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Ellos lo lograron: conoce a los héroes vecinales que defienden Marianao desde hace 50 años
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Ellos lo lograron: conoce a los héroes vecinales que defienden Marianao desde hace 50 años

viernes 09 de enero de 2026, 18:00h
Hace medio siglo que un vecino del barrio de Marianao trasladó hasta Sant Boi una caseta de autopistas para albergar la asociación de vecinos de El Poblet-Marianao. Se instaló delante de la entonces plaza de Calvo Sotelo (con la llegada de la democracia rebautizada como de la Generalitat) aunque los vecinos se quedaron con las ganas de llamarla plaza de Marianao. Y allí continúa 50 años después.

La lista se va a quedar corta. Así que disculpas de antemano a los lectores que conocen a otros activistas vecinales comprometidos con este barrio samboyano de reminiscencias cubanas, pues el nombre se heredó del distrito Marianao de La Habana, pero algunos nombres destacados y pegados a la historia del barrio más poblado de Sant Boi son estos: Carmen Pamplona, Sebastián Gavilán, Manuel Luna, Josep Fabregat, Antoni López, Xavier Padrós, Luis Carrasco, Miguel Márquez...Muchos de ellos sellaron su firma en la foto de la caseta de la asociación de vecinos que muestran orgullosos el actual presidente de la entidad, Rafael García, y el vocal, Miguel Márquez.

La firma individual de cada uno de ellos supone un compromiso colectivo: ‘Nuestro objetivo ha sido, es y será siempre la defensa del barrio’. Así reza en la imagen enmarcada que preside el despacho del presidente que hace a la vez de sala de reuniones. Rafael García anuncia preparativos para conmemorar el medio siglo de vida de la asociación. “No hay fecha cerrada aún, aunque nuestra intención es llevar a la calle la celebración con talleres, música, actividades para toda la gente del barrio”. Será durante algún fin de semana del primer trimestre del recién estrenado 2026.

Objetivo: salir a la calle

El programa de fiestas se desplegará entre las calles Llibertat, Rosselló y Gaudí de Sant Boi. “Salir a la calle”. Este es el objetivo. Visualizar el trabajo callado de los vecinos e intentar seducir a otras generaciones para asegurar el relevo. “Esto nos preocupa, sí”, admite el presidente de la asociación de Marianao. “No hemos sido capaces de atraer a los jóvenes, pero tampoco a gente de 40 o 50 que ahora mismo deberían liderar el movimiento vecinal”. Tanto García como el vocal Miguel Márquez coinciden en la conclusión: “Faltan jóvenes”. Actualmente, la asociación de vecinos de El Poblet-Marianao cuenta con 800 socios. Una cifra ligeramente por debajo de los 860 socios que la entidad logró registrar en los buenos tiempos del movimiento.

Sin embargo, la antigua caseta resiste y los vecinos se encuentran en estos momentos inmersos en dos batallas: la salud y la cultura. Durante este mes de enero, la federación de vecinos de Sant Boi tiene previsto reunirse con altos cargos de la conselleria de Salut del govern de la Generalitat. “Se está perdiendo la calidad de los servicios públicos”, alertan los dos representantes vecinales. En este sentido, y en la agenda de Marianao, se incluyen dos objetivos prioritarios a corto y medio plazo. Se trata, en primer lugar, de la construcción del nuevo ambulatorio del barrio. Desde la asociación confían que, finalmente, las obras empezarán este mismo año y cifran en 12 millones de euros la inversión prevista para llevar a cabo las obras.

Una lista reivindicativa como la de los 70

El segundo objeto de deseo es la ansiada biblioteca de Marianao que contará con una superficie de 1.650 metros cuadrados distribuida en dos plantas. Es curioso, o no tanto, pero la lista de reivindicaciones vecinales de hoy se parecen mucho a la de los años setenta del siglo pasado. La lucha por la cultura, la educación y la sanidad llenaron de vitalidad el nervio central de la asociación durante los años de la fundación de la entidad. El año 1978 fue especialmente reivindicativo en el barrio. Los vecinos reclamaban entonces más colegios públicos y aumentar el número de plazas escolares. La construcción de la escuela Gaudí se recibió como agua de mayo para las familias comprometidas con la educación de sus hijos. Aquel curso se llevó a cabo una huelga por la educación. Los ciudadanos clamaban por más aulas y más maestros. El espíritu reivindicativo de entonces se extendía como un río y aunaba a jovenes y mayores. Los primeros llegaron a plantear convertir el actual Casal de Marianao en el ‘Casino’ de adolescentes y jóvenes con el objetivo de convertirlo en un espacio cultural. No lo lograron.

La asociación de vecinos sí se apuntó un tanto: la creación del Hogar del Jubilado en la calle Eusebi Güell de Sant Boi. Los boletines informativos que elaboraba la misma asociación recogen las recomendaciones que se dirigían a los vecinos para reclamar una mejor atención sanitaria: ¡Quéjense y reclamen sus derechos si en algún momento no se sienten bien tratados en el ambulatorio!, clamaban los textos publicados. El fondo documental de la asociación de vecinos de Marianao conserva el único ejemplar de la intentona por editar una revista juvenil que respondía al nombre de Nuestro Rollo. Puede que se tratara del intento previo al despliegue de la revista Bretxa, que durante los primeros años 90 editó la fundación del Casal Infantil i Juvenil de Marianao.

Vientos de cambio solidarios

Está claro que los vientos de cambio e insurrreción de los años setenta y ochenta fueron creativos y solidarios. Los líderes vecinales de Marianao eran conscientes de la vorágine constructora de entonces y convocaban constantemente a todas las entidades del barrio a manifestarse por la creación de parques y zonas verdes. Más y mejor educación, cultura, salud y urbanismo basado en criterios sostenibles. ¿Les suena? Todo se parece a las demandas de hoy. Incluso los déficits son los mismos.

Durante los años 1978 y 1979, los vecinos instaban a las amas de casa a ‘exigir sus derechos’ porque el precio del pan era excesivo. En uno de los folletos que la entidad repartía se informa sobre la existencia en Sant Boi de la Asociación de Amas de Casa. Y sigue el texto: “está integrado por 40 miembros, muchos del barrio de Marianao”. El uso del género femenino se les atragantaba también a algunos durante aquellos años. Una asociación de amas de casa estaba integrado, no integradada, por 40 miembros, no por 40 mujeres.

Más complicado para el feminismo

En fin, nada nuevo bajo el sol. Al feminismo siempre se le han puesto las cosas más complicadas que a otras agendas sociales ayer y hoy. Todo pasa y todo queda y los problemas de ayer siguen presentes delante de nuestras narices 50 años después. Si se agudiza la mirada analítica, es fácil llegar a la conclusión que la lucha vecinal acertó en método y agenda. No existe movimiento civil tan arraigado y repartido por todo el territorio. Prácticamente, todos los barrios metropolitanos cuentan con una asociación de vecinos.

En tiempos analógicos, grupos de ciudadanos tuvieron el talento de crear estructuras conectadas y preparadas para el trabajo en red. La asociaciones de vecinos parecen hoy cédulas durmientes a la espera que nuevos ojos digitales sean capaces de valorar su potencial. Y convertirse de nuevo en agentes civiles de cambio. Mientras tanto, los de Marianao siguen venerando el criterio fundacional: “Todo por el barrio y con el barrio.” Ahí siguen 50 años después.


El movimiento vecinal prepara una hoja de ruta sobre vivienda

Bellvitge, en L’Hospitalet, celebró los 60 años a finales del 2025 y Les Planes, en Sant Joan Despí, los cien. Son barrios, junto a Marianao, en Sant Boi, que han destacado históricamente por su vigoroso movimiento vecinal. Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos del Baix Llobregat lamentan que la implicación en los “temas que importan” del tejido vecinal no trascienda apenas en la conversación pública y tampoco en los medios. “Nos cuesta que pongan el foco en nuestro trabajo”, lamenta el presidente de la federación vecinal del Baix Llobregat, Julián Carrasco. “El tema de la vivienda ocupa buena parte de nuestras preocupaciones y de nuestra acción. Y nos vamos a poner manos a la obra”.

La federación de asociaciones de vecinos de la comarca acudirá a la cita que está organizando la CONFAV, la confederación de las asociaciones de vecinos de Catalunya, para elaborar una “hoja de ruta vecinal sobre vivienda” . La cita se organizará en unos meses y pretende consensuar en un documento las propuestas de los vecinos para que los municipios y las ciudades ofrezcan vivienda digna y asequible, sea en régimen de alquiler o de compra. “Conocemos los barrios, el territorio más próximo y podremos hacer llegar ideas concretas a las administraciones”, avanza Julián Carrasco. III.

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