A esa hora en la que los polígonos industriales quedan desiertos y solo se oye el eco de los motores lejanos, alguien decidió que era el momento perfecto para actuar, dar un buen golpe y robar mucho cobre en una nave de Abrera. Parecía una operación sencilla y que podía acabar en éxito, por poco riesgo y un buen botín. Pero no todo salió como estaba previsto. Algunas personas vieron más de la cuenta y desbarataron la jugada maestra. Poco antes de la medianoche del pasado lunes 26 de enero, una furgoneta y el comportamiento extraño de un grupo de personas alertaron a varios testigos oculares fortuitos que dieron la voz de alarma: varias llamadas adviertieron a la Policía Local de Abrera de movimientos sospechosos en el polígono industrial que apuntaban a un posible robo de cable de cobre que justo acababa de perpetrarse en ese momento. El cuerpo policial de la ciudad se activó de inmediato.
La patrulla de la Policía Local inició de inmediato la búsqueda de la furgoneta sospechosa y no tardó en dar con el vehículo descrito por los testigos. Los agentes le dieron el alto y pidieron refuerzos a los Mossos d'Esquadra. En el interior de la furgoneta viajaban cuatro hombres, de entre 23 y 30 años, que pudieron ser interceptados antes de que consiguieran abandonar la zona y se les perdiera la pista.
Un botín de 204 kilos de cable de cobre
Solo unos minutos después se desplazaron hasta el lugar se desplazaron varias dotaciones de los Mossos d’Esquadra de Martorell, que procedieron al registro de la furgoneta. La inspección confirmó las sospechas: en el interior herramientas listas para forzar instalaciones y nada menos que 204 kilos de cable de cobre, un botín habitual en este tipo de delitos por su alto valor en el mercado ilegal.
Mientras unos agentes inspeccionaban el vehículo, otros rastreaban el entorno. La coordinación entre ambos cuerpos permitió localizar rápidamente la empresa del polígono de donde había sido sustraído el material, cerrando el cerco a los presuntos autores. Los cuatro hombres fueron detenidos en el acto. Tres de ellos contaban ya con múltiples antecedentes policiales por robos con fuerza, un dato que refuerza la hipótesis de que se trataba de un golpe planificado y no de un hecho aislado. Tras su arresto, los detenidos fueron puestos a disposición del juzgado de guardia de Martorell.