www.elllobregat.com
Leticia Andrades: “Todos tenemos nuestras discapacidades, algunos reconocidas, otros sin reconocer”
Ampliar

Leticia Andrades: “Todos tenemos nuestras discapacidades, algunos reconocidas, otros sin reconocer”

Por Marina Sánchez Tabuenca
sábado 02 de marzo de 2024, 13:00h
Leticia Andrades (1973, Logroño) es, desde hace un año, la directora general de Asproseat. Con una mirada firme en los objetivos que tienen marcados, esta asociación que nació hace 45 años da trabajo a muchas personas con discapacidad, además de muchas otras labores, y cuida de los cuidadores. Es, en muchos aspectos, el motor del cambio para que este colectivo pueda insertarse en la sociedad y tenga respuesta a sus necesidades.

En las oficinas de Asproseat, en L’Hospitalet, conviven la gestión del proyecto y la materialización de este. Tan solo dos puertas separan la idea de la forma, y Leticia las cruza como si no existieran. Únicamente viendo la cercanía con la que interactúan los trabajadores con Andrades, sin dejar de lado sus tareas sobre la cinta transportadora que no para de rodar, una ya se hace una idea de que el modelo de sociedad que quieren conseguir en el mundo es el que ya existe dentro de su entidad.

Esta asociación nace en el 1979 gracias a trabajadores con hijos discapacitados
Nuestro origen son personas trabajadoras de la SEAT de la Zona Franca, sindicalistas, con hijos con discapacidad que se unieron para garantizar el futuro de estos. En ese momento había mucho movimiento sindical: llegaron a un acuerdo con el comité de SEAT y se facilitó la creación de esta asociación. Creamos el primer centro ocupacional cuando aún no existían en Cataluña y, poco a poco, se fueron creando servicios y recursos para personas con discapacidad, para cubrir todas las necesidades a lo largo de su trayectoria vital, que es lo que hace actualmente Asproseat

¿Cómo?
Mediante la generación de servicios de calidad, innovadores y que den respuesta a las necesidades de la personas a las que atendemos. Tenemos escuela de educación especial, centros ocupacionales, centros de atención especializada, centros especiales de trabajo, servicios residenciales y servicios de ocio y tiempo libre.

¿Si no hubiese una asociación como esta, faltarían recursos para la gente con discapacidad? ¿Quedarían sin respuesta muchas personas?
Sí, de hecho incluso nosotros, habiéndonos constituido como una entidad que trabaja para este colectivo, no tenemos suficientes recursos para cubrir determinadas necesidades. Si hablamos, por ejemplo, de la vivienda, que es una necesidad importante en toda la población, la necesidad es mayor en un colectivo con especiales dificultades por su necesidad de soporte. Tenemos un proyecto residencial súper interesante que hacemos en colaboración con los ayuntamientos donde estamos. Al final son personas como tú y como yo pero que necesitan soporte en determinadas áreas de su vida y es importante ese soporte profesional, tanto para las personas atendidas como para sus familias.

También cubrís a las familias
Claro, dentro de Asproseat Grup tenemos diferentes entidades, una de éstas es la asociación de padres y madres de hijos con discapacidad, en la que se hace asesoramiento a las familias, acompañamiento, actividades de respiro. También hay que cuidar al cuidador, porque estas familias tienen situaciones complejas que requieren de mucha intervención y mucho tiempo y conocimientos que muchas veces no se tienen. Es muy positivo juntar a un grupo de personas que está en la misma situación para que se apoyen mutuamente, además de los profesionales que puedan acompañar y dar herramientas para afrontar estas situaciones.

Es complejo el rol del cuidador, ¿no?
Es muy complejo, porque creo que aún tienen menos soporte que las personas atendidas, y creemos que es muy importante cuidar a las personas que cuidan, acompañarlas, darles soporte, crear espacios de intercambio, porque a veces es verdad que te sientes solo ante la situación. En las escuelas tenemos realidades de niños con dificultades y con enfermedades mentales muy graves y, aunque se interviene desde el ámbito de la salud, educación, familia y social, que toda esta red se coordine y se integre para dar respuesta no es tan fácil. Tenemos casos de familias que sufren mucho, de niños que sufren mucho y el abordaje de estas situaciones es complicado. Es una realidad emocional muy compleja.

¿En qué zona trabajáis?
Nosotros nacimos en la Zona Franca, que es donde estaba antiguamente la SEAT, y estamos en L’Hospitalet y el Baix Llobregat (Esplugues, Sant Just Desvern, Cornellà y Abrera) y en Barcelona. Estamos aquí porque, como la asociación nació aquí, se crearon los recursos cerca de las personas que la habían creado.

¿A quién va dirigido?
A personas con vulnerabilidad a lo largo de su vida. Esta vulnerabilidad puede venir por su discapacidad, pero también trabajamos con otros grupos como gente mayor o gente en riesgo de exclusión social.
También tenéis servicio para empresas...
Sí, uno de los ámbitos en los que trabajamos es el laboral: la máxima inserción en una sociedad es trabajar. Tenemos centros especiales de trabajo donde desarrollamos diferentes labores productivas vinculadas con la manipulación y el envasado y tenemos una unidad logística, donde hacemos almacenaje, picking y transporte. También tenemos servicios de limpieza, jardinería, destrucción de documentos, conserjería. Son servicios que ofrecemos a empresas que nos contratan para llevar a cabo esta actividad productiva. Y esta actividad está desarrollada por personas con discapacidad.

¿Hay algún requisito para trabajar con vosotros?
Trabajamos con personas con diversos grados de discapacidad, la mayoría de las veces intelectual, diferentes patologías y problemas de salud mental. El requisito indispensable es disponer del certificado de discapacidad.

¿Se puede seguir utilizando el término “discapacitado”?
Siempre ha habido debate respecto a esta palabra. Actualmente hay un consenso entre las entidades del sector para usar este término, porque creemos que es lo más respetuoso para las personas. De todas formas, yo creo que todos tenemos discapacidades, algunas están reconocidas, otras no,. Pero tú y yo podemos tener discapacidades para desarrollar determinadas labores, por ejemplo.

Las empresas tienen ventajas fiscales cuando contratan a gente discapacitada, ¿es necesario?
Con incentivación fiscal se consigue. Si no existiese esta obligatoriedad por parte de la empresa de incorporar a personas con discapacidad en sus equipos de trabajo, probablemente no se haría. Aun así, habiendo esta bonificación fiscal, la realidad es que no hay muchas mercantiles que incluyan en su plantilla a personas con necesidad de soporte. Debemos apostar por hacer una discriminación positiva ante realidades que están fuera de la normalidad. Yo creo que es una buena herramienta, pero tiene que haber una intervención más global, de conocimiento de la realidad por parte de la empresa, porque a veces rechazamos lo que desconocemos.

¿Por qué una empresa debería contratar vuestros servicios con trabajadores discapacitados?
Porque damos respuesta a sus necesidades en términos de calidad y servicio con el valor añadido de que con esta colaboración contribuimos a hacer una sociedad más inclusiva y más justa y damos empleo a gente con discapacidad. Las empresas con las que trabajamos, evidentemente, necesitan que sus productos sean de la máxima calidad, máximo servicio y máxima exigencia y a este nivel funcionamos igual que una cualquier empresa.

¿Cómo crees que ha cambiado el papel de la gente discapacitada dentro de la sociedad?
Ha habido una evolución. Cuando nació Asproseat, eran personas que casi no formaban parte de la sociedad. Hace años incluso los esterilizaban forzosamente y tenían muy poca capacidad de decidir. Todo estaba bajo la responsabilidad de padres y tutores, y tener una discapacidad no quiere decir no tener autonomía, capacidad de decisión, preferencias o intereses. Hemos avanzado mucho pero hay que continuar, porque todavía no tienen las mismas oportunidades y con determinado soporte probablemente las podrían tener. A través de la asociación hacemos, por ejemplo, salidas para gente con discapacidad adulta, porque muchos de ellos nunca han ido solos a un hotel a pasar un fin de semana. A veces, sin este soporte, las familias sienten miedo por esa situación de indefensión, porque creen que necesitan entornos un poco más protegidos. Nosotros tenemos que facilitar que estas personas, con el soporte que necesiten, puedan hacer las actividades que quieran: deportivas, educativas, afectivas, relacionales, laborales.

¿Cómo se ha dado el cambio necesario para que en la sociedad haya más servicios para gente con discapacidad?
La mayoría de entidades que trabajan con discapacitados en nuestro país han sido creadas por familias que han detectado necesidades no cubiertas y han unificado esfuerzos para darles respuesta. Este impulso de la sociedad civil ha sido básico para generar recursos. Es verdad que, después, la administración acompaña y apoya pero el motor, el cambio, ha venido por la familia.

Hace poco se aprobó en el Congreso la eliminación del término “disminuido” de la Constitución. ¿Crees que es algo realmente importante o es un cambio superficial?
Yo creo que hay que intervenir en todas las áreas y el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y la manera en que afrontamos la realidad. Entonces, cambiar una palabra puede resultar baladí en un primer momento pero es verdad que en función del lenguaje que usas, tu pensamiento es uno u otro, a nivel cognitivo hay diferencias. Con lo cual, sí que creo que es importante, porque el lenguaje configura nuestra realidad mental y relacional y tenemos que apostar por un lenguaje que sea inclusivo, respetuoso, que normalice al colectivo… Yo creo que es importante, es un paso significativo.
¿Falta algo por hacer?
Muchas cosas, tenemos mucho trabajo por hacer, pero un ámbito de mejora fundamental es conseguir que los servicios y recursos estén adaptados a las personas, y no al revés. Yo creo que como profesionales y como sociedad tenemos que facilitar, a través de los soportes y las adaptaciones que estas personas necesitan, la inserción normalizada en la sociedad.

¿Qué le falta conocer a la sociedad sobre la gente con discapacidad?
Es un colectivo muy desconocido, o lo tienes cerca o no conoces la realidad. Ahora es verdad que hay alumnos con necesidades educativas especiales que están en la escuela ordinaria, y existe la posibilidad por parte de los jóvenes de conocer esta realidad, pero no hay suficientes espacios de intercambio de conocimiento y de trabajo conjunto para conocer realmente que quiere decir la discapacidad intelectual. Yo creo que faltan experiencias compartidas y conocimiento. Al final, lo que no conoces te lo inventas o desarrollas una creencia y eso configura tu percepción respecto a la realidad. Y la única manera de cambiar la percepción es a través de experiencias compartidas y de conocimiento.

¿Existe una mirada de pena hacia la gente con discapacidad?
Sí, hay de todo. Hay miedo, hay lástima, rechazo... Cuando estas frente a una realidad que no conoces ¿cómo reaccionas? También es verdad que hay mucha gente, como los trabajadores de Asproseat, que siente la necesidad de ayudar al prójimo, de acompañarlo, de acercarse en vez de alejarse, y esto también es lo que hace posible nuestro trabajo.

¿Qué hace falta para dirigir esta asociación?
Yo creo que hace falta tener experiencia, formación y conocimiento del sector, porque hay que gestionar una organización y somos casi 500 trabajadores. Pero también hay que tener la sensibilidad suficiente como para saber lo que estás haciendo, tienes que compartir el propósito de la organización y tienes que ser una persona que se ilusione cada día, porque a veces nos encontramos en situaciones muy complejas que tienen que ser afrontadas y hay que hacerlo con ilusión. Otra competencia importante es la resiliencia, ante las dificultades tienes que ver oportunidades de crecimiento. También tienes que saber escuchar a tu equipo, a los profesionales, a las familias que atienden,… porque, si te quedas en un despacho, tienes una realidad que no es la del terreno.

¿Qué has aprendido en Asproseat?
Muchas cosas. Cuando trabajas con personas y para personas, creces tú también, porque todo son aprendizajes. Yo aquí he aprendido que todos tenemos discapacidades, algunos reconocidas y otros sin reconocer, pero todos tenemos capacidades y discapacidades. Otra cosa significativa es que no hay que complicarse tanto la vida, a veces, cuando estamos ante un problema y lo compartimos con una persona del equipo o discapacitada, da con la esencia del problema. Nos complicamos demasiado la vida, y puede que con la esencia y la sencillez sea suficiente.

Cuando se toman decisiones ¿en qué dirección se hace?
Nosotros siempre tenemos el foco en la persona a la que atendemos y en la sensibilidad del proyecto, son las dos claves. Hay que tener muy claro cuál es el propósito de la organización, que tiene unos valores muy definidos, y la sostenibilidad del proyecto. Si los proyectos no son sostenibles económica, social y medioambientalmente, no son proyectos, serán ideas magníficas, pero si no se pueden desarrollar, son ideas, no proyectos. III

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios