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Ricardo Fité durante uno de sus viajes por Europa
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Ricardo Fité durante uno de sus viajes por Europa (Foto: Cedida)

“En las repúblicas ex soviéticas es muy común ayudarse y abrir la puerta de casa al viajero”

jueves 22 de agosto de 2019, 11:53h
Entrevistamos a Ricardo Fité, aventurero espluguense que se ha recorrido media Eurafrasia, la "isla del mundo", con su moto: una Honda CB750 del año 1993.

Ricardo Fité es de Esplugues. Nacido el 4 de enero de 1974. Es licenciado en Educación Física por la Universidad de Barcelona y cinturón negro de judo. Viaja en moto desde los 25 años, aunque no fue hasta los 32 que empezó a hacerlo de forma continuada. Después de un primer verano en Marruecos en 2006 le sucederían otros a lugares como Turquía y Cabo Norte, pero fue en el verano de 2011 cuando después de una serie de casualidades decidió dar el salto a los viajes de larga distancia. Su primer libro No le digas a la mama que me he ido a Mongolia, fue el primero de los viajes que registró en su peculiar afición por la escritura. Ahora, estrena nuevo libro Cinco veranos en moto, donde relata sus vivencias por Turquía, Rusia, Irán, la Carretera del Pamir y Siberia.

-En su libro habla de la forma de viajar, donde parece que se habla más de la tecnología que de la aventura.

Se habla mucho de la cámara, de la moto, del 4K y del dron, pero no del viaje.

-Hasta hace poco hacía los viajes sin GPS.

Sí, de hecho, el primer GPS me lo regalaron unas chicas en una gasolinera de Suiza. Aunque ya era antiguo y después de utilizarlo se estropeó, yo estaba súper contento porque podía ver cuánto tiempo me faltaba siguiendo la ruta más recta. Pero cuando se apagó, en Kiev, Nikolai, un compañero que lo conocía del año anterior, me llevó a un mercadillo de la ciudad y allí me compré un GPS nuevo.

Viaje a Turquía

-Habla poco de los países de la antigua Yugoslavia en su viaje hacia Turquía, a pesar de recorrerlos todos en moto…

Las veces que he pasado por allí ha sido con “gas a fondo”. Yo cuando he estado en Croacia he visto la autopista, pero no el país, ni tampoco en Serbia. Y ahora ni te cuento, todo el mundo pasaría con “gas a fondo” por allí, porque hay unas olas de calor allí… que son difíciles de aguantar.

-¿Cómo fue la experiencia con los kurdos en Turquía?

Hubo un momento en el que se pusieron a fumar hachís, aunque en Turquía son cuatro años de prisión directa sin preguntar. Yo les había hecho unas fotos, pero en darse cuenta de lo que podría conllevar que yo tuviera registrados esos momentos “ilegales” en el país, me pidieron –prácticamente exigieron- que borrara las imágenes.

-¿Pensaban que le pillaría la policía?

Exacto. Iba muy despreocupado con ellos y pensaron que 100% me pillaría la policía, o muy probablemente, y que cuando lo hicieran verían las fotos dónde ellos salían. Entonces se las fui enseñando y las acabé borrando todas las que les habrían comprometido.

-Después de esta experiencia en el país de Asia Menor se quedó sin batería en la moto y vinieron unos soldados… ¿Cómo vivió esta experiencia?

Como en España antiguamente, como en las películas antiguas. Con calma, incluso paz. No como un drama. Yo pensé que todo acabaría bien y así fue.

Viaje a Rusia

-Dice que va muy despreocupado por los viajes y hay una parte cuando está en Rusia que le hicieron una entrevista en un diario local y habla de los valores que se han perdido en España. ¿A qué valores se refiere?

El de ayudarse, incluso abrir la puerta fácilmente y ofrecer la casa al desconocido que va de viaje. Eso se ha perdido en Occidente, pero antes se hacía. Pero te diré más, es que ni entre nosotros nos abrimos la puerta aquí. Yo me he encontrado casos con amigos que para quedarme en su casa a veces me preguntan cuánto tiempo e incluso he llegado a pagar alquiler de una habitación a amigos. Hay algo que se está perdiendo.

-¿Y en los antiguos países soviéticos se mantiene esa forma que dice de abrir las puertas de forma incondicional?

Sí, aunque no sé si es porque yo soy el extranjero y lo ven diferente, pero la abren con muchísima facilidad. Recuerdo una vez que me abrieron la puerta de la granja, monté la tienda de campaña en el jardín de la casa y cuando ya estaba montada, después de que estuvieran un rato mirando, vieron que era inofensivo y me dijeron que no hacía falta que montara la tienda que podía dormir dentro con ellos.

-Pero esa experiencia de ir de casa en casa… ¿Qué sucedió en la República Rusa de Carelia?

¡Ah! Con Ivana. Hacia las 11 de la noche llegué a un pueblo de esa república rusa donde solo había dos o tres hoteles y no había sitio donde dormir. Y entonces conocí a Ivana y me fui a su casa, en un barrio marginal. Después de ver la casa y la pobre mujer que fumaba en la cocina, a las cuatro de la mañana comenzaron a oírse gritos e Ivana entró en mi habitación. Al final le pagué y me fui, aunque no me quería abrir la puerta de casa y cuando conseguí salir aún gritaba riendo como una loca “el café con leche”.

-¿Cómo son los rusos?

Los rusos son muy simples, son muy infantiles, son como niños. Si no lo ven claro te dicen que no y punto. Y si los molestas te contestan de manera brusca o te ignoran completamente si no les interesa hasta que el otro se cansa y se marcha. Es una técnica que utilizan incluso cuando están en reuniones.

La aventura del viaje

-¿Prepara mucho los viajes antes de salir?

Yo miro el mapa, arranquemos como podamos y a la vuelta ya lloraremos y veremos lo que pasa. Pero el viaje ya estará hecho. Da igual tener en el banco más o menos 2.000 euros. Yo entiendo que hay gente que lo quiere tener todo controlado, pero sino la vida pasa y yo tengo 45, los años pasan muy deprisa.

-¿Qué edad considera la mejor para este tipo de aventuras?

De los 28 a los 45 es lo importante. Antes de los 28 es formación y estás a ver qué pasa cuando acabes. Y a partir de los 45 hasta los 50 el cuerpo empieza a bajar su rendimiento. Por eso, hay 15 o 20 años en la vida para rendir al máximo y no puedes estarte por 'milongas' de tener más o menos dinero en el banco.

-¿Cuál será el próximo viaje de Ricardo Fité?

Seguramente Angola, porque allí tienen una moto mía que la bajé el verano pasado y estoy a la espera de ver que me dicen para hacer un viaje por África.

-¿Habrá un tercer libro de viajes en moto?

Sí, de hecho, ya lo estoy escribiendo. El primer capítulo es el de Barcelona hasta Angola y serán tres capítulos. El segundo desde Angola a Tanzania o algún país hacia el norte y el tercero ya se verá.
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