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La economía circular como apuesta de futuro

Por Fernando Martín
El modelo lineal de consumo consiste en producir, usar y tirar. Se denominación se debe a que extraemos materias primas, las transformamos y utilizamos, y como mucho las desechamos, generando residuos.

Los principios básicos de la economía circular se basan en una estrategia que utiliza las materias primas, porque renunciar al desarrollo no va a ser posible, pero las optimiza.

Además, en cada una de las etapas desde que se extrae la materia prima hasta que se obtiene un producto, los residuos que se generan pueden ser un recurso para otra industria, y en el resultado final incluso si es posible se puede devolver al planeta la materia prima que se utiliza pero restaurada. Por tanto, es un principio radicalmente diferente, no usar y tirar, sino usar, optimizar y devolver al planeta, para que generaciones futuras tengan las mismas oportunidades que nosotros.

La idea principal es que el residuo no se debe desechar porque se convierte en recurso para otra industria, y eso supone la generación de un mercado que hasta ahora no existía, unas oportunidades no solo laborales sino industriales, y el residuo como recurso lo es no solo para el que transforma el producto con la materia prima sino también para los usuarios, quienes en nuestras etapas de uso no tenemos que esperar el final del producto cuando se convierte en un residuo, sino que debemos aplicar el concepto de reciclar, reutilizar y reparar.

Cada año 50 millones de toneladas de residuos electrónicos aparecen en vertederos. La tecnología abarata el precio de los productos. En numerosas ocasiones, el afán de consumo lleva a cambiar dichos productos, aunque las prestaciones sean en ocasiones muy equivalentes, priorizando las novedades tecnológicas.

Según los expertos, la población urbana se duplicará de 2021 a 2050. La humanidad se enfrenta a tres desafíos principales.

El primero es el energético, porque toda sociedad que quiera evolucionar desarrollarse y mantener su estatus económico necesita energía, pero el uso de esta energía lleva al segundo desafío que es el medioambiental. No podemos desarrollar fuentes de energía sin estudiar su huella medioambiental traducida en el calentamiento del planeta.

El tercero es el demográfico, la población del planeta aumenta y además se desplaza de las áreas rurales a las urbanas. Los tres desafíos anteriores, la demografía, el cuidado del medioambiente y la energía constituyen los fundamentos de la economía circular.
Reducir, reciclar, reutilizar y también reparar. Si no se adoptan estos objetivos que señala la economía circular podríamos entrar en un escenario trágico de escasez de recursos.

Al ritmo de consumo que llevamos los expertos anuncian que necesitaríamos 1,7 planetas. Somos la primera generación consciente de esta circunstancia, no podemos continuar consumiendo y gastando recursos del planeta porque son finitos, pero somos la ultima generación con capacidad para tomar iniciativas. Estas dos afirmaciones suponen un reto trascendental, y debemos ser responsables frente a las generaciones futuras para ofrecerles un planeta sin menoscabo de oportunidades. III

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