Para muchos jóvenes, el verano es sinónimo de independencia. Para muchas familias, también es una época de preguntas: ¿con quién salen?, ¿qué hacen cuando cae la noche?, ¿hasta dónde llega la curiosidad y dónde empieza el riesgo? . Porque el verano llega con promesas de libertad, noches sin reloj y planes improvisados. Pero entre fiestas, festivales y reuniones con amigos puede aparecer también una primera experiencia que marque una etapa: una copa “por probar”, un porro compartido o un consumo que empieza como algo excepcional y acaba normalizándose. Los especialistas alertan de que los meses de vacaciones son un momento clave para prevenir los primeros contactos de los adolescentes con las sustancias. Los expertos también advierten de que la relajación de rutinas y el aumento de situaciones sociales pueden favorecer los primeros consumos de alcohol, cannabis y otras sustancias entre adolescentes.