El CIPAG ha sido parte fundamental en el desarrollo de un innovador sistema de inteligencia artificial destinado a investigar la procedencia de muestras de variscita, un mineral verde que fue altamente valorado en la prehistoria para la creación de elementos decorativos personales. Este avance ha sido posible gracias a un equipo multidisciplinario de investigadores españoles y portugueses, cuyos hallazgos han sido publicados en un artículo en el Journal of Archaeological Science.
Manel Edo, director del CIPAG, es coautor del estudio que ha logrado determinar con una precisión del 95% el origen de las piezas arqueológicas analizadas. Utilizando este sistema, los científicos han podido comparar las variaciones químicas de la variscita contemporánea con aquellas encontradas en excavaciones arqueológicas, lo que les ha permitido establecer similitudes significativas.
Nuevas interpretaciones sobre rutas comerciales prehistóricas
Los resultados obtenidos están disponibles para expertos a través de una base de datos, lo que facilita la reinterpretación de las rutas de intercambio en la prehistoria. En este contexto, se destaca el papel central de las minas de Gavà como uno de los principales productores y distribuidores de variscita a lo largo de los Pirineos.
El estudio también plantea nuevas preguntas sobre la expansión del uso de la variscita en Europa occidental y su punto inicial. En este sentido, la Cova can Sadurní podría ser clave para entender este fenómeno. Durante una campaña de excavación en 2019, se descubrió allí lo que se considera la pieza más antigua de variscita en Europa: un objeto en forma de lágrima con perforaciones que sugieren su uso como parte de un collar.
Importancia del hallazgo en Begues
Dicha pieza refuerza la idea de que el yacimiento en Begues fue un importante centro para la explotación, extracción, manufactura y distribución de variscita. Este hallazgo se realizó en una capa estratigráfica anterior al período máximo de explotación conocido hasta ahora en las minas cercanas a Gavà.
Con estos avances, el CIPAG no solo contribuye al ámbito académico, sino que también abre nuevas vías para comprender mejor la historia antigua y los intercambios culturales que tuvieron lugar durante la prehistoria.