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El Hospital Sant Joan de Déu implanta el marcapasos más pequeño del mundo a una recién nacida de 2,1 kilos

Stefano Congiu, con el marcapasos implantado, y Georgia Sarquella, con un dispositivo convencional.
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Stefano Congiu, con el marcapasos implantado, y Georgia Sarquella, con un dispositivo convencional.
miércoles 04 de marzo de 2026, 11:30h

El Hospital Sant Joan de Déu ha implantado el marcapasos más pequeño del mundo a una bebé de 2,1 kilos tras detectarse durante el embarazo una alteración cardíaca grave. El dispositivo, de unos dos centímetros, se adaptó específicamente para recién nacidos ante las limitaciones de los marcapasos convencionales.

El caso se inició en el segundo trimestre de gestación, cuando los profesionales observaron que el feto latía demasiado despacio y presentaba el corazón dilatado por un bloqueo auriculoventricular completo, una alteración del sistema eléctrico que impide el paso correcto de los impulsos entre cavidades y provoca bradicardia.

Seguimiento del embarazo y parto adelantado

Tras el diagnóstico, el equipo del hospital realizó un seguimiento estrecho del embarazo. A finales de enero, ante un empeoramiento, los especialistas decidieron adelantar el parto. La niña nació el 2 de febrero con 2,1 kilos y una bradicardia severa que derivó en un deterioro clínico con riesgo de fallo cardíaco.

En las primeras horas de vida se le implantó un marcapasos provisional para estabilizarla, a la espera de una solución definitiva.

Un marcapasos adaptado para recién nacidos

Los marcapasos convencionales miden alrededor de seis centímetros, un tamaño que puede resultar excesivo para un recién nacido y con riesgo de complicaciones. Ante esta limitación, el Hospital Sant Joan de Déu trabajó con la empresa Abbott para disponer de un marcapasos sincronizado basado en la plataforma AVEIR, adaptado específicamente a bebés.

Según la Dra. Georgia Sarquella-Brugada, jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica, el nuevo dispositivo “permite estimular y coordinar el latido del corazón de forma adecuada”, algo especialmente relevante en un órgano pequeño y previamente dilatado. La especialista subrayó que “en cardiología pediátrica muchas veces no existen soluciones estándar. Cuando hablamos de un bebé de dos kilos, tenemos que adaptar la tecnología a su tamaño y a su fisiología. Este caso demuestra que la colaboración entre médicos e ingenieros puede marcar la diferencia entre no tener opciones y poder salvar una vida”.

Sarquella-Brugada añadió que “además, es un claro ejemplo de responsabilidad social corporativa y de colaboración de la industria, porque, teniendo en cuenta el reducido número de pacientes que pueden beneficiarse, tiene una escasa rentabilidad comercial”.

Cirugía, autorización urgente y alta hospitalaria

Pocas horas después del nacimiento, el equipo de cirugía cardíaca, liderado por el Dr. Stefano Congiu, realizó la implantación definitiva. En la intervención participaron 16 profesionales de distintas especialidades —cardiología pediátrica, cirugía cardíaca, anestesia y neonatología—, además de ingenieros especializados en dispositivos médicos.

Al tratarse de un dispositivo adaptado para este caso, el equipo solicitó autorización urgente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que respondió en cinco horas, lo que permitió intervenir con rapidez.

La bebé ha evolucionado favorablemente y, tras 20 días ingresada, ha recibido el alta. Según la información facilitada por el hospital, podrá llevar una vida normal y deberá seguir controles periódicos.

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