www.elllobregat.com

CITY LIGHTS

Descubre cómo un amante del cómic se convirtió en el editor estrella de Leviathan Labs en España

Descubre cómo un amante del cómic se convirtió en el editor estrella de Leviathan Labs en España
Por David Aliaga Muñoz
sábado 09 de mayo de 2026, 11:00h

Hace algunos años coincidí con Daniel Custer frente a los micrófonos de un modesto pódcast sobre tebeos en el que tuvimos ocasión de intercambiar impresiones sobre la obra de autores como John Byrne o Dennis O’Neil. Para aquel entonces su nombre ya resultaba familiar en los círculos de aficionados al noveno arte: hasta 2008 había regentado la librería independiente Freaks & Friends, en el madrileño barrio de Chueca, y era comentarista asiduo de la actualidad comiquera en redes sociales. Con todo, acabé por perderle la pista hasta que hace casi tres años la editorial italiana Leviathan Labs lo anunció como su nuevo editor para la sucursal española del sello. Y más allá de interesarme su nueva aventura profesional, me sorprendió descubrir que también se había convertido en un agente dinamizador de la vida comiquera en el Baix Llobregat.

Con ocasión de una nueva edición de Cómic Barcelona, me siento a conversar con este madrileño, actualmente vecino de Esplugues, presentador del programa Freakland en Ràdio Cornellà y responsable de clubes de lectura de cómic en bibliotecas como la Joan Margarit de Sant Just Desvern o la Teresa Pàmies de Cornellà. Y, claro, no puedo evitar preguntarle en primer lugar cómo alguien formado como TCAI especializado en psiquiatría logró persuadir a un grupo editorial extranjero para que pusiese en sus manos la rama española de la empresa. “Fue por una de esas casualidades de la vida”, explica. “No tengo experiencia ni formación. Pero lo que sí tengo, y era lo que ofrecía, es conocimiento del medio”. Y entusiasmo. Bastan tres minutos de charla con Custer para darse cuenta de que algo se incendia en su voz cuando habla sobre noveno arte y de sus nuevas responsabilidades como editor, para las que tal vez no se haya preparado cursando estudios reglados, pero para las que se había estado pertrechando desde niño, cuando se asomó a sus primeras viñetas.

“Empecé a leer cómics muy joven, con ocho años, con el apogeo de las revistas en los años ochenta”, relata sus comienzos. “Cayeron en mis inocentes manos material de Cimoc, Zona 84, Creepy… y algún que otro cómic erótico, como Sukia. No entendía absolutamente nada, pero me lo pasaba chupi leyendo y mirando todo aquello”. Mientras me lo explica, no puedo evitar reír y negar con la cabeza. La década que siguió a la muerte del dictador fue un periodo de florecimiento para el tebeo en nuestro país, en parte, gracias a las traducciones que comenzaron a publicarse de esas revistas antológicas de terror y de publicaciones procedentes de los ambientes contraculturales estadounidenses que menciona Custer, pero también debido a la irrupción de cabeceras de línea dura que para toda una generación volvió familiares los nombres de Javier Mariscal, Nazario… Como menciona, ningunos de esos eran tebeos que interpelasen a un lector de ocho años pero, de algún modo, lograron ganar a Custer para la causa.

A partir de ahí, “lo típico: empecé a ir a la librería especializada que abrieron donde vivía, All Stars, en Leganés. Entre visitas y compras, echaba una mano a Benito, su dueño. Después comencé a trabajar en una librería del centro de Madrid, llamada El Aventurero, y con esa experiencia me arriesgué con la mía propia, Freaks & Friends, que monté con mi amigo y socio Jose Antonio”. A pesar de que permaneció abierta menos de un lustro, el impacto de Freaks & Friends en el tejido comiquero de la capital lo ponen de manifiesto detalles como que varios medios de comunicación diesen noticia de su cierre. “Era una tienda pequeña, que exhalaba un aire de complicidad, cuya tenue iluminación me hacía evocar esos tiempos de la infancia en los que se leen tebeos en cualquier sitio y en cuyas paredes iban apareciendo dibujos originales dedicados, como fetiches familiares que uno cuelga en su cuarto”, glosó la periodista Ruth Toledano en las páginas de El País.
Desde Madrid, al Baix Llobregat, donde hace cuatro años comenzó su colaboración con Leviathan Labs. Interesado precisamente por los cómics de terror que vertebran el catálogo de la firma toscana, cuando Custer supo que iban a desembarcar en España, se propuso como corrector y asistente, para echar una mano. “No hubo suerte en eso, pero sí me ofrecieron escribir textos sobre temas de terror para la revista Giallo”, me cuenta. Sin embargo, hace aproximadamente tres años “el anterior editor decidió dejarlo y, como yo todavía rondaba por allí dando la matraca, me ofrecieron ser el editor en España del sello”.

Le pido a Custer que me explique cómo definiría el catálogo que está construyendo al alimón con sus compañeros italianos, qué tipo de publicaciones están poniendo en las mesas de novedades. “Nuestra línea editorial está orientada hacia el terror y la ciencia-ficción, aunque nuestro superventas sea Barbarian King, que es un Conan a la italiana”, expone. “Aunque ahora estamos abriendo otras líneas, como el Leviathanverse, que tira más hacia el género superheroíco, y otra que queremos orientar hacia el público juvenil, un grupo de lectores que tiene un vacío muy grande”.

Este último dato casa con uno de los rasgos que define la relación que Daniel Custer mantiene con el cómic: su compromiso por acercar el noveno arte a los más jóvenes. Más allá de la incorporación al catálogo en español de Leviathan Labs de títulos como Mushroom Wars o A Gaijin Salamander, este madrileño ha fundado junto con su pareja, Laura, varios espacios de fomento de la lectura en la comarca. “En estos momentos estamos realizando tres clubs de lectura de tebeos, y a la espera de un cuarto que comenzará el curso que viene. Todo comenzó en la biblioteca Joan Margarit, en Sant Just Desvern, hace ya cuatro años, con un espacio para público de entre nueve y doce años”, me pone en antecedentes. Y explica con una sonrisa: “La iniciativa nace de querer fomentar la lectura de tebeos, pero también con el deseo de que aprendan a leerlos, que no los vean como un pasapáginas entretenido. Y, ¡madre mía!, los que al final estamos aprendiendo somos nosotros”.

Para terminar, le pregunto por el futuro. En relación con esa labor de fomento de la lectura, responde que su ambición sería “intentar que estos clubs de lectura se hagan también en las escuelas”. Y, en cuanto a Leviathan Labs, el reto es piano, piano continuar acercando obras interesantes a los lectores: “No somos ni queremos ser una de esas editoriales que publican como churros y sin ningún tipo de criterio. Leviathan Labs es una editorial creada por autores, somos guionistas, dibujantes, coloristas… y lo que queremos es hacer tebeos que si los leyésemos nosotros nos gustasen”. III

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios