Investigadores del Parc Sanitari Sant Joan de Déu han llevado la ciencia local a la portada de la discusión internacional: su trabajo sobre psicodélicos y psicoterapia ha sido recogido por la prestigiosa revista The Lancet. Desde Sant Boi, han explorado cómo sustancias como la psilocibina o el MDMA, combinadas con acompañamiento psicológico, podrían ofrecer alivio duradero a pacientes que llevaban años sin respuesta a tratamientos convencionales.
Los investigadores del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Sant Boi están han llevado la ciencia local a la atención internacional: su trabajo sobre psicodélicos y psicoterapia ha sido recogido por la prestigiosa revista científica The Lancet. Desde el centro sanitaria se ha explorado cómo sustancias como la psilocibina, el MDMA o el 5-MeO-DMT, combinadas con acompañamiento psicológico, podrían ofrecer alivio duradero a pacientes que llevaban años sin responder a tratamientos convencionales.
El psiquiatra Oscar Soto-Angona y el psicólogo Genís Oña han explicado que los psicodélicos no funcionan como simples medicamentos. “Su eficacia depende tanto de la química del cerebro como del contexto en el que se administran: el ambiente, la relación con el terapeuta y la preparación psicológica del paciente son esenciales”, han señalado. En otras palabras, el mismo fármaco puede tener efectos muy distintos según cómo y dónde se utilice.Los estudios preliminares han mostrado que los pacientes han experimentado mejoras rápidas y sostenidas en depresión, ansiedad y estrés postraumático. Sin embargo, los investigadores han recordado que aún no se sabe con certeza cuánto duran esos efectos a largo plazo, por lo que la investigación continúa siendo clave.
Pacientes bajo estricta supervisión
Además, los científicos han subrayado la importancia de una regulación adecuada. Países como Suiza, Alemania y la República Checa ya han abierto programas de uso médico controlado, permitiendo tratar a pacientes bajo estricta supervisión y registrando resultados positivos en cientos de personas en la última década.
Según Soto-Angona y Oña, este enfoque combina la farmacología con la psicoterapia de manera inseparable: “No se puede reducir el tratamiento a la sustancia química. Sin acompañamiento, se pierde eficacia y seguridad”. Su trabajo ha abierto una ventana hacia un futuro en el que los psicodélicos podrían ser herramientas innovadoras en la medicina mental, siempre con ética, control y atención personalizada.