El llamado barrio de Marianao, en Sant Boi, tiene un origen cubano y aristocrático.Su gran extensión permite la existencia de dos realidades: un conjunto residencial desordenado, un tanto aislado de la zona más densamente poblada, que es el sector popular, ese gran contenedor del boom demográfico de los años 50-70 con su desarrollo de cuadrículas y líneas rectas. Habría pues dos realidades aún hoy: viviendas unifamiliares con jardín y los bloques de apartamentos modestos de cuatro o cinco niveles. Con unas diferencias de precio de a partir de 500.000 euros en la zona residencial y sobre los 200.000 euros en la más populosa.
Estas diferencias arrancan de un proyecto urbanizador del Marqués de Samá, sobrino del indiano y negrero Salvador Samá. Este título nuevo fue un premio de Isabel II a un hombre listo y austero que prosperó como muchos catalanes en Cuba con la trata y las plantaciones de tabaco y azúcar. Era un “conco” (soltero) que heredó de dos tíos “concos” a su vez. Su fortuna y título derivó hacia un sobrino que se metió en política llegando a ser alcalde de Barcelona y diputado, participó en conciliábulos liberales y fue jefe del somatén armado en momentos de gran agitación social. Murió en 1933 y su palacio sufrió diversos avatares propios de tiempos revueltos.
Su sucesor, ya el tercer Marqués de Marianao, sufrió “el fuego amigo” de los vencedores entre los que se contaba. Pero su condición de liberal y masón (sin quererse someter a humillantes procesos excusatorios y de avales) atrajo una multa fiscal sobre él y presiones directas para forzarle a vender por un millón de pesetas en 1941 a un testaferro mallorquín de Joan March (Abdón Bordo) su finca de Marianao.
Este nuevo dueño intentó parcelar en grandes trozos para hacer casas de veraneo, en la línea ya conocida en Sant Boi. Fracasó la intención y en 1947 se decidió a vender en pequeñas parcelas con gran publicidad, al ‘target’ de mesócratas urbanos. Así se vendieron 125 torres similares y la promoción se estancó dadas las carencias de servicios, carreteras, aceras, alumbrado… Aunque persistía en el ambiente el lema de Macià de “Caseta i l´hortet” para ganar las municipales de 1931, que caló en el inconsciente colectivo hasta ya en la postguerra. Macíà había pensado en el modelo anglosajón de viviendas unifamilares con jardín; sus ambiciones quedaron postergadas pero el deseo de vivir en un chalet con jardín perduró entre los urbanitas. Pero ni con estas remembranzas se animaron las ventas.
Los Bordoy, saga mallorquina ‘butifarra’ parecía que interpretaban en ocasiones escenas del “Bearn” de Villalonga en su palacio. Reconozco que disfrutaba con sus misas dominicales, con cantante, (pintor de brocha gorda), un organista (armonio) pasante de notario y un cura que soltaba escupitajos por la boca, con sermones amenazantes que eran comentados a la salida, mientras los niños jugábamos con la gravilla o intentábamos pescar con un anzuelo alguna carpa roja del estanque. Don Abdón y su familia se postraban en reclinatorios de terciopelo morado y asistían más solemnes que piadosos a la misa. Al final repartían un estipendio en mano a los actores del servicio, incluido el monaguillo. La especulación resultaba, pero muy a cuentagotas y siempre les faltó un gran arquitecto que pusiera orden a aquella urbanización que acabaría mal. En 1974 el alcalde Gabarró la adquirió por 24.000.000 ptas a los Bordoy, muy aliviados por salirse del negocio. Ocurrió como con tantas otras urbanizaciones (Cesalpina, Gelida, Abrera) que se hicieron en años posteriores como segundas residencias y que ahora ocupan los hijos o los nietos de muchos pioneros del escape urbano; pero que permanecen con problemas e ilegalidades y desconectados del ayuntamiento. Tenemos a Vallirana y sus barrios separados como un ejemplo entre muchos.
Las urbanizaciones Can Carreras I y pronto la Can Carreras II en Sant Boi son los ejemplos del sueño pequeño burgués de salirse de la vivienda vertical y resignarse a la vivienda adosada. Y esto me lleva a ocuparme del otro Marianao, el que ha debido “espabilarse” para dotarse de un centro civíco okupando (1985) un bloque cuestionado en plena ola de drogadicción juvenil, y tener la asociación de vecinos más exigente de Sant Boi: CAP, nueva biblioteca,plaza nueva… Los dos sectores del barrio Marianao comparten su alergia a las antenas telefónicas. La zona residencial bloqueó una gran antena móvil en el bosque mediante un hábil abogado local. En la zona popular, la cruzada sigue espontánea dada la alta densidad habitada. El resultado es la mala cobertura telefónica según la calle.
Hace años, muchos vecinos prósperos de Sant Boi consideraban un signo de estatus ir a vivir al Parc Marianao. Ya no se considera así: impuestos, inseguridad, incendios, aislamiento social y siempre en coche.
La zona de los bloques debe afrontar la necesaria rehabilitación de su envejecido parque de viviendas de los años 60-70 faltos de aislamiento térmico y acústico y amenazados por la futura norma ITE de 2030. Una gran tarea de la que el ayuntamiento parece ausente.
El Parc Marianao con sus ínfulas clasistas es un proyecto mal desarrollado pero bien cierto es que, a pesar de su proximidad a la zona popular y de menor renta, es diferente. Porque la cohesión social y la mezcla de clase sociales es posible cuando se desarrolla una política urbana con servicios e instalaciones comunes que faciliten la integración. La nueva biblioteca puede contribuir a ello y conseguir un teatro debería ser el siguiente objetivo del líder vecinal: Rafael García Rodríguez.
Y hacerles siempre el recordatorio a los políticos visitantes o visitados que donde se ganan las elecciones en Sant Boi es en el Barrio Marianao en toda su extensión.
Hay inseguridad en el Parc Marianao, con vecinos interconectados y hasta patrullajes cuando los robos a casas se intensifican. En la zona popular he visto detener a un peatón por dos urbanos por una orden de alejamiento vulnerado. Grupos juveniles se golpean y trapichean. También misteriosos incendios de coches ocurren de tanto en tanto… No vale la pena detallar más. Los dos sectores del amplio barrio de Marianao comparten de manera diferente la sensación de inseguridad que las cifras de Interior corroboran en un aumento cierto sin falsear o disculpar con gastados topicazos: el país más seguro del mundo, estamos con menos delitos que hace ‘X’ años…
El barrio de Marianao tendrá una mayor cohesión social, cuando las dos asociaciones de vecinos existentes se unan en sus peticiones para reclamar mejoras vecinales.
Y ello redundará para la mayor eficacia de ambas, sobre todo de la más pequeña, que es la del Parc Marianao. La dicotomía, la separación en muchos asuntos no funciona en la esfera municipal. Son opiniones de un librepensador y paseante solitario, claro. III