Dos denuncias por robos violentos que nunca existieron han destapado en Castelldefels un intento de fraude a aseguradoras que ha acabado volviéndose contra sus autoras, según se ha informado este miércoles desde los Mossos d'Esquadra. La investigación de la policía autonómica catalana ha puesto al descubierto un patrón común en ambos sucesos: convertir simples hurtos al descuido en supuestos asaltos con violencia para reclamar indemnizaciones a las compañías de seguros..
Los hechos arrancan a finales del pasado mes de marzo, cuando una mujer acudió a dependencias policiales para denunciar el robo violento de su bolso en plena calle. Según este relato, el asalto se produjo el día 29 y los objetos sustraídos alcanzaban un valor cercano a los 800 euros. Con la denuncia en la mano, la presunta víctima inició los trámites con su compañía de seguros para recuperar el dinero.
Grietas en la historia
Sin embargo, las pesquisas de la Unidad de Investigación de la comisaría de Gavà comenzaron a revelar grietas en la historia. Las comprobaciones policiales concluyeron que no hubo ningún forcejeo ni agresión: el bolso había sido sustraído sin violencia en el interior de un restaurante. El caso dio un giro inmediato y la denunciante terminó imputada por un presunto delito de estafa.
El segundo episodio siguió un guion similar, aunque con un elemento añadido para reforzar la credibilidad. Otra mujer denunció haber sido víctima de un tirón cometido por un joven en patinete. Incluso aportó un parte médico de lesiones para respaldar su versión. Pero, de nuevo, la investigación desmontó el relato: lo ocurrido había sido un hurto al descuido dentro de un establecimiento, sin rastro de violencia. Los agentes concluyeron que ambas denunciantes habían tratado de simular delitos más graves con el objetivo de cobrar indemnizaciones. En consecuencia, fueron denunciadas por simulación de delito y estafa.
Consecuencias penales de la mentira
Desde el cuerpo policial recuerdan que este tipo de prácticas no solo conlleva consecuencias penales, sino que además implica un uso indebido de recursos públicos. Cada denuncia falsa activa dispositivos de investigación que, como en este caso, terminan sacando a la luz una realidad muy distinta a la que se intentó hacer creer.