www.elllobregat.com

El milagro educativo de ‘Reborn’: trece adolescentes de Sant Feliu que renacen fuera del sistema

El milagro educativo de ‘Reborn’: trece adolescentes de Sant Feliu que renacen fuera del sistema
Ampliar
Por Anabel Castillo Ruiz
domingo 08 de febrero de 2026, 13:00h

Alumnos del PFI de Comercio del instituto Martí Dot impulsan una tienda de ropa de segunda mano que conecta el aula con el mundo. El equipo vende prendas recogidas por ellos mismos en un puesto del mercadillo de Sant Feliu durante todos los lunes de este febrero

Son ocho chicos y cinco chicas adolescentes, estudian el PFI de Comercio y atención al cliente en el Institut Martí Dot de Sant Feliu de Llobregat, y todos, sin excepción, coinciden en una cosa: “No encajamos dentro del sistema”. Estudiar comercio no era el sueño de ninguno de los ocho. De hecho, muchos de ellos al no acabar la ESO, vieron en el PFI del Martí Dot la opción “más práctica” para continuar formándose. Lo que no se esperaban era descubrir una nueva forma de aprender. Un formato mucho más práctico, con menos teoría y con más atención personalizada.

“Todos venimos de no haber tenido buenas experiencias con los estudios”, explica uno de los chicos. Sin embargo, en esta alternativa educativa encontraron un espacio en el que todos, ahora sí, tenían cabida. “Es un grupo reducido, en el que todos se llevan muy bien, tienen espacio para participar y decir la suya”, explica Carol, profesora del PFI.

Un simulacro de empresa

En este contexto de aprendizaje, los trece alumnos dieron vida a Reborn. Una tienda de ropa de segunda mano que tiene abierta su propia parada en el mercadillo de Sant Feliu cada lunes, desde enero hasta febrero. “Reborn nace como un trabajo dentro del aula, en el que simulamos ser una empresa. Esto nos sirve para tener contacto real con el mundo laboral y aprender de manera más práctica”, explica Roger, el alumno encargado de la comunicación del proyecto. El nombre de la iniciativa, Reborn (renacer, en inglés), no es casual. “Cuando iniciamos el proyecto, nos dimos cuenta de que nosotros también habíamos renacido, en el sentido de aprender algo distinto, desde cero, y con un método diferente”, continúa Roger.

Sin embargo, para llegar al punto en el que se encuentran ahora - la venta-, el equipo de Reborn tuvo que recorrer un previo camino de trabajo. El primer paso fue contactar con el Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat para solicitar la cesión de un puesto en el mercadillo. “Fue una lucha dura, pero se consiguió”, recuerda Makan, uno de los alumnos.

Varios puntos de recogida de ropa

Poco a poco, los estudiantes del Martí Dot consiguieron darse a conocer a través de varios puntos de recogida de ropa: uno en su puesto dentro del mercadillo de Sant Feliu, otro en el Casal de Joves y un tercero en el mismo instituto. Así, el grupo de alumnos consiguió recolectar toda la ropa que después venderían. “Estuvimos alrededor de cuatro semanas recogiendo ropa, yendo cada lunes a nuestro puesto del mercado”, explica Noa, una de las estudiantes. “La dinámica se basaba en repartir folletos y explicar a la gente en qué consiste el proyecto y cuál es su objetivo, porque todo el dinero que ganemos se destinará a una causa benéfica”, añade Hugo.

Además, durante la fase de preparación y preventa, los alumnos tuvieron la oportunidad de visitar Solidança, una entidad social que gestiona y distribuye ropa de segunda mano. Esta actividad les permitió observar de primera mano cómo se organiza el inventario y se prepara el producto para la venta. “En aquella visita nos dimos cuenta de cómo funcionaba la empresa, muy parecido a lo que hacemos nosotros: recoger ropa donada y ponerla a la venta”, explica Kawtar. La experiencia les sirvió también para identificar y corregir aspectos de su propio proyecto, como la decisión de dejar de lavar la ropa antes de venderla, “una corrección que sirvió para ahorrar tiempo y recursos”, comenta Roger.

Una comisión para cada área

Y para llevar a cabo su iniciativa, los estudiantes se organizaron en diferentes comisiones, cada una encargada de un área concreta del proyecto. Algunos se ocuparon de llevar la comunicación de Reborn, por ejemplo, mientras que otros se encargaron de gestionar la atención al cliente y la logística organizativa.

Lo que sí hicieron todos juntos fue preparar un estudio de mercado. A través de sus periódicas visitas al mercadillo, los chicos de Sant Feliu recogieron precios, analizaron paradas y adaptaron su puesto a la realidad de la calle. Precios, estructura, organización de la parada, todas las variables estaban controladas. Pero… ¿ Qué ingredientes hacen que esto realmente funcione? Los alumnos lo tienen claro: La comunicación, el formato de aprendizaje y la buena convivencia dentro del aula. “Creo que influye mucho que seamos un grupo reducido, no una clase de treinta y pico. Eso ayuda, porque nos apoyamos entre todos y el profesorado puede vernos mejor”, explica Noa. La unión hace la fuerza. III


Un proyecto con fecha de caducidad
Una pregunta queda en el aire… ¿Continuarán estos chicos con el legado de Reborn? ¿Habrá vida más allá del curso escolar? lamentablemente, todo indica que no. Aunque la iniciativa les ha permitido explorar nuevos formatos de aprendizaje, que valoran positivamente, parece que tienen claro que el proyecto debe quedarse dentro del marco escolar. “Hay perfiles muy variados. Algunos quieren dedicarse a enfermería, otros tienen planes más artísticos. Yo, por ejemplo, sí quiero continuar formándome en marketing”, asegura Noa.
Por ahora, lo que se sabe con certeza es que la ropa de segunda mano del equipo comercial del Martí Dot estará disponible en el mercadillo de Sant Feliu cada lunes. Pero ojo, solo hasta finales de este mes de febrero. Corran que se agota. III.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios