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Un volcán que nunca debió despertar
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Un volcán que nunca debió despertar

jueves 03 de junio de 2021, 16:50h
Los ecologistas y los expertos advirtieron hace medio siglo que convertir la Vall de Joan en un vertedero era “un error gravísimo”. Una fuga del biogás que genera el basurero podría estar detrás de los temblores y las explosiones registradas en el Garraf en mayo

El vertedero metropolitano de la Vall de Joan, esa herida que sigue sangrando en mitad del Parc Natural del Garraf, fue concebido hace medio siglo, pero si se hubiera escuchado a los expertos no debería haber nacido nunca. Desde principios de la década de los años 70, los geólogos, los ecologistas e incluso los ingenieros pusieron el grito en el cielo ante la posibilidad de que se convirtiera una depresión del macizo en un enorme basurero, que llegó a alcanzar los 70 metros de profundidad. Pero sus quejas y sus argumentos técnicos fueron desoídos y, desde 1974 hasta 2002 y el valle, se cubrió con toneladas y toneladas de basuras.

“En su momento ya advertimos que convertir la Vall de Joan en un vertedero era un error gravísimo, porque el terreno es calcáreo y el subsuelo está lleno de cavidades y seguro que habría filtraciones y contaminación” rememora Josep María Comas, vocal de natura de la Unió Muntanyenca Eramprunyà (UME) y portavoz de las diferentes entidades que históricamente se han opuesto al vertedero. El ecologista indica que, aunque demasiado tarde, “el tiempo y los acontecimientos han demostrado que teníamos razón. Pero los platos rotos de aquella mala decisión todavía los estamos pagando”.

Pero en las postrimerías del franquismo no se escuchaba a nadie y la instalación fue inaugurada a bombo y platillo en 1974. Y durante tres décadas, los opositores continuaron denunciando los peligros -no solo para el medioambiente sino también para la salud humana- que acarreaba el enorme basurero mientras las administraciones siguieron haciendo oídos sordos.

Hasta que en 2002 se decidió clausurar definitivamente el polémico vertedero, por causas de fuerza mayor. “No se cerró por peligroso sino porque ya no cabía más basura”, aclara Comas. Y aunque empezó a restaurarse el espacio –para reintegrarlo en el entorno natural del parque- el peligro seguía ahí, acechando desde las entrañas de la tierra, como un volcán dormido siempre dispuesto a estallar con impredecibles consecuencias.

Nada más colgarse el cartel de cerrado se plantaron árboles y arbustos autóctonos y cultivos. El arraigo de estas especies locales, que necesitan muy poco riego y que ya están adaptadas (como bardana, hierbas aromáticas o maquia) aceleró el crecimiento espontáneo de la vegetación. A la vez, empezó a modelarse el terreno en forma de terrazas y a desplegarse una red subterránea de tuberías para captar y extraer el biogás generado por los detritus (metano) y convertirlo en electricidad en una central construida para tal fin en el recinto.

Pero los peores presagios se fueron cumpliendo como una profecía. El techo del vertedero se hundía a medida que las basuras se iban descomponiendo y los lixiviados brotaban por doquier. No quedó otra que suspender las obras (incluso las del entramado tubular de recogida de biogás) e iniciar el sellado del megalítico montón de desechos, para que nadie vuelva a ponerle un pie encima “hasta que las basuras pierdan toda su fuerza, dentro de 25 o 30 años”, asiente Josep Maria Comas.

En el último año se han disparado las fugas de biogás y las filtraciones de lixiviados y hay quien lo atribuye a .la construcción de la campana impermeable que sellará el vertedero, que ha paralizado el despliegue de la red de aspiración del metano hasta la planta de biogás y “los gases que estaban controlados ahora van directamente al subsuelo. Si salen a la superficie pueden llegar a la población”, alerta el vocal de la UME. Los ecologistas reclaman que mientras se confirma esta hipótesis se pongas más bombas de aspiración de biogás

A mediados de mayo, se registraron en el Garraf cinco temblores de tierra -que causaron desperfectos en viviendas de la urbanización Plana Novella (Olivella)- y varias explosiones. también perceptibles en Begues. Un reciente informe del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC) ha concluido que, con la información de la que se dispone, no se puede establecer ninguna relación entre los temblores y los trabajos de clausura que se están llevando a cabo. Pero el ecologismo sostiene que detrás de estos inusuales fenómenos también está el viejo vertedero metropolitano que, como el Cid, continúa ganando batallas después de muerto. III


Lo que pudo haber sido
El proyecto de saneamiento del basurero, diseñado por el estudio Batlle i Roig, implementó un sistema de cultivos en terrazas y un trazado serpenteante que evitaba el deterioro del equilibrio del ecosistema y que capeó los problemas técnicos. Las terrazas atenuaron las infiltraciones (y por tanto los lixiviados) y se instaló una red de extracción de biogás que genera el equivalente al consumo anual de electricidad de 10.000 personas. También se planifico un itinerario de senderos de exploración que conectaban con el Parc Natuiral del Garraf, que incluía también un aparcamiento para coches y la reconversión de un antiguo edificio en un centro de información.
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