Martorell celebró el 5 de abril las Caramelles, una tradición de 96 años, con un ambiente festivo y participación intergeneracional. Las actividades incluyeron cantadas y un recorrido en trenecito. La presidenta destacó la importancia de preservar esta tradición cultural, mientras los ganadores de la rifa expresaron su sorpresa y valoraron el evento.
El municipio de Martorell ha revivido este domingo 5 de abril la tradición de las Caramelles, una celebración que cumple este año 96 años. La jornada se ha caracterizado por un ambiente festivo y la participación de personas de todas las edades, consolidándose como una de las tradiciones más arraigadas en el calendario local.
Las actividades comenzaron a las 09:00 horas en la plaza de l’Església con la primera cantada. Posteriormente, un trenecito recorrió varios puntos emblemáticos del barrio de la Vila, incluyendo el Barri Rosanes, la Mina y el Pont del Diable, coincidiendo con la salida de misa. El evento culminó en la plaza de la Vila con la esperada rifa de la mona.
Música y colaboración intergeneracional
Durante cada parada, los caramellaires interpretaron tres canciones: Vine a cantar caramelles, adaptación de Qui s’enganxa a la rodanxa; Mala cara, del grupo Els Pets; y como novedad, La farandola, cuya letra fue creada en colaboración con la Escuela Municipal de Música de Martorell.
Meritxell Marquès, presidenta de Caramelles de Martorell, destacó el éxito del evento y mencionó algunos aspectos a mejorar: “La valoración es buena, ha venido mucha gente, pero es una lástima que haya poca gente que salga al calle”. También subrayó la importancia del trabajo conjunto con los estudiantes de música: “Llevamos colaborando un par o tres de años y ellos mismos nos hacen las letras. El repertorio siempre busca ser alegre y divertido”.
Preservación cultural y emoción entre los ganadores
Marquès enfatizó la necesidad de preservar esta tradición catalana, especialmente ahora que se acerca su centenario: “Es algo que debemos mantener”, afirmó. En cuanto a la rifa, el premio principal fue una mona gigante elaborada por la pastelería Artigues y decorada con una figura de chocolate inspirada en el 150º aniversario de Pau Casals. Este año, los afortunados ganadores fueron Cristina Díaz y Jorge Talancón, quienes expresaron su sorpresa al recibir el premio: “No nos lo esperábamos; ha sido una sorpresa dulce”.
Añadieron que compartirán el premio con familiares y amigos y resaltaron el valor cultural del evento: “Es una tradición bonita que debe mantenerse”. Con esta nueva edición, las Caramelles continúan demostrando su vitalidad y su papel fundamental en la identidad colectiva del municipio.