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“Yo lo que quiero es volver a ser alcalde de Castelldefels”
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“Yo lo que quiero es volver a ser alcalde de Castelldefels”

Entrevista a Manu Reyes, número 6 en la lista por Barcelona del Partido Popular

jueves 10 de diciembre de 2015, 06:15h

Abogado, ingeniero en Telecomunicaciones, diplomado en Ciencias Empresariales y ADE, maestro en asesoría fiscal y dirección tributaria, el ex alcalde de Castelldefels Manuel Reyes (1979) se ha convertido en el máximo representante del Partido Popular en el territorio. Pese a no poder renovar la alcaldía en su ciudad, fue el único representante conservador que mantuvo el tipo frente al descalabro de su partido en las municipales. Por ello, él es uno de los representantes provinciales del PP en la Diputación de Barcelona y el elegido para representar el Baix Llobregat en la parte alta de la lista del PP a las Generales. Irá como número seis, posición que, según los sondeos, sería insuficiente para estar en Madrid. Sea como sea, su juventud, su centralidad, su formación y su estilo le tienen garantizado un interesante recorrido político, aunque él prefiera solo recuperar la alcaldía de la ciudad.

-Tiene un currículo admirable. ¿Tendría que ser casi obligado para un representante político de primer nivel?
-Tiene que haber una parte de formación y otra de experiencia. La universidad de la vida también te curte. Desde que he estado en la universidad siempre he intentado compaginarlo con algún trabajo de cualquier índole; no se me caen los anillos. He hecho desde cajero en el Pryca a celador en un hospital o ser consultor en una empresa. El ver lo que cuesta aportar un salario a casa y llegar a final de mes te va nutriendo de experiencia y sabiduría que luego pones en práctica. Nadie te regala nada. Es lo que me han transmitido mis padres. Hay que estudiar, hay que trabajar y aunque no te asegure nada te pone en una mejor situación que el resto.


-Tras las elecciones del 25 de mayo, pese a perder la alcaldía, es usted el representante más importante del PP en el Baix. ¿Cómo ve el partido en el territorio?
-Los resultados electorales de las municipales no fueron los esperados en términos comarcales. A nivel local sí que nos quedamos con el sabor agridulce tras mantener los concejales y crecer en votos. Eso que denota, que allí donde gobierna el PP, como en Badalona, pues la gente queda contenta. Lo que hubo un pacto para echar el PP. Estoy convencido que, si fuera otro partido, hubiera sido alcalde. En el resto no hemos tenido esa visibilidad por el hecho de ser oposición y hemos tenido un retroceso en la comarca que no es justo tras el trabajo de mis compañeros.

-Prueba de que es el referente del partido en el Baix es que además de mantener la concejalía, es diputado provincial y ahora concurre al Congreso. ¿Podrá compaginar las tres funciones?
-Primero, hay un duro trabajo que es llegar al 20-D en las mejores condiciones, hacer una buena campaña y convencer a los ciudadanos que el mejor proyecto político es el del PP con el trabajo hecho por Mariano Rajoy. A partir de ahí, si tengo la oportunidad, la suerte y el honor de representar a los ciudadanos en el Congreso, es evidente que tendremos que replantear la situación para ser efectivos. De ninguna manera abandonaría el acta de concejal, porque mi aspiración es volver a ser alcalde de Castelldefels. Eso va a ser siempre mi prioridad. Estar en el Congreso, que también es un honor, puede ser complementario, siendo organizado y con una buena agenda.

-¿Renunciaría –entiendo- como diputado provincial?
-Si hubiese que prescindir de alguna cosa seria de la Diputación, sí.

-Le pregunto porque es una de las quejas, normalmente, de la ciudadanía. ¿Es positivo esta acumulación de cargos?
-Hay que evitar la acumulación de cargos y, por ello, en el caso de salir elegido en el Congreso renunciaría al acta de diputado en Barcelona. Hay gente muy preparada en mi partido y que se tiene que repartir juego para poderte centrar en aquellas cosas para las que nos hemos presentado. Y la Diputación de Barcelona es de elección indirecta, nadie te vota. Deciden los plenarios de los partidos. Ser concejal y diputado provincial es compatible, pero ser diputado provincial y estar también en el Congreso, pues creo que se puede prescindir de una de las dos etiquetas y centrarte en una u otra. Hay trabajo y el día tiene 24 horas para todos y acumular cargos no aporta nada y la gente no lo entiende.

-Otra de las grandes críticas es la posible recolocación de cargos. ¿Cree que le pueden criticar que, por haber perdido la alcaldía, el partido lo ponga en las listas para Madrid?
-Cuando era alcalde también fui diputado en el Parlament y por criticar siempre habrá gente para lo bueno y para lo malo. En mi caso me ayudó a conseguir muchos acuerdos con ‘conselleries’ para la ciudad. Que tengas esa doble calidad de alcalde y diputado fue positivo para la ciudad, porque en Cataluña tenemos más de 940 municipios y no es lo mismo que te cruces cada semana con el ‘conseller’ que no ser uno más y que le llamas y ya te darán cita, a lo mejor, a los siete meses. Ahora, desde el Congreso podré trabajar para España pero también para Castelldefels.

-¿Le gustaría, por cierto, ser presidente?
-A mí lo que me gustaría es ser alcalde de Castelldefels, de mi ciudad. Ha sido una experiencia complicada, cuatro años muy difíciles, del 2011 al 2015, con la situación que me encontré en el Ayuntamiento, con más de 81 millones de deuda, con mucha gente sin trabajo, que no llegaban a final de mes… Ha sido todo un desafío, pero que poco a poco hemos mejorado la calidad de vida de nuestros ciudadanos, hemos reducido la deuda en veinte millones, fuimos el único ayuntamiento de la comarca que bajó los impuestos de manera significativa; la calidad de vida ha mejorado y hemos potenciado la seguridad. No hemos hablado ni de prostitución ni de delincuencia. Hemos hablado de deporte, de desarrollo de la playa, de la universidad, lo que ha potenciado la imagen de la ciudad. Me hubiera gustado seguir trabajando en la misma línea porque todavía hay mucha gente que necesita ayuda para encontrar trabajo y llegar a final de mes.

-Ha pasado medio año desde las municipales. ¿Cómo ve la ciudad?
-Castelldefels ha sufrido un parón absoluto. Se nos quejan los vecinos que las calles están bastante más dejadas; como el fenómeno del ‘top manta’ que ya lo sufríamos antes, pero que ahora se ha disparado; la delincuencia, no para de haber atracos en nuestra ciudad… Hay ciertos indicadores de dejadez. Este nuevo gobierno, que no deja de ser un abanico de muchos partidos que el único punto en común era echarnos del gobierno, lo único que ha hecho ha sido repartirse el poder, repartirse la nómina. Tener una silla y cobrar a final de mes. A partir de ahí, cada uno va un poco por libre, porque ponerse de acuerdo es complicado. Es un ‘guirigall’. No hay liderazgo al frente del Ayuntamiento de Castelldefels, no hay un proyecto común. Ha sido un fraude electoral. Cuando votamos, votamos políticos, pero también propuestas. Y cada uno tiene su punto de vista diferente, así que, al final, eligen lo que les da la gana a ellos sin preguntar a nadie, sin legitimidad alguna.

Un despropósito y un desgobierno absoluto, que hace que la toma de decisiones sea muy lenta. Mientras se pelean entre ellos, la ciudad sin gobernar. Un barco puede tener un capitán, pero no diecisiete. Esto está pasando en Castelldefels, además, con la pena de que muchos proyectos se han ralentizado o modificado.

-¿Aguantará el pacto de gobierno, a cuatro bandas, hasta final de legislatura?
-Tienen dos objetivos: el primero era echarnos a todos del puesto y, dos, tener una silla y cobrar a final de mes. Aquí hay gente sin oficio, sin beneficio, sin experiencia profesional, que han visto la luz al final del túnel. No se van a ir ni con agua hirviendo. Si tienen que ceder, cederán, si tienen que votar algo en contra de lo que decían, votarán, porque lo importante es cobrar, cobrar y cobrar. Es todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Lo hemos visto con el partido socialista que ha permitido que Castelldefels sea de la Associació de Municipis per la Independència, cuando más del 80% de los ciudadanos ha votado a partidos que están en contra de la independencia, pero como ERC ponía esto de condición para el pacto de gobierno, pues, si hay que traicionar al votante tradicional del PSC, que es más del PSOE que del PSC, pues da igual. Los de Podemos decían que no tendrían cargos de confianza; les ha faltado tiempo. No estoy en contra de los cargos de confianza, con moderación pueden ser positivos, pero no digas algo que no puedas cumplir. Dijeron que cobrarían como máximo tres veces el SMI; mentira. Están cobrando entre cinco y seis veces. Dijeron que la diferencia la donarían; hicieron una pequeña donación al principio de la legislatura y nunca se supo nada más. Se miente de manera descarada.

-Su estilo personal es muy diferente al de García Albiol, que, como mínimo, es más chulesco. ¿Qué opinión le merece el nuevo líder del PPC y su estilo?
-Cada uno tiene su estilo. No veo que sea una persona como tú lo pintas; sí que es cierto que es una persona muy mediática y que capta la atención. Y lo vemos porque sois vosotros, los medios de comunicación, que le llamáis para que salga en televisión. Cada uno tiene personalidad propia y eso enriquece a un partido; en la pluralidad está la riqueza. Para los tiempos que corren y con la situación tan dura que plantea el desafío independentista, Xavi es una persona con mucha capacidad, que va a hacer frente y que va a saber liderar el partido en los próximos años.

-¿Qué opina Manu Reyes de lo que ha ocurrido en París y cómo afrontaría la situación?
-Primero, lamentar lo que hemos visto, pero también la situación que se está generando en otros países y que está calando con miedo en la sociedad, como es lógico. La solución, o trabajar por una solución, pasa por hacerlo conjuntamente en el marco de la Unión Europea y no cada país abordando la situación por su cuenta. También con los países de la OTAN u otros como Rusia. Ver, por un lado, estos atentados, pero también lo que está ocurriendo cada día allí, aunque desafortunadamente no tengamos tanta información. Cuando ves el drama de los refugiados, de esas personas que huyen de Siria, que cruzan el Mediterráneo y pierden la vida, es evidente que como planeta y ciudadanos del mundo tenemos un problema muy grande que tenemos que buscar una solución. Requiere de muchísimo trabajo y de muchísima diplomacia y es, por tanto, un gran desafío de donde la UE tiene que salir reforzada.

-¿Tiene el partido un desafío interno, en materia de inmigración, por ejemplo, para no generar discursos de odio y exclusión?
- No es un tema sencillo, porque, por ejemplo, Rusia ha tenido en los últimos años una política quizá más aperturista que España. Es importante mirar la historia y no extrapolar. Francia ha tenido diferentes olas de inmigración antes que España del norte de África, que ahora ya han tenido hijos y nietos franceses; Francia ha tenido problemas concretos en el pasado… Lo que hay que mirar es que el que venga, sepa que hay una sociedad y unas normas que hay que cumplir. Es básico. Te tienes que adaptar, no se puede adaptar el sitio a ti y, por tanto, tenemos que exigir como comunidad que convivan con nuestras normas. Respetamos la pluralidad, con derechos y obligaciones.

-En referencia al proceso catalán, ¿comparte Manu Reyes la suspensión de la autonomía o hacer uso de los cuerpos de seguridad del Estado?
-Lo que está claro es quién tiene las cosas claras es el Estado y Mariano Rajoy. Lo que no tienen las cosas claras son los independentistas. Que la CUP pide una cosa; como Mas se aferra a la silla; como Oriol Junqueras juega a ver a quien da apoyo; no tenemos gobierno; no sabemos si vamos a tener elecciones autonómicas de aquí a unos meses. Cada día es un tebeo distinto. El que lo vea de fuera tiene que estar alucinando. Artur Mas tenía 62 diputados en 2010, cuando fue investido ‘President’ por la abstención del PSC, tenemos que recordarlo, se cansa de hacer reformas y convoca elecciones a los dos años. Baja a 50 diputados. Una gran castaña. Sigue desgobernando Cataluña con el monotema, la independencia, el España nos roba y, al final, lo que percibe uno es que quieren huir de la fiscalidad española. Artur Mas ha perdido el norte y lo que ha hecho el Gobierno de España es no ceder, sin grandes discursos, pero con mano de hierro y sin olvidar a los catalanes: Rajoy ha destinado más de 50.000 millones de euros a Cataluña. Lo que no va a ceder es al chantaje. Veo una posición firme que es la que debe ser.

-Uno de los grandes éxitos del PP fue unificar a toda la derecha con la transición de Alianza Popular al actual partido. Ahora parece que les sale una alternativa como Ciutadans. ¿Qué opina de ellos?
-Primero, cuando la gente nos ubica en la derecha, yo siempre digo que soy de centro. Y diría que el partido siempre ha estado donde le toca, parte de la derecha, pero sobre todo en el centro. Es un partido que atiende a las diferentes necesidades de la sociedad española y yo lo ubicaría ahí, como mínimo, yo me siento muy cómodo en el centro. Ahora salen estos dos partidos nuevos, Podemos y Ciutadans, aunque Albert Rivera, si se hubiera presentado estas autonómicas, lo habría hecho en las mismas ocasiones que Artur Mas. Por tanto, ya tiene mochila detrás también.

Siempre digo que está muy bien que la gente mire, que compare, y si encuentra algo mejor, que lo compre. Pero los experimentos se hacen con gaseosa. Al frente del Gobierno de España se requiere de experiencia. Está muy bien que tengan buena oratoria y hablen muy bien en televisión; te entretienen. Pero no quiero que el que Gobierne entretenga, si no que tome decisiones importantes, que se moje y que trabaje. III

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