EL SUEÑO AMERICANO DEL FÚTBOL FEMENINO
En Molins de Rei, una niña de cuatro añitos ya corría tras la pelota aunque no pudiera competir oficialmente con su equipo. Esa niña era Gala Corbacho, que recuerda: “Apenas tenía cuatro años cuando empecé a jugar a fútbol, aunque en aquel entonces entrenaba con niños más mayores y no me dejaban jugar partidos”. A solo unos kilómetros, Nicole Navarro, nacida en Gavà y de 22 años, comenzó a jugar con su primer balón a los seis años. “Empecé porque veía a mi hermana jugar, siempre copiaba lo que hacía ella. Me apunté a fútbol sala en Santo Ángel y desde entonces no he parado.”