Castelldefels ha presentado alegaciones a la creación de las futuras Comisiones Ambientales del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. La propuesta del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible busca unificar los órganos ambientales existentes vinculados a la infraestructura aeroportuaria.
El Ayuntamiento de Castelldefels, a través de la Oficina Municipal de Seguimiento y Control del Aeropuerto (OMSICA), ha presentado alegaciones a la constitución de las futuras Comisiones Ambientales del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible mediante la Dirección General de Aviación Civil, plantea unificar las diversas comisiones de carácter ambiental que existen actualmente.
Entre las principales reclamaciones, Castelldefels pide que la composición de la nueva Comisión Ambiental Aeroportuaria del Aeropuerto de Barcelona tome como referencia, como mínimo, la actual Comisión de Seguimiento Ambiental del Plan Barcelona, en la que el municipio está representado, y no la Comisión Mixta de Servidumbres Acústicas, de la que no forma parte.
El consistorio sostiene que la Comisión del Plan Barcelona incluye a un mayor número de municipios afectados por el aeropuerto, refleja mejor el impacto real, especialmente en materia de ruido, y ha demostrado una mayor operatividad y representatividad territorial.
Otra de las alegaciones reclama que la futura comisión tenga una composición única, estable y válida para todos los asuntos de su competencia. Castelldefels considera que una doble composición, en función de si los temas son acústicos o de otros factores ambientales, fragmentaría la participación municipal e introduciría desigualdades injustificadas.
El municipio también solicita ser miembro de pleno derecho de la futura comisión. En sus alegaciones recuerda que Castelldefels es el municipio con mayor número de población expuesta al impacto acústico aeroportuario y que ha participado de forma continuada en el seguimiento ambiental del aeropuerto.
Además, plantea que la regulación incorpore mecanismos para ponderar la representación municipal según la población afectada, especialmente en todo lo relacionado con la contaminación acústica.
Castelldefels comparte el objetivo general de racionalizar los órganos ambientales existentes, evitar solapamientos y avanzar hacia una gestión más integrada y eficiente. Sin embargo, advierte de que esa racionalización no debe suponer una pérdida de representación de los municipios afectados ni ignorar la realidad del impacto ambiental.