A principios de 1961, un editor y guionista conocido como Stan Lee estaba decidido a dejar la industria del cómic. Veinte años atrás había comenzado a trabajar como chico de los recados en Timely, la editorial propiedad de un primo de su esposa. Gracias a su entusiasmo, a su capacidad de trabajo y a un talento precoz, no tardó mucho en dejar de preparar café y sacar punta a los lápices de autores más veteranos para pasar formar parte de la nómina de guionistas de la compañía. Sin embargo, con el paso del tiempo había empezado a pensar que si el resultado de tanta pasión, tanto esfuerzo y tanta inventiva eran aquellos tebeos un tanto insulsos y repetitivos que estaba mandando a la imprenta, tal vez no merecía la pena.
En aquel momento de crisis profesional, su esposa Joan lo convenció para que, antes de presentar su carta de renuncia, se diese la oportunidad y el gusto de escribir un cómic que realmente le apeteciese escribir, que le presentase a Martin Goodman una narración de la que sí pudiese sentirse orgulloso. Y esa conversación cambió la historia del noveno arte.
Tras la charla con Joan, Stan Lee concibió un grupo de superhéroes que, además de enfrentarse a terribles amenazas, eran familia. Ese fue el ingrediente que singularizó la propuesta del autor neoyorquino: en tanto que Mr. Fantástico y la Mujer Invisible eran pareja, o la Mujer Invisible y la Antorcha Humana eran hermanos, en aquellas viñetas los miembros del equipo afrontaban también preocupaciones y conflictos que los lectores vivían en sus casas. Para acercar a aquellos personajes todavía más a los aficionados, decidió que a diferencia de lo que sucedía con las aventuras de Superman o Batman, sus peripecias tendrían lugar en un escenario real, Nueva York. Apostó también por jugar con elementos típicos de la ciencia ficción y poner algunos ingredientes políticos en la coctelera… Y pidió al talentoso Jack Kirby que diseñase una identidad visual y tradujese todas aquellas ideas al lenguaje de la narrativa secuencial. El resultado fue el Fantastic Four #1, veintiséis páginas que se consideran el punto de inicio de uno de los universos de ficción más longevos y con más lectores de la historia de la ficción.
Los Cuatro Fantásticos son el hito fundacional no solo la Marvel Comics actual, sino de una nueva manera de escribir tebeos de superhéroes sobre la que se cimentó todo un sector. Sin aquella primera historia en la que Reed Richards y su familia se enfrentaban a los monstruos del Hombre Topo no hubiesen venido después Spider-Man o Los Vengadores, ni sus películas, ni sus videojuegos, ni… Por eso es natural que todo lo que atañe a estos personajes tenga un impacto considerable en la industria y entre los true believers. Por eso el estreno de su próxima adaptación cinematográfica, dirigida por Matt Shakman, ha generado tanta expectación. Y por eso, a medida que se acerca el viernes 25 de julio, resulta más complicado conseguir entradas para ver la cinta el día del estreno en alguna de las salas de cine de la comarca.
En lo que llega esa fecha, una de las mejores formas de gestionar la impaciencia y de prepararse para poder captar de todos los guiños que incluirá la película es leer algunos de los tebeos que han inspirado a Shakman, ya sea para armar el argumento o para construir la caracterización de los personajes. En este número de verano de El Llobregat hemos querido ofreceros, a modo de recomendación, una selección de los cómics más emblemáticos de Los Cuatro Fantásticos.
El mito fundacional

Si existe una portada icónica en la historia de esta franquicia de entretenimiento es la de su primera entrega. Dibujada por Jack Kirby, en ella vemos a un enorme monstruo de color verde que surge de un cráter en el asfalto y cómo, ante los aterrorizados transeúntes, cuatro valientes héroes tratan de contenerlo. Y, por las imágenes que se han ido filtrando en las últimas semanas, sabemos que esa escena se reproducirá en el largometraje de Shakman. La ilustración capta a la perfección la esencia de aquella aventura inaugural en la que Mr. Fantástico, la Mujer Invisible, la Antorcha Humana y la Cosa se enfrentaron a una serie de criaturas azuzadas desde el subsuelo por un resentido villano, el Hombre Topo, que deseaba conquistar la superficie. La forma más sencilla de leer esta historia es hacerse con el tomo recopilatorio Biblioteca Marvel: Los Cuatro Fantásticos nº 1.
La trilogía de Galactus

Buena parte del argumento de la película que protagonizarán Pedro Pascal (Mr. Fantástico), Vanessa Kirby (Mujer Invisible), Joseph Quinn (Antorcha Humana) y Ebon Moss-Bachrach (La Cosa) adapta la que por muchos es considerada como la primera gran historia de estos personajes. En 1966, la colección estaba por alcanzar el medio centenar de episodios y Stan Lee quiso crear algo especial para conmemorar el hito. A lo largo de un lustro sus creadores habían enfrentado al grupo a razas alienígenas como los skrull (metamorfos que, de alguna forma, representaban el miedo a la infiltración comunista) a poderosos tiranos como el Doctor Muerte (encarnación de los peligros de las dictaduras)… y para el número #50 de la colección Lee quiso que “se enfrentasen a Dios”. La leyenda dice que exactamente así fue como se lo expresó a su colega Jack Kirby cuando le explicó por teléfono el argumento de la historia que quería que dibujase. A partir de esa propuesta, el dibujante inventó a Galactus, un personaje de tamaño colosal y aspecto robótico, cuya razón de ser era devorar mundos para saciar su apetito. Por supuesto, su deglución intergaláctica acabaría conduciéndolo a la Tierra y, por lo tanto, frente a Los Cuatro Fantásticos. Este drama cósmico en tres episodios está incluido en numerosas recopilaciones, aunque la más fácil de encontrar en librerías y la más económica es Biblioteca Marvel: Los Cuatro Fantásticos n º10.
Made in Spain

La década de los noventa fue un tanto complicada para Marvel y sus personajes. La editorial estuvo al borde de la quiebra y muchos de sus tebeos, incluidos los de Los Cuatro Fantásticos, atravesaron un tremendo bache creativo. Sin embargo, con el cambio de siglo la compañía parecía empezar a estabilizarse y con la parcela económica más o menos enderezada, quienes ocupaban sus despachos podían volver a centrarse en lo creativo. Y desde esos despachos tomaron la acertada decisión de confiar los mandos de la franquicia fantástica a un historietista gaditano, el tan añorado Carlos Pacheco. En colaboración con otros dos autores españoles, el escritor Rafa Marín y el entintador Jesús Merino, Pacheco levantó algunos de los episodios de la franquicia más recordados por quienes empezamos a leer cómics alrededor del año 2000 y que están recopiladas en multitud de formatos, el más reciente, un ómnibus en tapa dura de más de setecientas páginas.
Imaginautas

Los estrenos cinematográficos inciden de forma evidente en la política de reediciones de las editoriales que poseen licencias de tebeos adaptados a la gran pantalla. En el caso que nos ocupa, Panini lleva varios meses rescatando títulos de Los Cuatro Fantásticos que habían estado desaparecidos de las librerías por largo tiempo. Y, de todos esos materiales, el más interesante probablemente sea el que moldearon Mark Waid y Mike Wieringo. El guionista de Alabama y el ilustrador nacido en Italia fueron designados por la editorial para narrar a la primera familia de Marvel a principios de siglo, y respondieron al reto con una serie de arcos argumentales que se centraron tanto en esa esencia familiar del grupo como en retratarlos como aquello que eran en origen: científicos, curiosos, audaces exploradores de lo desconocido. También llenas de humor, de entre las historietas que armaron Waid y Wieringo merece la pena destacar “Impensable” (Fantastic Four #496-500, 2003) en el jugaron con la vertiente hechicera del gran villano de la franquicia, y “Sentiente” (Fantastic Four vol. 3 #62-64, 2002) en la que el cuarteto se enfrentaba a un cúmulo de datos viviente…
Resuélvelo todo

Probablemente ningún autor ha sabido sacar mayor partido narrativo de los personajes que Jonathan Hickman. Entre 2009 y 2012, el guionista nacido en Carolina del Sur escribió sesenta y nueve episodios que condujeron la serie regular de la superfamilia a cotas de excelencia que no habían conocido previamente. Uno de los rasgos que vuelve tan interesante la etapa de Hickman en Los Cuatro Fantásticos es su complejidad argumental, la multitud de tramas y personajes que fue imbricando para armar una épica historia río… Pero ese elaboradísimo andamiaje narrativo vuelve complicado recomendar un solo arco argumental que pueda disfrutarse de manera independiente. Probablemente, la mejor opción para hacerse una idea del trabajo de Hickman con los personajes sea Los Cuatro Fantásticos: Resuélvelo todo (Fantastic Four, #570-574, 2009) un arco del que parten varios de los conflictos que iría explorando junto a ilustradores de la talla de Steve Epting o Dale Eaglesham, pero que tiene un aire más o menos conclusivo y en el que los fans de Mr. Fantástico disfrutarán con el brillante trabajo de caracterización que llevó a cabo el guionista. III