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EL PRISMA

Más que guarismos
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Más que guarismos

Por Lluis M Estruch
viernes 10 de abril de 2026, 19:58h

Había el riesgo de la probabilidad, que no la certeza que diría Wittgenstein, de que nuestra revista no llegara al número 200 o no alcanzara los 20 años de existencia de este mensual (en papel) de ámbito comarcal y de su versión diaria digital. En estos 20 años transcurridos muchos colegas, muchos competidores, han desaparecido, han muerto para el lector y justo es decirlo sin muchos lamentos ni añoranzas. Por lo cual, lo más importante, -es el aquí y ahora-, y asegurar este ejemplar y los siguientes, con sobriedad y eficacia: sin sobreactuar.

Para ello es necesario encomiar la figura del editor; sin él “kaput” porque casi todos los medios escritos arrastran problemas económicos, que las habilidades personales de la dirigencia pueden paliar, compensar y atrasar.

En estos veinte años ha habido directores diversos, un centenar de colaboradores, decenas de periodistas ‘freelancers’, imprentas diferentes. Y unas mejores calidades de papel y diseño, como también un par de traslados. Pero siempre el mismo editor, que ha buscado alianzas y asociaciones diversas, hasta alcanzar el vigente acuerdo con el prestigioso Grupo Godó de ‘la Vanguardia’ que celebra también su “145 aniversario” y que sigue siendo un faro orientativo de la sociedad catalana más abierta y tolerante y un ejemplo para todos los grupos de prensa y audiovisuales de nuestro país.

Sabido es que el elemento nutricio de la prensa es la publicidad en todas sus formas y que ésta en la actualidad tiene altibajos importantes. Pensemos en el recién iniciado conflicto del Golfo Pérsico. El encargo publicitario es muy sensible al clima socioeconómico del momento. Algunos recordamos la conferencia del curtido periodista Arsenio Escolar, que en una disquisición sobre la publicidad institucional, soltó aquello un tanto amenazante de “Pesebre o trabuco” significando así la necesidad del apoyo publicitario de las instituciones y de que la competencia desleal de las mismas o la ausencia de encargos en todas sus nuevas y variadas facetas y modos podía justificar el “trabucazo” hipercrítico y doliente de la prensa. Todo por supuesto dentro de los sacrosantos principios de la Revolución Francesa, que nos aseguró las libertades de expresión, de prensa, de reunión y voto; que aún siguen siendo la garantía de las sociedades abiertas occidentales, hoy un tanto puestas en cuestión por poderes oscuros.

Así pues, Arsenio, un tanto descarado tal vez, puso el dedo en la llaga. Es bien necesaria la colaboración del poder público para que la prensa local siga existiendo con dignidad y, a su vez, facilitar el legítimo diálogo e intermediación entre los representantes públicos y los “lobbys” o grupos de interés: desde las plataformas vecinales, de usuarios, de consumidores y de asociaciones empresariales o sindicatos, siempre a escala comarcal por supuesto.

En esta frontera de lo público-privado es cuando la prensa y nuestra revista se manifiestan con más provecho y utilidad social para el lector y público en general. No es necesario aún un “Defensor del lector”, pero sí tal vez tener muy en cuenta las presiones invisibles que pueden existir en momentos determinados y de temas puntuales sobre la redacción o colaboradores. Pensemos en los gabinetes de comunicación y protocolo de empresas y entidades, suministrando en la práctica una publicidad institucional gratis.
Un alud de avisos, y noticias mínimas irrumpe y presiona de continuo para que se publiquen con urgencia. Filtrar, ordenar y aprovechar este cúmulo de noticias dispersas tiene su mérito, máxime cuando las debes combinar con las que genera la propia revista y sus informadores. Hoy ya existe una red de colaboradores externos que tiene gran importancia, y la habilidad del editor estriba en dosificar ambas “plantillas” y esfuerzos para mantener un estilo propio.

Vale decir que en ocasiones, las ya comentadas presiones sobre la autoría de artículos de opinión son molestas y persistentes y naturalmente injustas y abusivas. En estos más de 20 años recuerdo algunas, pero también la respuesta del editor, ante el acoso de dos ediles de un partido dominante contra el autor de estas líneas.

Nuestro modelo de comportamiento sería parecido al del El Triangle (1990), revista honesta, crítica y librepensadora. Se me dijo que nuestro límite sería el artículo 20 de la Constitución y anexos posteriores.

La prensa libre debe ser íntegra y de reflexión: crítica frente a la manipulación y al utilitarismo y este debe ser su imperativo categórico y principio ético.

Por lo demás, la revista en sus dos décadas de existencia, ha alumbrado iniciativas destacables: como premiar a personalidades destacadas de la comarca y en los últimos años el gran torneo de ajedrez “El Llobregat Open Chess Tournement”, en su 7ª edición 2026. Es el primero de España para la FEDA, a él acuden maestros internacionales (GM) y además este juego educativo, ha calado en el ámbito escolar con notable fortuna. El torneo cuenta con suculentos premios y goza, hoy por hoy, con la anuencia de las principales autoridades catalanas. Notable asunto que ha surgido de la mixtura de lo público y privado, aspecto al que nos hemos referido anteriormente.

En nuestra comarca falta desarrollar “la ley del Mecenazgo catalana” (2023) que permite deducir fiscalmente (IRPF) las donaciones aportadas hasta un nivel del 40% y del micromezenazgo hasta un 80%. Esta es una vía que algunos Ayuntamientos, entidades y particulares han iniciado, pero aún le falta una eficaz divulgación y puede que El Llobregat pueda contribuir a ello, como ya otros escasos medios han sido elegidos para hacerlo. Una idea altruista que necesita muchos apoyos y que encajaría en la línea veinteañera y atrevida del El Llobregat y su editor: Javier Pérez Llorca. III

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