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Tecnología digital, la vacuna contra la crisis

Por Fernando Martín
Durante la fase de confinamiento provocada por el Covid-19, la sociedad ha representado un escaparte donde apreciar la importancia que tienen en el mundo en el que vivimos las tecnologías digitales.
La conectividad, el teletrabajo, la teleenseñanza, el teleocio y la socialización por vía telemática está soportada por las tecnologías digitales, y ha supuesto un enorme ensayo práctico para toda la población.
El uso de las nuevas tecnologías en líneas generales ha funcionado con brillantez, las redes han soportado el enorme flujo de datos y las personas se han adaptado de forma extraordinaria.
La pandemia está generando una crisis latente social, que acabará derivando en una grave de índole económica si no conseguimos salir de forma óptima. No obstante, como todas las crisis se deben apreciar los aspectos a mejorar en cuanto a la oportunidad de modernización del país.
El primer problema consiste en el empleo, para ello se deben optimizar las posibilidades de oferta de empleo de calidad y estable a largo plazo, que permita oportunidades de progreso y mejora.
La capacidad de adaptación de los ciudadanos a la implementación de las nuevas tecnologías en la fase de confinamiento ha resultado satisfactoria. Para avanzar, las personas necesitan formación en habilidades tecnológicas.
En adelante, para hacer frente a la situación de crisis económica y la consecuente crisis social que puede desencadenar, resulta prioritario que la sociedad española, las empresas y los profesionales españoles no solo sean usuarios sino actores, para lo cual se requiere una industria digital propia, capaz de hacer frente a las situaciones inesperadas como las acontecidas, con productos, soluciones y servicios adecuados.
Profesionales, industria, conocimiento y capacidad de innovar constituyen la auténtica reserva estratégica de país.
La patronal tecnológica propone como factores fundamentales apostar por la digitalización y la sostenibilidad. Para ello las empresas deben aportar conocimiento, tecnología y capacidad de innovación, y eso es lo que debemos construir. No se trata sólo de tener las infraestructuras suficientes, sino ofrecer las oportunidades para que las empresas se desarrollen, innoven y generen puestos de trabajo estables y con garantías de continuidad.
Otro aspecto consiste en alinearse con la media del esfuerzo en inversiones destinadas a I+D que se realiza en los países más avanzados de Europa,como aspecto fundamental para desarrollar la innovación y ofrecer puestos de trabajo de calidad.
Finalmente, resulta prioritario llevar a cabo acciones estratégicas nacionales, que consiste en concentrar todas las herramientas que un país tiene en determinados ámbitos para traccionar todo el sistema empresarial de forma que se fortalezca mutuamente. Para ello se debe trabajar en cuatro áreas como son la digitalización de la salud, la movilidad sostenible, la digitalización de toda la producción de alimentos, desde el campo hasta la mesa, con la modernización del campo y de los procesos logísticos, y la modernización del turismo.
Además, resulta fundamental la implantación de la tecnología 5G, apoyada en proyectos integradores de sistema, no solo deben destinarse recursos a financiar proyectos concretos de grandes empresas, sino a proyectos de país que movilicen ecosistemas en los cuales intervengan todas las empresas de todos los tamaños y se genere tejido productivo.
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