El Ajuntament de Sant Vicenç dels Horts ha lanzado la campaña No soc el paki, una iniciativa destinada a combatir los microracismos que se manifiestan en la forma en que nos referimos a ciertos comercios del municipio. Términos como “el paki”, “el xino” o “el moro” son parte del lenguaje coloquial, pero reducen la identidad de quienes trabajan en estos establecimientos, en lugar de reconocerlos por su nombre o el tipo de negocio que gestionan.
A través del Servei d’Agents Cíviques, el consistorio se dirige a los comercios más propensos a recibir estas etiquetas para explicarles la campaña y entregarles un cartel personalizado. Este cartel incluye el nombre del propietario y el del negocio, y se coloca en el escaparate para que la ciudadanía pueda identificarlos correctamente.
Fomentar el respeto y la convivencia
La regidora de Participación, Civisme i Convivència, Paqui Capellades, ha destacado que el objetivo es “reconocer con nombres propios a las personas detrás de cada negocio, rompiendo estereotipos y promoviendo el respeto y la convivencia”. Por su parte, el regidor de Comercio, Xavi Gómez, ha señalado que esta acción busca hacer reflexionar a la población sobre el lenguaje utilizado al referirse a comercios donde laboran personas de origen migrante o racializado. Capellades sugiere sustituir expresiones como 'el xino' por 'el basar Todo Hogar Paula' o 'el paki' por 'el supermercat del Sajid', enfatizando así la importancia de centrarse en las personas y no en los estereotipos.
Esta campaña surge de una propuesta creativa desarrollada por dos estudiantes bajo el título ‘Tengo Nombre’, cuyo propósito era visibilizar la identidad y humanidad que frecuentemente quedan ocultas tras las etiquetas.
Compromiso con la diversidad y la cohesión social
Con la campaña No soc el paki, el Ayuntamiento reafirma su compromiso con la igualdad y las interacciones positivas entre los vecinos, así como con el reconocimiento de las diversidades. Esta iniciativa se suma a otros proyectos municipales enfocados en promover la convivencia y cohesión social, tales como las formaciones antirumores, eventos comunitarios como la Nit de Can Ros y talleres educativos sobre resolución de conflictos. Estas acciones forman parte del proceso participativo para elaborar un Plan de Convivencia más inclusivo.