La Guardia Urbana de Cornellà de Llobregat ha estrenado estos días un sistema pionero para controlar la velocidad de los patinetes eléctricos que circulan por la ciudad. Se trata de un dinamómetro portátil homologado —algo así como esos rodillos que usan los ciclistas para entrenar— que permite medir con precisión la velocidad y potencia real de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP). El objetivo, han explicado desde el Ayuntamiento, es claro: detectar los patinetes manipulados para superar el límite legal de 25 km/h, evitar accidentes y reforzar la seguridad de peatones y usuarios. Además, los resultados de cada prueba quedan respaldados por un informe técnico que da seguridad jurídica a las actuaciones policiales.
¿Qué puede pasar si un patinete está trucado? Si un patinete supera el límite de velocidad permitido, su conductor puede enfrentarse a una multa de hasta 500 euros y la inmovilización inmediata del vehículo. Los agentes ya están formándose para incorporar esta herramienta en sus controles diarios en diferentes puntos de la ciudad.
Aumento constante de las sanciones
Los datos de 2025 confirman que la medida llega en un contexto de aumento de sanciones: entre enero y diciembre, la Guàrdia Urbana de Cornellà impuso 935 multas a usuarios de patinetes por infracciones como circular por las aceras, llevar a más de una persona en el mismo patinete o usar el móvil al conducir. Esta cifra es 169 sanciones más que en 2024, lo que muestra que la vigilancia se ha intensificado. Fuentes municipales han precisado que este tipo de acciones buscan promover "un uso responsable de los VMP y una convivencia más segura y amable entre peatones y vehículos en las calles de Cornellà".

La iniciativa en Cornellà se enmarca en un movimiento más amplio de control de este tipo de artilugios en toda el área metropolitana barcdelona. En L’Hospitalet también se ha intensificado el control de patinetes eléctricos, incluidos los trucados. Según datos municipales, desde junio de 2020 hasta finales de 2025 se han impuesto más de 8 000 sanciones a usuarios de VMP en la segundaq ciudad de Cataluña por mal uso de estos vehículos, y el año pasado se requisaron 340 patinetes por incumplir la normativa. Además, recientemente la Guàrdia Urbana de L'Hospitalet ha incorporado un cinemómetro similar al de Cornellà para medir la velocidad real de estos dispositivos, tras constatar casos de patinetes eléctricos que, una vez trucados, podían alcanzar velocidades muy por encima del límite permitido. Hace unos meses, la Guàrdia Urbana de Barcelona también llevó a cabo una prueba para testear un sistema similar de control de patinetes trucados..
Beneficios para la movilidad pero incivismo
El uso masivo de patinetes eléctricos —que se ha acelerado en los últimos años— ha traído beneficios claros para la movilidad urbana, como menos contaminación y mayor agilidad en desplazamientos cortos. Pero también plantea retos: la convivencia entre peatones y usuarios de VMP, el incumplimiento de normas básicas y la manipulación de estos vehículos para ir más rápido de lo permitido pueden aumentar el riesgo de accidentes.
Iniciativas como las de Cornellà y L’Hospitalet muestran cómo las ciudades metropolitan están buscando equilibrar la mejora de la movilidad con la seguridad y el civismo, apoyándose no sólo en sanciones, sino también en tecnología y formación policial para garantizar que todos los ciudadanos compartan el espacio público de forma segura y responsable. Y que, sobre todo, se respeten los derechos de los peatones.