El fanatismo climático del Gobierno de España y del Govern de la Generalitat, la reducción del Seprona y de la Guardia Civil en Catalunya y las políticas que dificultan la caza del jabalí están perjudicando al sector ganadero, que está inquieto porque le va a tocar pagar las consecuencias de una crisis que no ha provocado.
Los ganaderos, víctimas y no responsables, que ya afrontan incertidumbre económica y normativa, han sido poco escuchados cuando su voz debería ocupar más espacio en el debate que la de los partidos en permanente confrontación.
Es necesario adoptar medidas que garanticen la viabilidad del sector primario y aseguren la continuidad de las explotaciones ganaderas, revisar los mecanismos de ayudas autonómicas, mejorar los protocolos de actuación ante brotes sanitarios e introducir cambios normativos que permitan una mejor prevención.
Además, se debe revisar y mejorar la ley de caza en el Parlament, y es imprescindible llevar a cabo una gestión adecuada de la fauna salvaje, clave para evitar la propagación de enfermedades, con una normativa equilibrada entre la protección del medio ambiente y la realidad del mundo rural.
Convertir este debate en un campo de batalla ideológico no ayuda a frenar un virus que no entiende de siglas ni de discursos electorales. La sanidad animal exige planificación, prevención y cooperación institucional, no declaraciones altisonantes que buscan titulares y “likes” en las redes.
Ha faltado transparencia y ha sobrado opacidad por parte del Ministerio en la gestión del brote; incluso ha faltado claridad, generando desconfianza y alarma social. En una crisis, y especialmente en una crisis sanitaria, la comunicación debe ser rigurosa y no una herramienta de desgaste político, porque con la salud no se juega.
La peste porcina africana es un problema grave, con potencial impacto económico y sanitario. La respuesta no puede basarse en acusaciones cruzadas, sino en coordinación entre administraciones, asesoramiento científico y apoyo real al sector afectado. La ciudadanía espera soluciones, no espectáculos políticos. Los virus se combaten con ciencia y cooperación, no con titulares partidistas. III