El cementerio de Sant Boi de Llobregat acogerá este sábado 13 de junio un acto institucional de homenaje a todas las personas que murieron en instituciones psiquiátricas catalanas durante la Guerra Civil, uno de los episodios menos conocidos y más invisibilizados de la memoria democrática del país. El reconocimiento tendrá lugar a las 18.30 horas en el interior del camposanto de la ciudad un espacio cargado de simbolismo porque allí fueron enterradas miles de las víctimas. que habían estado ingresadas en los manicomios de la ciudad.

El acto estará presidido por el conseller de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat de Catalunya, Ramon Espadaler, junto a la alcaldesa de Sant Boi y presidente de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret. El homenaje forma parte de una iniciativa impulsada por la dirección general de Memoria Democrática de la Generalitat en colaboración con el Ayuntamiento del municipio.
Una elección que no es casual
La elección de Sant Boi como escenario del homenaje no es casual. Investigaciones recientes impulsadas por la Generalitat han situado a la ciudad como el principal epicentro de esta tragedia humanitaria durante el conflicto bélico. Entre 1936 y 1939 murieron en los centros psiquiátricos de Catalunya cerca de 5.700 personas que estaban internadas, la mayoría como consecuencia del hambre, la desnutrición, el colapso de suministros, las deficientes condiciones higiénicas y la falta de recursos sanitarios. De todas ellas, más de 3.000 fallecieron en los psiquiátricos de Sant Boi, una cifra bárbara, que supone prácticamente alrededor del 73 % del total registrado en Catalunya. Es decir, casi tres de cada cuatro enfermos mentales fallecidos en Cataluña durante la guerra intestina lo hicieron en Sant Boi.
Las crónicas también hablan de 17 hermanos de la orden de Sant Joan de Déu, que atendía al manicomio, que fueron fusilados por el Comité Revolucionario formado por los empleados del sanatorio, tal y como se recoge en la entrevista al sacerdote de la orden, Ramón Martín, realizada por el colaborador de El Llobregat, Lluís Mª Estruch y publicada en la revista del pasado mes de enero. A estos religiosos represaliados no está previsto hacerles ningún memorial específico en el homenaje, según ha podido averiguar este diario digital. No obstante, los 17 fusilados de Sant Boi forman parte del colectivo de 95 mártires hospitalarios de la Orden de San Juan de Dios que fueron ajusticiados durante la Guerra Civil (1936–1937) y que han sido beatificados por el Papa Juan Pablo II en 1992 (71 mártires) y por Francisco I en 2013 (otros 24 mártires).

Estos datos proceden del estudio Las instituciones psiquiátricas de Cataluña durante la Guerra Civil (1936-1939), elaborado por el historiador Marcos Robles por encargo de Memoria Democrática y que está basado, entre otras fuentes, en una investigación previa desarrollada desde el Archivo Histórico Municipal de Sant Boi. Ese trabajo permitió documentar al menos 3.160 defunciones en los centros psiquiátricos de la ciudad durante aquellos años. La investigación ha contribuido a sacar a la luz una realidad prácticamente ausente del relato histórico: la situación extrema que vivieron las personas ingresadas en instituciones psiquiátricas durante la guerra, consideradas hoy uno de los colectivos más vulnerables y olvidados del conflicto. Desde asociaciones memorialistas y familiares se las ha definido como “los olvidados de los olvidados”, al sufrir tanto las consecuencias materiales de la guerra como el estigma histórico vinculado a la enfermedad mental.
En la red de Espacios de Memoria
Durante el acto del sábado se inaugurará además un plafón integrado en la Red de Espacios de Memoria que explicará el contexto de crisis humanitaria que atravesaron los centros psiquiátricos catalanes y el papel del cementerio de Sant Boi como lugar de enterramiento de miles de estas personas. La ceremonia contará también con la participación del director general de Memoria Democrática de la Generalitat, Francesc Xavier Menéndez; del concejal de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Sant Boi, Alejandro Pérez; así como con la presencia representantes de la plataforma Besnets per la Dignitat, familiares de víctimas y especialistas en esta etapa histórica. Con este homenaje, Sant Boi inicia un proceso de reconocimiento institucional y dignificación de unas víctimas cuya historia permaneció durante décadas fuera del foco público y que ahora empieza a incorporarse a la memoria colectiva de Catalunya.
