que tenía cualidades, y al año me ofrecieron enseñar a niñas pequeñas a cambio de clases gratuitas. Después, en Barcelona Víctor Rodrigo me buscó trabajo en una escuela de danza en Sant Joan Despí, donde realmente empecé de profesora de danza.

¿Cuál es tu inspiración al montar una coreografía?
Primero, pienso qué quiero transmitir a mis alumnos. Busco una música que me inspire mucho y en la que cuadren los pasos que quiero hacer, luego pienso el grupo que quiero que lo desarrolle, el vestuario.., Depende de lo que quiera transmitir me inspiro de una forma u otra.

¿Bailar o enseñar?
Me gusta mucho bailar pero es muy gratificante ver tu creación en tus alumnos compensa mucho el trabajo que hay detrás; idear la coreografía y ver cómo se acaba desarrollando es muy gratificante. Cuando era más joven me gustaba mucho el escenario y bailé profesionalmente. Estoy muy orgullosa de lo que he conseguido. Me marché de Elche sin tener nada y aquí me he realizado como bailarina y como profesora de danza, que es lo que ahora me apasiona.

¿Laboralmente, el mundo de la danza es precario?
No es precario pero no somos un colectivo muy grande y eso complica que podamos conseguir cosas que consigue, por ejemplo, el colectivo de músicos. Además, en España, si quieres tener una carrera de danza tiene que ser clásica, contemporánea o española, no hay más. Ahora ya hay grados de danzas urbanas, pero el jazz que en los años 80 fue muy potente, cuando Anna Maleras lo trajo a España, aun no hemos conseguido que sea un grado profesional. Podemos tener muchísima formación de jazz pero, sobre el papel, no tenemos nada. Es una espinita que tenemos clavada muchos profesores que nos hemos formado en el jazz, incluso fuera del país, gente muy buena, no tenemos un certificado profesional. La danza es muy precaria pero hay muy buenos profesionales en Cataluña.

¿Qué sientes cuando bailas?
Todo. Lo siento todo: alegría, tristeza,.. todo depende de mi estado de ánimo y de lo que quiera transmitir. Siento mucha satisfacción al bailar porque soy consciente que soy una privilegiada por trabajar en algo que me apasiona y lo transmito. Soy feliz en mi trabajo.

¿Qué es lo que caracteriza a un buen bailarín?
Un bailarín muy bueno está formado. Tú puedes ser muy bueno porque tienes algo dentro que puedes exteriorizar ,pero para mí un buen bailarín debe estar formado en todas las disciplinas. Pues ser : buen bailarín de clásico pero si no haces contemporáneo o jazz , no eres completo. Evidentemente, hay bailarines buenísimos especializados en una sola, como el ballet o el claqué, pero si tienes una formación amplia podrás tener un desarrollo mucho más rico.

¿Hay más chicas o más chicos en la escuela?
Chicas. Por desgracia este arte aún tiene un gran sesgo de género.

¿Cómo se puede cambiar eso?
Es la sociedad la que los tiene que cambiar desde casa. Si eres un chico, te apuntan a fútbol por inercia y no se les pasa por la cabeza pensar “ vamos a ver si te gusta bailar”. Seguimos igual que hace 20 años, aunque hemos solucionado algunos problema, no todos.

¿Cuál es la edad promedio de los alumnos?
Desde los 3 años hasta los 67 que tiene la alumna más mayor.

¿Veis desde que son pequeños si los alumnos tienen proyección?
Bueno, realmente hay niños que a veces te sorprenden porque en clase no ves que hagan un gran trabajo o no son muy disciplinados, pero luego salen al escenario y tienen algo dentro que sacan por completo y dices “¿de dónde ha salido esto?”. También es verdad que si vemos que hay alumnos que tienen muchas aptitudes para bailar hablamos con las familias para vayan a otros sitios para realizar la carrera de danza o formarse más profesionalmente.

¿Qué aporta bailar?
La danza aporta coordinación, memoria coreográfica, trabajo corporal, salud, fomenta la alegría y satisfacción… Tengo alumnos que se pasan el día trabajando y vienen a la clase de las ocho de la tarde y salen de aquí con una cara sonriente como diciendo “qué bien haber venido a clase” y eso aporta alegría. Trabajamos todo el cuerpo: Hacemos estiramientos, hacemos cardio. Trabajamos la coordinación, la elasticidad, la fuerza. Es un trabajo muy completo.

En general, la gente mayor baila menos aunque, el baile es perfecto para este grupo de edad.
No hay edad para bailar. Nunca es tarde para empezar porque trabajas todo el cuerpo y musculatura con movimiento, y si este movimiento es a partir de una música, ayuda cognitivamente. Es una combinación perfecta.

¿Cuál es el estilo de baile qué más pide la gente?
Tenemos danza clásica, contemporánea y africana pero el jazz tiene más alumnos. Creo que como empecé aquí hace 32 años con el jazz, creó escuela, Es el género más popular del centro.

¿Es importante que existan estas escuelas en poblaciones pequeñas, como Sant Esteve?
Es muy importante la difusión de la danza en todos los rincones y es esencial que en todos los pueblos tengan asociaciones con ayuda municipal. La danza no debe quedarse solo en las ciudades grandes porque sería inaccesible para gran parte de la población.

La gran difusión del baile se hace audiovisualmente, ¿hay alguna película que te haya inspirado?
Siempre me acuerdo que de adolescente vi Paso decisivo, protagonizada por Barýshnikov. Me impactó mucho, vi a este hombre y aluciné. Noches de sol, protagonizada por él, también me marcó mucho. Bueno, y también me gustó mucho Flashdance, porque me sentía muy identificada con la protagonista.

¿Tienes o has tenido algún referente?
Referente no, pero cuando vine a Barcelona estudié la fusión de danza afrocubana de Katherine Dunham, me sorprendió mucho y es la referencia que tengo. Me gusta mucho la escuela del Alvin Ailey por su trabajo, coreografías y técnicas, aun a día de hoy me fijo mucho en esa escuela y su disciplina.

La gran difusión del baile se hace audiovisualmente, ¿hay alguna película que te haya inspirado?
Un buen profesor de danza no debe dejar de aprender nunca. Hay que seguir siempre recibiendo clases, inspirándose en lo que ves, seguir mirando diferentes creaciones artísticas. Siempre. III

“Todas querían ser Rosalía”
Rosalía fue tu alumna muchos años. ¿Visteis algo especial en ella?
Rosalía fue mi alumna desde que tuvo 4 años hasta los 17, pero no predijimos su proyección. Ella es el ejemplo de alguien que en clase no despunta, era una más, pero en el escenario se crecía mucho. Cuando creció fue teniendo otras inquietudes, quería aprender otras cosas como gimnasia artística, canto y música que complementaba con la danza y eso hacía que esa riqueza artística fuese cada vez mayor, y mírala ahora. Yo creo que es imposible predecir algo tan grande como lo que ha conseguido ella.
¿Hay alumnas que han venido queriendo ser como ella?
No hay alumnas que hayan venido expresamente porque Rosalía aprendió aquí. Evidentemente, todas las niñas pequeñas, al principio, querían ser Rosalía, porque que una vecina del pueblo hiciese este boom y fuese famosa en todo el mundo hacía que todas soñaran con conseguir lo que ha conseguido ella. Pero no especialmente. Todos tenemos que tener nuestra propia Rosalía dentro, nuestro propio arte. Cada uno el suyo.
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