Las sospechas de varios agentes y su olfato policial, nunca mejor dicho, han sido los que han acabado destapando los siniestros acontecimientos que ocurrían tras las vallas de una finca agrícola de Sant Esteve de Sesrovires. Diversas informaciones recogidas por efectivos de los Mossos d'Esquadra de Martorell y la Policía Local de Sant Esteve apuntaban a que la finca se estaba utilizando irregularmente como granja y a que en ella se estaban cometiendo posibles irregularidades relacionadas con la tenencia ilegal de ganado ovino. Las alertas activaron una investigación que, días después (concretamente el pasado 29 de mayo), ha permitido descubrir una instalación no autorizada que albergaba a 180 corderos vivos hacinados en condiciones higiénicas deficientes y que funcionaba presuntamente como un matadero ilegal, según han informado este martes los Mossos d’Esquadra.

La intervención final ha sido llevada a cabo por agentes de la Unidad Regional de Medio Ambiente (URMA) de la Región Policial Metropolitana Sur, y ha culminado con un hombre de 32 años y origen marroquí denunciado por un delito de maltrato animal y por presuntas infracciones relacionadas con los permisos de actividad para explotación ganadera y con la falta de controles sanitarios Durante el operativo han sido identificadas otras ocho personas del mismo colectivo que el denunciado y que supuestamente están relacionadas con la actividad que se desarrollaban en la finca.
Animales sin identificación
Una vez en el interior del cercado –construido de forma rudimentaria utilizando palés-, los investigadores han localizado tres espacios diferenciados destinados al alojamiento del rebaño, del que se desconoce su origen ya que los animales encontrados no están marcados con el preceptivo crótalo identificativo en la oreja. Pero lo más preocupante ha sido descubrir que en dos zonas de la granja se estaba llevando a cabo el sacrificio de los animales sin ningún tipo de control, una actividad que solo puede realizarse en mataderos autorizados y bajo estricta supervisión.

En una de las áreas inspeccionadas, los agentes han hallado cerca de un centenar de pieles de cordero y abundantes restos derivados de actividades vinculadas matanza. Según fuentes policiales, las evidencias apuntaban a una práctica reiterada desarrollada sin las mínimas garantías higiénicas y sanitarias. Prueba de ello es que se han encontrado varios árboles con cuerdas colgantes en las que se suspendía a los animales para desangrarlos, despellejarlos y descuartizarlos. Bajo estos improvisados ganchos, los agentes han descubierto grandes manchas de sangre.
Traslado a centros de recuperación
Buena parte de los corderos decomisados han sido trasladados a centros de recuperación animal, dado su mal estado de salud y alimentación- y se han retirado del mercado debido a que no ofrecen garantías para el consumo humano. La gestión de los animales aprehendidos ha sido asumida posteriormente por los servicios veterinarios oficiales de la Conselleria de Agricultura, Ganadería y Sanidad Animal de la Generalitat de Cataluña.

Los investigadores barajan la hipótesis que la carne obtenida de estos corderos se introducía en el mercado negro bien aprovechando el aumento de la demanda por la Fiesta del Cordero de la comunidad musulmana (celebrada la semana pasada) bien para abastecer a establecimientos para su posterior venta a particulares u otro tipo de compradores sin ningún tipo de garantía sanitaria. Tampoco se descarta que los animales sacrificados procedieran de robos a granjas o rebaños ‘legales’.
Ovejas hacinadas en Martorell
Esta actuación guarda un inquietante paralelismo con el caso destapado hace solo una semana en Martorell, donde los Mossos localizaron en una nave ilegal decenas de ovejas y corderos en condiciones extremas. En esa intervención se encontraron animales sin identificación, algunos muertos y otros gravemente desatendidos, que los investigadores sospechan que podían estar destinados a sacrificios irregulares vinculados a la festividad religiosa islámica.

Con la operación de Sant Esteve de Sesrovires, los Mossos refuerzan una línea de investigación que en las últimas semanas ha puesto el foco sobre explotaciones y recintos clandestinos donde podrían estar produciéndose sacrificios fuera de control sanitario, una práctica perseguida tanto por motivos de bienestar animal como de seguridad alimentaria. También se investiga el aumento de robo de corderos y ovejas en muchas comarcas catalanas.