Bip-bop! ¡Hola, soy Diina!”. Las pequeñas imperfecciones forman parte de la esencia de un robot que vive en el Hospital Sant Joan de Déu, en Esplugues de Llobregat, donde el pequeño androide llegó para ser reparado tras no poder caminar en línea recta, con una antena que no se activaba y con uno de los ojos que no se encendía. Unos defectos que con la colaboración de ingenieros, enfermeras y educadores lograron que Diina caminara sin dificultades, pudiera comunicarse a su manera a través de la antena, además de encontrar una solución para que viera con claridad. Lo único que no cambiaron fue su manera de ser y, enseguida, pasó a ser una integrante muy querida del equipo, convirtiéndose en la mascota de la Escola de Salut del centro hospitalario materno-infantil del Baix Llobregat.

Un robot que ahora seguirá evolucionando gracias a la colaboración del centro hospitalario con EspluLab, un espacio abierto a todos los vecinos de Esplugues de Llobregat, donde pueden aprender y experimentar con las tecnologías de fabricación digital. Para ello, las personas voluntarias del equipamiento público en forma de laboratorio diseñarán un material educativo dirigido a los pacientes y sus familiares, a través de tres proyectos que actualizarán los conocimientos y herramientas para el abordaje integral de la salud en los menores. Es el caso de Diina, al que darán vida para que se convierta en un elemento interactivo, dotado de movilidad y habla, para que el aprendizaje sobre la salud de los niños sea más amigable y accesible. “Tiene una antena torcida y, como mucho de los niños en el hospital, son plenamente personas pero que les falla alguna cosa”, explica Marc Fortes, el director del espacio de consulta, formación y divulgación que ayuda a tomar mejores decisiones para la salud.
Mejoras para girar e interactuar
Desde EspluLab están investigando la manera para mejorar los mecanismos internos del robot, que lleva incorporado una pantalla, con el objetivo de que se pueda girar sola e interactuar con todas las personas: “Los tres botones que tiene delante podrán dar un consejo de salud en un idioma diferente y la pondremos en urgencia. Una vez lo tengamos superado y hayamos hecho todas las pruebas de resistencia, porque los niños son muy de romper las cosas, la idea es que Diina pueda en algún momento ser autónoma por el ‘hall’ del hospital”.

De este modo, los niños identificarán a Diina como un elemento que aporta información sobre la enfermedad que padecen, más allá de reducir la ansiedad o miedo: “No es la intención de la mascota de la Escuela de Salud. Podría pasar en algún momento cuando tenga la capacidad de Inteligencia Artificial y de interactuar con los niños. Pero el propósito es puramente que la gente cuando la vea diga: ‘Aquí hay información veraz del hospital y me puedo fiar porque es Diina y es la que me dará esta aclaración”. Esta forma de comunicación se adapta a los más pequeños: “A las familias les puedes aportar información de una manera más estándar o a través de la página web o documentos internos que prescriben directamente los profesionales. Pero en cuanto hablamos de que tienes que dar información a los niños, siempre es mejor tenerlo mínimamente adaptado. Y Diina nos ayuda mucho”.
Una tecnología menos fría para todos
Por ello, el gran reto, además de dar vida a la mascota, es intentar que la tecnología no resulte fría para los pequeños pacientes y sus seres queridos: “Trabajamos con el equipo de experiencia paciente del hospital para identificar aquellos puntos en los que la tecnología no está acabando de dar la respuesta que se esperaba. Diina ha nacido desde un proceso muy elaborado de experiencia del paciente, de necesidades, y al final se ha diseñado pensando en que sea amigable, que los niños le tengan de seguida una cierta empatía. La parte tecnológica ya vendrá, si tiene que venir. Pero aquí lo importante es que vean a Diina como un objeto referente que les da buena información”.

Los artífices de dar vida a Diina son los ‘fabricaires’, los propios vecinos de la localidad catalana que acuden de manera voluntaria a EspluLab, volcándose en fabricar soluciones para hacer más dulce el camino de los menores en su estancia en el hospital. “No es solo que nos ayuden a hacer una cosa. Las soluciones que están llevando a cabo están aportando su conocimiento como usuarios. Ya sea como padres de niños enfermos que han estado aquí o como abuelos de menores. Y esto nos ayuda muchísimo porque al final tenemos la visión de la familia. Si de repente diseñamos todo nosotros, nos quedamos con nuestra visión más profesional”, admite Marc Fortes sobre un proyecto participativo que llena de orgullo al propio Ayuntamiento de Esplugues. “Ponemos la olla y entre todas las personas hacemos el caldo. Es de la ciudadanía hacia la ciudadanía. Estos niños son personas que están sufriendo una enfermedad y otros vecinos están haciendo este proyecto y creando precisamente para ellos. Es como un círculo maravilloso”, afirma Joan Marín, regidor del consistorio de la localidad catalana sobre una colaboración para diseñar soluciones educativas y materiales prácticos de salud que también cuenta con otros dos retos.
Materiales en sangre y kit de viaje
El segundo desafío permitirá la reedición de materiales para explicar a las familias de pacientes los aspectos relacionados con la coagulación de la sangre, con el objetivo de actualizar un elemento de información que utilizan los profesionales del hospital para explicar de forma didáctica y precisa la coagulación de la sangre y sus efectos, a través de piezas dirigidas a familias que tienen niños con coagulopatías congénitas. “En absoluto es fácil de explicar porque hay muchas cosas e intentamos hacer procesos muy simplistas que no son exactamente la realidad, pero tenemos que sintetizar mucho la información”, añade el director de la Escola de Salut sobre un reto que se traducirá en la creación de una caja para que las familias entienden estas coagulopatías congénitas: “La parte de delante es transparente y tiene otras dos partes. Una superior donde se supone que sería el vaso sanguíneo, que allí es donde están todas las células impresas en 3D, las plaquetas, los eritrocitos y los linfocitos. Después está la red de fibrina, que es lo que permite que puedas parar una hemorragia. Es como un marco de fotos vacío por dentro y allí vamos poniendo los factores de coagulación que tiene cada persona.

Si eres una persona con todos los factores, pues tendrías todos los factores y la red es capaz de producir este coágulo. Si a ti te falta alguno de estos factores, pues la familia o el niño lo quita del marco y dice: ‘Mira, a ti te falta el factor 7, el factor 8’. De este modo, cuando tiran todas las células, plaquetas y linfocitos no se genera el tapón: “Todo se escurre hacia abajo y allí podemos evidenciar que su sistema no acaba de poder hacer un coágulo”.
Un kit de viaje para niños traqueostomizados
El tercer reto que llevarán a cabo es la mejora del kit de viaje para niños traqueostomizados con fabricación en 3D, que estará diseñado para ser más práctico y seguro, facilitando el transporte y uso de equipos, evitando el olvido de material en los desplazamientos. Esta necesidad surgió del servicio de neumología: “Se vio que los niños que tienen un agujero en la garganta para poder respirar tienen que llevar una cánula y una camisa, que es una funda y va dentro de esta cánula. Todo esto se tiene que limpiar, a veces se obtura y muchas veces se tienen que aspirar secreciones mucosas y necesitas una serie de herramientas para poder hacer esto. Y si no lo haces, el niño lo pasa muy mal porque es como que se asfixia”.

Esta situación obliga a las familias a llevar un neceser: “A veces salen de casa con el kit, pero no está completo porque ya se ha gastado otro día. Pensamos que estaría muy bien hacer uno que tuviera una sensación muy visual, como una caja de herramientas. Que cuando falta el martillo o la llave inglesa lo veas claramente porque está dibujada, pero no está”. Retos diferentes, pero con el mismo propósito de facilitar a los más pequeños su proceso hospitalario gracias a la solidaridad de la gente: “Podemos impulsar soluciones arraigadas en el territorio, que nacen del talento y la implicación de los vecinos y vecinas de Esplugues. Creemos que el trabajo compartido generará proyectos con un impacto real y transformador en la vida de los niños y sus familias”. III