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El antes y el después del COVID en el ocio del Baix Llobregat y L’Hospitalet

El antes y el después del COVID en el ocio del Baix Llobregat y L’Hospitalet

Laura García Martínez

sábado 04 de diciembre de 2021, 11:45h
El duro golpe del virus y sus consecuencias en los establecimientos y negocios de la comarca.

La evolución favorable de las cifras de COVID en Cataluña ha llevado al Govern a relajar las restricciones. Ya se permite el 100% del aforo en la restauración, sin límite en el número de comensales ni distancias por mesas. También, desde el 15 de octubre, se permite el aforo completo en universidades, comercios, ferias, congresos, deporte al aire libre y cultura. Y como últimas medidas anunciadas, se amplía el aforo de los gimnasios, que recuperan el 100%, y el ocio nocturno pasa del 70% al 80% de aforo. En los locales interiores o discotecas es obligatorio presentar el pasaporte COVID, con la pauta completa de vacunación, o bien una PCR o test de antígenos negativo.

Convivir con el COVID conlleva ciertos cambios a nuestra vida pasada, especialmente en el aspecto social. Además de la obligación de llevar mascarilla en interiores, el COVID ha afectado duramente al sector del ocio; como son cines, hostelería y discotecas.
En el Baix Llobregat la hostelería también ha tenido que tomar medidas para adaptarse a la nueva realidad y sobrevivir. La mayor novedad la encontramos en el incremento de bares y restaurantes que ofrecen el servicio de comida a domicilio o para llevar. Esta medida, que comenzó a ganar protagonismo durante los duros meses de pandemia y las diferentes fases de la cuarentena, ha llegado para quedarse. Son numerosos los negocios dedicados a la restauración que hasta el día de hoy mantienen el servicio a domicilio como recurso para mantener su negocio a flote, algo que no ofrecían antes de la pandemia.

Diego y Sandra, matrimonio responsable de The Family Arms (restaurante de estilo gastronómico en Sant Boi), confiesan que han sido unos meses muy duros, incluso traumáticos, que les han pasado factura en lo personal. Han tenido que remodelar su modelo de negocio a “algo menos ambicioso” y las pérdidas han superado los ingresos. Diego explica como aún cuesta ver grupos y celebraciones por miedo al virus.

Durante meses los bares y restaurantes solo podían servir en terraza. Más tarde se ha ido ampliando progresivamente el aforo en interiores hasta el fin de las restricciones en hostelería. María José Flor, directora del Departamento Laboral del Gremi D’Hostaleria de Sant Boi i Comarca, cuenta que ha habido un incremento del uso de las terrazas motivado por la restricción de los aforos en el interior y el mayor miedo a la propagación del virus en el interior. Juan Sebastián Mesa, camarero del Bar Gater Sant Boi, cuenta que el cambio es notable, ya que son muchos los clientes que prefieren el exterior.

Además, María José indica que tres establecimientos de 125 que tienen como clientes se han visto obligados al cierre.

También se han visto afectados los restaurantes buffet, que han tenido que cambiar su forma de servicio. Como explica Inma Orenes, responsable del Buffet Libre Orenes en Castelldefels, ahora los días laborables disponen de un menú con servicio a mesa y los fines de semana y festivos es buffet libre. Los comensales deben acceder al buffet con unos guantes y siempre con su mascarilla. De la misma forma funcionan otros buffets como Muerde la Pasta de Splau, en Cornellà, o el Restaurante japonés Sakuraya Sant Boi.

Los hoteles también han tenido que adaptar sus comedores. Existen diferentes posibilidades de servicio: buffet con mascarilla y guantes, servicio a la carta, camareros que sirvan en mesa lo que los comensales desean del buffet o incluso potenciar el servicio de habitaciones para aquellos que deseen quedarse en la habitación. El Grup Soteras, que cuenta con el Gran Hotel Rey Don Jaime, el Hotel Playafels, el Hotel Bel Air y el Hotel Ciutat de Castelldefels, es un ejemplo de esto. Joan Gelis, director del Hotel Ciutat de Castelldefels, cuenta que ya han recuperado el buffet para el desayuno, donde cada persona se sirve con sus propias pinzas individuales y guantes. El resto de las comidas son servidas a mesa.

El director del Hotel Ciutat Del Prat, Sergi Hernández, explica que, en los hoteles, en un primer lugar, se redujo la plantilla vía ERTE para adaptarla al volumen de trabajo existente como en el resto de los sectores. Hoy en día ya se ha ido recuperando paulatinamente la ocupación hotelera, de la misma forma que el personal. El Hotel Ciutat Del Prat ya tiene a toda su plantilla en activo y su volumen de ventas se encuentra entre un 20% y 25% por debajo de la situación previa a la pandemia, con una clara tendencia de mejora.

El COVID no distingue de lugares y ha golpeado duramente a restaurantes, bares y cafeterías de todo tipo. Kevin García, camarero de la cafetería Arcasa situada en el Instituto Catalán de Oncología (ICO) de L’Hospitalet, explica que hace un año y seis meses hubo un acuerdo entre todas las empresas del hospital (empresas de mantenimiento, limpieza, cafetería Arcasa, Asociación Española Contra el Cáncer, Hestia, etc) para llevar a cabo una reducción de plantilla recurriendo al ERTE. En cafetería solo quedaron 3 personas mientras que el resto de la plantilla ha estado aproximadamente un año en ERTE (algunos salían del ERTE y entraban de nuevo según la faena). Sin embargo, hoy en día Kevin cuenta que tres de sus compañeros siguen en ERTE. Además de los problemas económicos y de plantilla que el COVID ha causado en todas las empresas, también ha cambiado la forma de trabajar. Ahora todo el material utilizado es plástico o cartón desechable.

El golpe más duro ha sido sin duda para el ocio nocturno. En el Baix Llobregat, como en el resto de Cataluña, las discotecas abrían el pasado 8 de octubre con un 70% de aforo. Pero no lo hacían todas; abrían discotecas como Be Disco, en Molins de Rei y la Sala Salamandra, en L’Hospitalet de Llobregat. Sin embargo, Malalts de Festa, en Cornellà, tuvo que esperar al 15 de octubre, dada la incertidumbre y la precipitación de la medida tomada por el Govern, que no les permitió un margen de maniobra suficiente para sacar a su plantilla del ERTE. De todos modos, a pesar de que el aforo se limita tan solo al 80%, las discotecas de la comarca cuelgan el cartel de aforo completo todas las noches, lo que determinan las ganas, especialmente de los jóvenes, de salir de fiesta.

Además de discotecas hay otros negocios afectados dentro del ocio nocturno. Este es el caso de los karaokes que deben seguir la misma normativa de la Generalitat: Solo un 80% de aforo y para acceder al local es necesario el pasaporte COVID, una prueba de antígenos en las últimas 48h de resultado negativo o una PCR negativa en las últimas 72h. Como explica Ana Barròs, gerente de sala de Paloma Crowns Karaoke, en Castelldefels; las mesas y sillas se distribuyen por la sala y se descargan las canciones mediante un código QR. Cada cliente dispone de una funda para el micrófono que luego se tira y el micrófono se desinfecta. La gerente de Paloma Crowns Karaoke se muestra agradecida a la clientela, indicando que sus clientes más fieles asistieron desde el primer minuto en que abrieron de nuevo, pero se lamenta porque económicamente es muy difícil recuperarse de 18 meses de restricciones.

También han sufrido intensamente las consecuencias de la pandemia los cines. El cine del centro comercial Llobregat Centre, en Cornellà, dejó de funcionar debido a las dificultades generadas por la pandemia. Cinesa, que pertenece a ODEON Cinemas Group, tomó la decisión de cerrar su sala de cine en marzo de este mismo año, tras meses de incertidumbre en el mercado. La pandemia afectó gravemente a salas de cine y generó temor sobre su futuro. A pesar de que el cine tuvo que bajar la persiana en marzo, actualmente vuelve a estar operativo desde el verano.

Los cines Can Castellet, de Sant Boi, fueron los primeros en cerrar en toda España (el 13 de marzo de 2020) y los últimos en abrir. El responsable del cine y productor Xavier Atance explica la difícil situación que ha atravesado el sector: las grandes distribuidoras retrasaban sus estrenos y la oferta era pequeña, por lo que la cartelera se reducía. El número de espectadores bajó un 73% respecto a 2019 y ahora se sitúa en un descenso del 55%. Aunque ha mejorado, el miedo al virus y las nuevas plataformas de streaming hacen que la recaudación siga siendo baja.

El ocio se muestra intensamente dañado en todos sus aspectos, pero con una visión de futuro positiva. Según los datos del Observatori del Treball i Model Productiu Atur per comarques i municipis del pasado mes de septiembre, en el Baix Llobregat hay 38.118 personas en el paro, 1.669 menos que en el mes anterior. La tasa de paro de la comarca es de un 12,17% y disminuye gracias al levantamiento de las restricciones. Las previsiones de futuro auguran mejoras en este ámbito y se espera que poco a poco la oferta de ocio del Baix Llobregat vuelva a recuperarse.

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